Versículo destacado
Esdras 10:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Mientras Esdras oraba y hacía esta confesión, llorando y arrodillado ante el templo de Dios, un grupo numeroso de israelitas —hombres, mujeres y niños—, que también lloraban amargamente, se reunió a su alrededor. "
Esdras 10:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Mientras Esdras oraba y hacía esta confesión, llorando y arrodillado ante el templo de Dios, un grupo numeroso de israelitas —hombres, mujeres y niños—, que también lloraban amargamente, se reunió a su alrededor.
2 Entonces Secanías, hijo de Jehiel y descendiente de Elam, tomó la palabra y le dijo a Esdras: Nosotros hemos sido infieles a nuestro Dios, porque nos hemos casado con mujeres extranjeras de naciones paganas; sin embargo, todavía hay esperanza para Israel.
3 Comprometámonos a despedir a todas nuestras mujeres extranjeras y a sus hijos, y que se cumpla la ley, tal como tú y quienes respetan el mandamiento del Señor nos aconsejan.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí se nos muestra, en primer lugar, el buen efecto que tuvo en el pueblo que Esdras se humillara y confesara el pecado. Tan pronto como se supo en la ciudad que el nuevo gobernador, a quien habían recibido con alegría, estaba profundamente afligido por ellos y por su pecado, una gran multitud se reunió a su alrededor (Esdras 10:1). Quienes lloran por los pecados de otros pueden llevar a esos pecadores a llorar por sí mismos, cuando de otro modo permanecerían endurecidos e indiferentes.
Esto muestra la buena influencia que los líderes piadosos pueden tener sobre quienes están bajo su responsabilidad. Esdras era escriba, un hombre instruido y un funcionario del rey; aun así, lloró profundamente por el pecado público. Por eso el pueblo entendió que el pecado debía ser realmente grave; de lo contrario, él no lo lamentaría tanto. Entonces todos se llenaron de lágrimas, y hombres, mujeres y niños lloraron amargamente como él.
En segundo lugar, Secanías, uno de los compañeros de Esdras que había venido de Babilonia (Esdras 8:3, Esdras 8:5), pronunció unas palabras muy oportunas en ese momento. El lugar se había convertido en un sitio de llanto, pero, por lo que podemos entender, había entre ellos un silencio solemne, como el de los amigos de Job, que no decían nada porque veían cuán grande era su dolor. Entonces Secanías se levantó y habló con Esdras.
Primero confesó la culpa de la nación con palabras sencillas: «Hemos pecado contra nuestro Dios y hemos tomado mujeres extranjeras» (Esdras 10:2). El asunto era demasiado evidente para negarlo y demasiado grave para justificarlo. No parece que Secanías hubiera sido personalmente culpable de esto, pero su padre y algunos miembros de la familia de su padre sí lo eran, como se ve más adelante (Esdras 10:26). Aun así, se incluyó entre los ofensores y no intentó suavizar el pecado, aunque algunos de sus propios familiares estuvieran involucrados.
Es posible que una mujer extranjera dentro de su propia familia le hubiera causado dolor y problemas, y que eso lo hubiera hecho estar más dispuesto a hablar contra aquella maldad. Si fue así, este sería otro caso en el que Dios, en su providencia, convirtió un sufrimiento privado en un medio para el bien público. Secanías habló como Leví cuando dijo acerca de su padre y de su madre: «No los conocí», por mantenerse leal a Dios (Deuteronomio 33:9).
Después, Secanías animó al pueblo a tener esperanza, aunque la situación era grave. «Sin embargo, todavía hay esperanza para Israel en cuanto a esto», dijo. El caso era triste, pero no desesperado. La herida era seria, pero no imposible de sanar. Había esperanza de que el pueblo pudiera ser corregido, de que los culpables fueran restaurados y de que la maldad se detuviera antes de extenderse más. Entonces también podrían apartarse los juicios que ese pecado merecía.
En efecto, dijo que aquel era el momento adecuado para tener esperanza porque el problema había quedado al descubierto. Una enfermedad está medio curada cuando ya ha sido descubierta. El pueblo había comenzado a sentir la gravedad de lo que había hecho y estaba llorando delante de Dios. Parecía que un espíritu de arrepentimiento se estaba moviendo entre ellos, así que había razones para esperar que Dios perdonara y mostrara misericordia. El valle de Acor, o valle de la aflicción, es llamado una puerta de esperanza (Oseas 2:15), porque el pecado que verdaderamente nos aflige no terminará destruyéndonos.
También había razones para esperar porque Israel tenía en Esdras un líder sabio, piadoso y celoso, capaz de encargarse del asunto. En tiempos oscuros, debemos prestar atención tanto a lo que nos amenaza como a lo que nos da ánimo. La gracia puede darnos una buena esperanza aun cuando sintamos una profunda culpa delante de Dios. Cuando el pecado es reconocido, lamentado y enfrentado de manera práctica, incluso los pecadores deben recibir ánimo. Y aun los grandes santos deben aceptar con gusto el consejo y el consuelo oportunos de quienes tienen una posición inferior a la suya, como Esdras recibió los de Secanías.
Finalmente, Secanías aconsejó una manera pronta y eficaz de resolver el problema. Puesto que el asunto era claro, lo que se había hecho mal debía deshacerse en la medida de lo posible. Nada menos que eso constituye un arrepentimiento verdadero. «Apartemos de nosotros a todas las mujeres y a los hijos nacidos de ellas» (Esdras 10:3).
Esdras sabía que esa era la única manera de corregir el mal, pero quizá se preguntaba si realmente podría llevarse a cabo. Tal vez pensaba que el pueblo nunca estaría de acuerdo, y eso contribuyó a la profunda angustia descrita en el capítulo anterior. Pero Secanías, que conocía mejor al pueblo, dijo que podía hacerse si se actuaba con sabiduría.
Para nosotros hoy, la lección es clara: el pecado debe ser apartado. Hay que entregarle una carta de divorcio y tomar la firme decisión de no volver a tener nada que ver con él, aunque nos sea tan querido como una esposa, un ojo derecho o una mano derecha. De otro modo, no puede haber perdón ni paz. Lo que se obtuvo injustamente no puede conservarse legítimamente, sino que debe ser restituido. Sin embargo, el consejo de Secanías acerca de los matrimonios con extranjeras no se aplica de la misma manera en la actualidad. Esos matrimonios ciertamente son pecaminosos y no deben contraerse; pero, una vez realizados, no se disuelven simplemente porque nunca debieron haber ocurrido. La norma que tenemos bajo el evangelio es que, si un hermano tiene una esposa incrédula y ella está dispuesta a vivir con él, no debe abandonarla (1 Corintios 7:12-13).
Secanías también les señaló un buen método para llevar a cabo la reforma. Primero, Esdras y todos los que estaban reunidos allí debían ponerse de acuerdo en que esto tenía que hacerse, y la decisión debía aprobarse de inmediato. Entonces podría decirse que se haría por consejo de Esdras, con el apoyo unánime de quienes temían el mandamiento de nuestro Dios, precisamente las personas descritas en Esdras 9:4. En otras palabras, debía quedar claramente demostrado que las personas sensatas y serias de la nación estaban completamente de acuerdo.
Segundo, debían presentar al pueblo el mandamiento de Dios sobre este asunto, que Esdras ya había expuesto en su oración. Así entenderían que el plan no era una iniciativa humana, sino que procedía de la ley de Dios. No se trataba de una regla humana añadida, sino de la aplicación necesaria de lo que Dios ya había ordenado.
Tercero, mientras sus corazones todavía estaban dispuestos a hacer el bien, debían comprometerse mediante un juramento y un pacto solemnes. Así, cuando la preocupación del momento se hubiera desvanecido, el asunto no quedaría sin resolver.
Debían hacer un pacto, no solo para que quienes tuvieran mujeres extranjeras las despidieran, sino también para que quienes no las tuvieran hicieran lo que pudieran, desde su propia posición, para ayudar a otros a despedirlas. Entonces Esdras mismo debía dirigir este proceso. El rey le había dado autoridad para investigar si se estaba cumpliendo la ley de Dios en Judá y Jerusalén (Esdras 7:14), y todos debían comprometerse a apoyarlo en ello (Esdras 10:4). «Levántate y actúa con valentía». En esta situación, llorar era bueno, pero reformar la conducta era mejor. Véase lo que Dios le dijo a Josué en un caso parecido (Josué 7:10-11).
Después vino la buena resolución que tomaron en respuesta a esta buena propuesta (Esdras 10:5). No solo estuvieron de acuerdo en que debía hacerse, sino que también se comprometieron mediante un juramento a actuar conforme a estas palabras. Lo que se asegura firmemente queda también firmemente establecido.
De este capítulo
Esdras 10:2
"Entonces Secanías, hijo de Jehiel y descendiente de Elam, tomó la palabra y le dijo a Esdras: Nosotros hemos sido infieles a nuestro Dios, porque nos hemos casado con mujeres extranjeras de naciones paganas; sin embargo, todavía hay esperanza para Israel."
Esdras 10:3
"Comprometámonos a despedir a todas nuestras mujeres extranjeras y a sus hijos, y que se cumpla la ley, tal como tú y quienes respetan el mandamiento del Señor nos aconsejan."
Esdras 10:4
"Levántate, porque a ti te corresponde hacer esto; nosotros te apoyaremos. ¡Anímate y manos a la obra!"
Esdras 10:5
"Entonces Esdras se puso de pie e hizo que los jefes de los sacerdotes y de los levitas, y todos los israelitas, prometieran solemnemente que cumplirían su compromiso; y ellos lo prometieron."
Esdras 10:6
"Luego Esdras se retiró del templo de Dios y fue al cuarto de Johanán, hijo de Eliasib, donde pasó la noche sin comer ni beber nada, porque estaba muy triste por la infidelidad de quienes habían vuelto del destierro."
Esdras 10:7
"Después se hizo un llamado general en Judá y en Jerusalén para que todos los que habían regresado del destierro se reunieran en Jerusalén."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.