Versículo destacado
Esdras 1:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor anunciada por Jeremías, el Señor impulsó a Ciro a promulgar en todo su reino, de palabra y por escrito, este decreto: "
Esdras 1:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor anunciada por Jeremías, el Señor impulsó a Ciro a promulgar en todo su reino, de palabra y por escrito, este decreto:
2 Ciro, rey de Persia, declara lo siguiente: El Señor, Dios de los cielos, ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra y me ha encargado que le construya un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá.
3 Así que, a cualquiera de ustedes que pertenezca al pueblo del Señor, que Dios lo ayude, y que vaya a Jerusalén, que está en Judá, a construir el templo del Señor, el Dios de Israel, que es el Dios que habita en Jerusalén.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Primero es útil considerar la condición de los cautivos judíos en Babilonia. En muchos sentidos, su vida era dolorosa y triste. Vivían bajo el dominio de personas que los odiaban, no tenían propiedades que pudieran considerar seguramente suyas, y no contaban ni con templo ni con altar. Si cantaban salmos, sus enemigos se burlaban de ellos; aun así, tenían profetas entre ellos. Ezequiel y Daniel se mantuvieron apartados de la cultura pagana que los rodeaba, y algunos judíos incluso hallaron favor en la corte, mientras que otros se establecieron con más tranquilidad en las zonas rurales.
A pesar de todo, vivían con la esperanza de que algún día regresarían a su propia tierra. Por esa esperanza, conservaron sus genealogías, preservaron su religión y se apartaron de la idolatría, es decir, de la adoración de dioses falsos. Permanecieron bajo el dominio babilónico durante los setenta años completos que Dios había establecido. Nabucodonosor llevó cautivos a muchos de ellos al principio de su reinado, y su reino continuó bajo Evil-merodac y Belsasar, hasta que Dios lo derribó.
Nabucodonosor había encerrado a sus prisioneros y no les había mostrado misericordia (Isaías 14:17). Daniel le había dicho que mostrar misericordia a los pobres podría haber prolongado su prosperidad (Daniel 4:27). Pero los pecados de Babilonia finalmente llegaron a su colmo, y entonces Dios trajo juicio por medio de Darío el medo y de Ciro el persa, como se ve en Daniel 5. Darío, por ser anciano, dejó el gobierno en manos de Ciro, y Ciro se convirtió en el instrumento que Dios usó para liberar a los judíos.
Ciro ordenó su regreso en cuanto se convirtió en señor de Babilonia. Es posible que lo haya hecho en contraste con Nabucodonosor, cuya familia él había destruido. También pudo haber querido demostrar que su gobierno era moderado y misericordioso. Algunos piensan que actuó porque respetaba la profecía de Isaías, que lo había nombrado más de ciento cincuenta años antes como aquel a quien Dios usaría para esta tarea (Isaías 44:28; Isaías 45:1 y siguientes). Algunos dicen que su nombre significa «el sol» en persa, lo cual encaja bien con el hecho de que Dios lo usara para traer luz y sanidad a su pueblo, y como figura de Cristo, el Sol de justicia. Otros dicen que su nombre significa «padre», y Cristo es el Padre eterno.
Aquí se nos dice de dónde provino esta proclamación: el SEÑOR despertó el espíritu de Ciro. El corazón de los reyes está en la mano de Dios, como corrientes de agua que él dirige adonde quiere. Ciro no conocía a Dios ni sabía cómo servirlo, pero Dios conocía a Ciro y sabía cómo usarlo (Isaías 45:4). Dios gobierna el mundo al obrar en la mente y el corazón de las personas. Cuando se hace algo bueno, especialmente a favor de la iglesia, la gloria le pertenece a Dios, porque él despertó la voluntad para hacerlo.
Esto también señala nuevamente la profecía de Jeremías. Dios no solo había prometido que los judíos regresarían, sino que también había fijado el momento. Los setenta años señalados se habían cumplido (Jeremías 25:12; Jeremías 29:10), y el Dios que cumplió su promesa a Israel en Egipto hasta el día exacto (Éxodo 12:41) ciertamente cumpliría también esta. Lo que Ciro hizo ahora ya había sido anunciado como el medio por el cual Dios confirmaría la palabra de sus siervos (Isaías 44:26). Jeremías había sido despreciado mientras vivía, pero después Dios lo honró grandemente al mover a un rey poderoso a actuar conforme a sus palabras.
La proclamación se emitió en el primer año de Ciro, no en su primer año como gobernante de Persia, su reino de origen, sino en su primer año como gobernante de Babilonia, el reino que había conquistado. Son muy honrados aquellos cuyo corazón es movido a comenzar con Dios y servirlo desde temprano en la vida. El decreto se difundió tanto mediante un anuncio oral como por escrito. Llegó a todo su reino, como una trompeta de jubileo que proclamara libertad después de años de tristeza, y también pudo alcanzar las provincias lejanas donde las diez tribus habían sido dispersadas en Asiria y Media (2 Reyes 17:6).
El propósito de la proclamación aparece en las palabras iniciales del decreto de Ciro. Parece que su entendimiento había sido iluminado lo suficiente como para reconocer al SEÑOR, el Dios de Israel, como el único Dios verdadero y viviente, el Dios del cielo que gobierna sobre todos los reinos de la tierra. Habla de él como el único Dios, superior a todos. Aunque Ciro no había recibido esta enseñanza desde su niñez, Dios lo llevó hasta el punto de actuar teniendo a Dios en cuenta.
Ciro dice que hace esto en gratitud, porque «el Dios del cielo me ha dado todos los reinos de la tierra». Las palabras pueden sonar un poco orgullosas, ya que, en sentido estricto, no gobernaba todos los reinos de la tierra. Se refiere a todo lo que le había sido dado a Nabucodonosor, cuyo dominio se había extendido ampliamente (Daniel 4:22; Daniel 5:19). Dios es la fuente de todo poder. Todo reino le pertenece, y toda autoridad que tienen las personas proviene de su mano. Quienes reciben mucho poder y muchas posesiones deben verlos como razones para servir fielmente a Dios.
Ciro también dice que actúa en obediencia a Dios, quien le había encargado construirle una casa en Jerusalén. Esto pudo haberle llegado por medio de un sueño o una visión nocturna, y probablemente fue confirmado por la profecía de Isaías, que había anunciado la obra que él realizaría. La desobediencia de Israel se hace aún más grave cuando la comparamos con la obediencia de este rey pagano. Entonces el rey les da a todos los judíos que viven en sus dominios permiso para subir a Jerusalén y construir allí el templo del SEÑOR.
Al honrar a Dios, Ciro dejó de lado dos cosas que podrían haber influido en él. Primero, ignoró la ventaja política de conservar en su reino a tantas personas útiles. Desde una perspectiva mundana, habría parecido más prudente retenerlos allí en vez de permitirles regresar y establecerse nuevamente en su propia tierra. Pero la piedad es la mejor sabiduría. Segundo, pasó por alto el honor de la religión babilónica o persa. ¿Por qué no ordenó construir un templo para los dioses de Babilonia o de Persia? Porque creía que el Dios de Israel era el Dios del cielo y, por lo tanto, que Israel debía adorarlo solo a él. Que caminen en el nombre del SEÑOR su Dios.
También hizo un llamado público para reunir donativos que ayudaran a los pobres, quienes no podían cubrir por sí mismos los gastos del viaje y de la reconstrucción.
«A todo el que haya quedado atrás, porque no tenga los medios para pagar el viaje a Jerusalén, que la gente de su lugar lo ayude». Algunos entienden esto como una orden a los funcionarios del rey para que proveyeran a los judíos que regresaban con fondos del tesoro real, como en (Esdras 6:8). Pero también puede significar que se les dio permiso a los cautivos para pedir y recibir donativos y ayuda caritativa de los súbditos leales del rey.
Podemos suponer que los judíos se habían comportado tan bien entre sus vecinos que muchos estarían dispuestos a ayudarlos, tanto porque los apreciaban como porque sabían que el gobierno aprobaría esa ayuda. Al menos, muchos serían bondadosos con ellos por esa razón. Ciro, rey de Persia, no solo dio su bendición a los que se fueron —«que su Dios esté con ellos» (Esdras 1:3)—, sino que también se aseguró de que recibieran lo necesario.
Esperaba que quienes tuvieran la posibilidad dieran ofrendas voluntarias, es decir, donativos ofrecidos libremente, para la casa de Dios y para ayudar a reconstruirla. Pero, además, quería que fueran abastecidos desde su propio reino. Quienes desean el bien del templo también deben hacer por él un bien práctico.
De este capítulo
Esdras 1:2
"Ciro, rey de Persia, declara lo siguiente: El Señor, Dios de los cielos, ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra y me ha encargado que le construya un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá."
Esdras 1:3
"Así que, a cualquiera de ustedes que pertenezca al pueblo del Señor, que Dios lo ayude, y que vaya a Jerusalén, que está en Judá, a construir el templo del Señor, el Dios de Israel, que es el Dios que habita en Jerusalén."
Esdras 1:4
"Y a cualquiera de los sobrevivientes que emigre del lugar donde ahora vive, que sus vecinos lo ayuden con plata, oro, bienes y ganado, además de donativos para el templo de Dios en Jerusalén."
Esdras 1:5
"Los jefes de las familias de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas, es decir, todos los que habían sido animados por Dios, se prepararon para ir a Jerusalén y reconstruir el templo del Señor."
Esdras 1:6
"Todos sus vecinos los ayudaron con plata, oro, bienes, ganado y objetos valiosos, además de toda clase de ofrendas voluntarias."
Esdras 1:7
"Por su parte, el rey Ciro entregó los utensilios del templo del Señor que Nabucodonosor había sacado de Jerusalén y llevado al templo de sus dioses."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.