Versículo destacado
Ezequiel 45:9 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Yo, el Señor, digo: ¡Ya basta, gobernantes de Israel! ¡No más violencia ni explotación! ¡Actúen con justicia y rectitud! ¡Dejen de robarle tierras a mi pueblo! Yo, el Señor, lo ordeno. "
Ezequiel 45:9
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
7 También habrá un terreno reservado para el gobernante. Una parte estará al oriente y otra al occidente, es decir, a ambos lados de la parte sagrada y del terreno reservado para la ciudad. De oriente a occidente tendrá el mismo largo que uno de los terrenos asignados a una de las tribus.
8 Este terreno será propiedad del gobernante de Israel. Así, los gobernantes no volverán a oprimir a mi pueblo, sino que dejarán su territorio a los israelitas según sus tribus.
9 Yo, el Señor, digo: ¡Ya basta, gobernantes de Israel! ¡No más violencia ni explotación! ¡Actúen con justicia y rectitud! ¡Dejen de robarle tierras a mi pueblo! Yo, el Señor, lo ordeno.
10 Usen todos pesas y medidas exactas.
11 La medida para granos debe ser igual a la medida para líquidos. El homer de doscientos veinte litros servirá de patrón. Un bato de líquidos debe medir un décimo de homer, y un efa de granos también un décimo de homer.
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Aquí se presentan reglas generales de justicia tanto para los gobernantes como para el pueblo, aplicables al ejercicio del gobierno y a las transacciones cotidianas. La piedad sin honestidad no es más que una forma vacía de religión. No agrada a Dios ni beneficia a una nación.
Por eso Dios, por medio del Rey y Señor de la iglesia, da este mandato. En primer lugar, los gobernantes no deben oprimir a su pueblo, sino gobernarlo con justicia y fidelidad (Ezequiel 45:9). El mensaje es claro: «Ya basta de esto, príncipes de Israel». Han tratado al pueblo con crueldad y se han enriquecido mediante el robo y la violencia. Durante mucho tiempo han tratado al rebaño como presa, en lugar de alimentarlo. Ahora deben ponerle fin a todo eso.
Incluso los príncipes y las personas poderosas que han hecho el mal durante mucho tiempo deben apartarse finalmente de esa conducta. No pueden excusarse diciendo que siempre lo han hecho así. La costumbre prolongada no convierte en correcta una acción injusta. Deben reconocer que el tiempo de semejante maldad ha terminado y quitar la violencia y el despojo. Deben poner fin a las exigencias injustas, cancelar las prácticas perjudiciales y destituir de sus cargos a quienes ejercen violencia. También deben aliviar las cargas que han impuesto a sus súbditos y administrar justicia conforme a la ley, como corresponde a su cargo.
Todos los gobernantes están obligados a practicar la justicia, pero especialmente los príncipes de Israel, porque Dios dice de ese pueblo: «Es mi pueblo». Esto significa que ellos gobiernan en representación de Dios de una manera especial.
En segundo lugar, nadie debe engañar a su vecino en los negocios (Ezequiel 45:10). Debían usar balanzas honestas para pesar el dinero y las mercancías, un efa exacto para productos secos como el grano y la harina, y un bato exacto para líquidos como el vino y el aceite. El efa y el bato debían tener la misma capacidad: cada uno equivalía a la décima parte de un homer, o cor (Ezequiel 45:11). También se establecía el valor del siclo (Ezequiel 45:13) en veinte geras, lo cual fijaba un estándar determinado de peso y cantidad.
El principio es claro: el pueblo de Dios debe actuar con honestidad y justicia en todos sus negocios. Debe pagar exactamente lo que debe y tener mucho cuidado de no perjudicar a nadie. De lo contrario, daña tanto el valor de su testimonio delante de Dios como su buen nombre delante de las personas.
De este capítulo
Ezequiel 45:1
"Cuando sorteen el territorio para dar a cada tribu su parte, deberán reservar una porción de terreno de doce kilómetros y medio de largo por diez de ancho, la cual estará consagrada al Señor. Todo ese terreno será sagrado."
Ezequiel 45:2
"De allí se reservará para el templo un cuadrado de doscientos cincuenta metros por lado, rodeado por una franja de pastos de veinticinco metros de ancho."
Ezequiel 45:3
"En la parte reservada al Señor se delimitará un terreno de doce kilómetros y medio de largo por cinco de ancho, que será la parte más sagrada: allí estará el templo."
Ezequiel 45:4
"Esa parte del terreno estará destinada a los sacerdotes que sirven en el templo del Señor y que se acercan a él para servirle. Allí tendrán un lugar para sus casas. Será un lugar sagrado, reservado para el templo."
Ezequiel 45:5
"Además, habrá otro terreno de doce kilómetros y medio de largo por cinco de ancho, reservado como propiedad de los levitas que sirven en el templo, para que tengan ciudades donde vivir."
Ezequiel 45:6
"Por último, deberá reservarse para la ciudad un terreno de doce kilómetros y medio de largo por dos y medio de ancho, junto a la porción sagrada. Este terreno pertenecerá a todo el pueblo de Israel."
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