Versículo destacado
Ezequiel 41:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
Enseguida el hombre me llevó al interior mismo del templo y midió las pilastras: ambas tenían tres metros de grueso.
Ezequiel 41:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Enseguida el hombre me llevó al interior mismo del templo y midió las pilastras: ambas tenían tres metros de grueso.
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Seguimos acompañando a un profeta guiado por un ángel, así que debemos prestar mucha atención, aun cuando no entendamos por completo lo que estamos viendo o lo que significa para nosotros.
En primer lugar, después de que Ezequiel contempló los atrios exteriores, finalmente fue llevado al templo mismo (Ezequiel 41:1). Si seguimos con cuidado las verdades más claras de la fe y nos beneficiamos de ellas, seremos guiados cada vez más profundamente hacia las verdades del reino de Dios. Quienes están dispuestos a vivir en los atrios de Dios finalmente serán llevados a su templo. Ezequiel era sacerdote de nacimiento, pero los pecados y el sufrimiento de aquellos tiempos le impidieron servir en el templo. Dios compensó esa pérdida al llevarlo a este templo profético, celestial y orientado al evangelio, y usarlo para describirlo a la iglesia. De ese modo, Ezequiel recibió un honor mayor que el del resto de su orden sacerdotal.
En segundo lugar, cuando el Señor Jesús habló de la destrucción de este templo, que sus oyentes entendieron como el segundo templo de Jerusalén, también estaba hablando del templo de su cuerpo (Juan 2:19, Juan 2:21). Podía hablar de esa manera porque la visión de Ezequiel anticipaba ambas realidades y también el cuerpo místico de Cristo, la iglesia, llamada casa de Dios (1 Timoteo 3:15). Ese cuerpo incluye a todos sus miembros, quienes son templos vivientes en los que habita el Espíritu.
En tercer lugar, hasta los postes de las puertas de este templo estaban separados por una distancia equivalente a todo el ancho del tabernáculo de Moisés, de modo que la entrada medía doce codos de ancho (Ezequiel 41:1; Éxodo 26:16, 26:22, 26:25). En comparación con lo que existía bajo la ley, podemos decir que la entrada a la iglesia es amplia, porque la ley ceremonial, ese muro de separación, ha sido derribada.
En cuarto lugar, el Lugar Santísimo era un cuadrado perfecto, de veinte codos por cada lado (Ezequiel 41:4). La nueva Jerusalén también es perfectamente cuadrada (Apocalipsis 21:16), lo que apunta a su estabilidad. Esperamos una ciudad que no puede ser conmovida.
En quinto lugar, los pisos superiores eran más amplios que los inferiores (Ezequiel 41:7). Los muros del templo tenían seis codos de grosor en la parte inferior, cinco en el piso intermedio y cuatro en la parte superior, lo que permitía que las cámaras se ampliaran a medida que subían. Sin embargo, se tuvo cuidado de que la madera contara con un apoyo firme, porque Dios edifica en las alturas, pero también edifica con solidez. No se debilitó una parte para favorecer a otra, pues las cámaras se sostenían sin estar empotradas en el muro del templo. Así como las cámaras laterales se ensanchaban un codo en cada nivel, también nosotros debemos crecer en amplitud de corazón mientras nos edificamos en nuestra santísima fe. Nuestros corazones, como templos vivientes, deben volverse cada vez más espaciosos.
De este capítulo
Ezequiel 41:2
"La puerta tenía cinco metros de ancho; sus soportes medían dos metros y medio de ancho cada uno. Luego midió la sala central, que tenía veinte metros de largo por diez de ancho."
Ezequiel 41:3
"Después fue a la sala del fondo y midió las pilastras de la entrada; cada una tenía un metro de grueso. La entrada tenía tres metros de ancho, y las pilastras de cada lado medían tres metros y medio de grueso."
Ezequiel 41:4
"Luego midió la sala del fondo, que medía diez metros por lado. Entonces me dijo: «Este es el Lugar santísimo»."
Ezequiel 41:5
"Luego el hombre midió la pared exterior del templo, que tenía tres metros de grueso. Alrededor del templo, unidas a este, había celdas de dos metros de profundidad."
Ezequiel 41:6
"Estas celdas estaban unas sobre otras, formando tres pisos, y en cada piso había treinta celdas. El muro del templo era más estrecho en cada piso, y sobre estos entrantes se apoyaban las vigas de las celdas, de modo que no quedaban empotradas en el muro."
Ezequiel 41:7
"Por fuera de las celdas que rodeaban el templo había una rampa que llegaba hasta la parte de arriba, y así se podía subir desde la planta baja al piso intermedio y al de arriba."
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