Versículo destacado
Ezequiel 20:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
En el décimo día del quinto mes del séptimo año, unos ancianos de Israel fueron a consultar al Señor y se sentaron delante de mí.
Ezequiel 20:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 En el décimo día del quinto mes del séptimo año, unos ancianos de Israel fueron a consultar al Señor y se sentaron delante de mí.
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Esta es la ocasión que dio lugar al mensaje de este capítulo. El sermón del capítulo 18 fue provocado por sus quejas arrogantes contra Dios; este, por sus peticiones falsas y egoístas de dirección. Cada clase de pecado recibe su propia respuesta. Esta profecía está fechada cuidadosamente en el séptimo año del cautiverio, aproximadamente dos años después de que Ezequiel comenzara a profetizar.
Dios quería que llevaran cuenta de cuánto duraba su exilio, para que pudieran ver cómo los años avanzaban lentamente hacia su rescate. Algunos ancianos de Israel, es decir, los líderes de mayor edad del pueblo, vinieron a pedir una palabra del Señor. No parece que hayan venido siguiendo un horario habitual, como en Ezequiel 8:1, sino en una ocasión especial y por una necesidad específica. No se sabe con certeza si eran hombres que ya estaban en el exilio o ancianos que habían viajado de Jerusalén a Babilonia por asuntos de negocios. Sin embargo, Ezequiel 20:32 sugiere que su pregunta era si, ahora que eran cautivos en Babilonia, lejos de su tierra y sin templo ni sinagoga donde adorar, les era permitido participar en el culto de sus amos babilonios para hacer las paces con ellos y vivir como los habitantes del lugar que servían a los ídolos.
Tal vez intentaron presentar el asunto de la manera más aceptable posible, como Naamán cuando le pidió permiso a Eliseo para inclinarse en el templo de Rimón por consideración al rey. Pero hay buenas razones para pensar que eso era realmente lo que querían. Es verdaderamente duro el corazón de quienes le piden a Dios permiso para seguir pecando, especialmente cuando ya están sufriendo por causa de ese pecado. Vinieron y se sentaron delante del profeta con mucha reverencia y una apariencia externa de devoción, como en Ezequiel 33:31.
El mensaje que debían escuchar era el siguiente. Primero, tenían que saber que Dios estaba enojado con ellos. Él consideraba un insulto que vinieran a consultarlo mientras estaban decididos a seguir viviendo en pecado: «Vivo yo, dice el Señor Dios, que no me dejaré consultar por ustedes» (Ezequiel 20:3). Su piedad externa no les ganaría el favor de Dios ni les produciría ningún beneficio. Él no escucharía sus preguntas ni les daría una respuesta tranquilizadora. La adoración hipócrita no agrada a Dios; solo lo provoca.
Segundo, tenían que saber que Dios estaba justamente enojado con ellos (Ezequiel 20:4). Cuando le dice a Ezequiel: «¿Los juzgarás, hijo de hombre? ¿Los juzgarás?», no le está pidiendo que los defienda delante de Dios como ayudante o intercesor, sino que pronuncie contra ellos la sentencia de Dios. Ezequiel había sido puesto sobre ellos, por lo que debía declararles los juicios del Señor. También debía hacerles conocer los pecados de sus padres. Antes, había tenido que mostrarles sus propios pecados (Ezequiel 16:2). Su propia culpa bastaba para justificar el trato severo de Dios con ellos, pero también les ayudaría escuchar acerca de los pecados de sus padres. Así podrían ver cuán justo era que Dios finalmente eliminara a un pueblo que lo había provocado desde el principio.
De este capítulo
Ezequiel 20:2
"El Señor se dirigió a mí y me dijo:"
Ezequiel 20:3
"Tú, hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: “Esto dice el Señor: ¿Vienen ustedes a consultarme? Pues yo, el Señor, juro por mi vida que no me dejaré consultar por ustedes.”"
Ezequiel 20:4
"Júzgalos más bien tú, hombre; júzgalos y hazles reconocer las cosas detestables que sus padres cometieron."
Ezequiel 20:5
"Diles: “Esto dice el Señor: Cuando elegí a Israel, hice un juramento a sus descendientes y me manifesté a ellos en Egipto. Solemnemente les juré: Yo soy el Señor su Dios."
Ezequiel 20:6
"En ese día me comprometí a sacarlos de Egipto y llevarlos al país que yo había buscado para ellos, un país donde la leche y la miel corren como el agua, ¡el país más hermoso de todos!"
Ezequiel 20:7
"Y a todos, sin excepción, les ordené que se deshicieran de sus detestables dioses y no se mancharan con los ídolos de Egipto, porque yo, el Señor, soy su Dios."
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