Versículo destacado
Éxodo 3:7 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" pero el Señor continuó diciendo: —He visto claramente cómo sufre mi pueblo que está en Egipto. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces y conozco muy bien sus sufrimientos. "
Éxodo 3:7
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
5 Entonces Dios le dijo: —No te acerques. Quítate el calzado, porque el lugar donde estás es sagrado.
6 Y añadió: —Yo soy el Dios de tus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Moisés se cubrió el rostro, pues tuvo miedo de mirar a Dios,
7 pero el Señor continuó diciendo: —He visto claramente cómo sufre mi pueblo que está en Egipto. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces y conozco muy bien sus sufrimientos.
8 Por eso he bajado para salvarlos del poder de los egipcios. Voy a sacarlos de ese país y a llevarlos a una tierra grande y buena, donde la leche y la miel corren como el agua. Es el país donde viven los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos.
9 Mira, he escuchado las quejas de los israelitas y también he visto cuánto los maltratan los egipcios.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Después de que Moisés se quitó las sandalias, tal como Dios le había dicho (Éxodo 3:5), y se cubrió el rostro, Dios pasó a tratar el asunto que tenía delante: sacar a Israel de Egipto. Después de cuarenta años de esclavitud para Israel y de exilio para Moisés, es probable que tanto él como el pueblo hubieran comenzado a perder la esperanza. Tal vez pensaban que Israel nunca sería libre y que Moisés nunca sería usado para rescatarlo. Sin embargo, por fin llegó el momento: llegó el año de la liberación.
Esto nos recuerda que, muchas veces, Dios viene a salvar a su pueblo cuando este ha dejado de esperarlo. La pregunta de Jesús sobre si el Hijo del Hombre encontrará fe cuando venga (Lucas 18:8) nos llama a permanecer confiando en él.
En primer lugar, Dios se fija en el sufrimiento de Israel (Éxodo 3:7, 9). Cuando dice: «Ciertamente he visto», no se refiere simplemente a mirar. Significa que observó con atención y consideró plenamente su situación. Dios tomó en cuenta tres cosas.
Vio sus dolores, aunque probablemente tenían pocas oportunidades de quejarse ante el faraón. Tal vez no podían buscar ayuda en los tribunales e incluso temían hablar libremente entre ellos. Pero Dios vio sus lágrimas. Aun el dolor oculto del pueblo de Dios es conocido por él.
Escuchó su clamor, que llegó hasta él (Éxodo 3:7, 9). Dios nunca es sordo al clamor de su pueblo que sufre.
También vio la opresión de sus crueles capataces (Éxodo 3:9). La persona más pobre y oprimida no es demasiado insignificante para que Dios la note, y el opresor más poderoso no es demasiado grande para que Dios lo juzgue. Él ciertamente hará justicia frente a semejantes abusos.
En segundo lugar, Dios promete sacarlos pronto y llevarlos a un lugar mejor. Dice: «He descendido para librarlos» (Éxodo 3:8). Esto muestra que su propósito era firme. Su corazón estaba decidido a salvarlos, y lo haría pronto, por completo y de una manera que iría más allá de la providencia ordinaria, es decir, más allá de su manera habitual de gobernar el mundo. Cuando Dios hace algo especialmente grande, la Escritura dice que desciende para hacerlo (Isaías 64:1).
Este rescate también apuntaba de antemano a nuestra redención por medio de Cristo: nuestro rescate del pecado y de la muerte. El Verbo eterno verdaderamente descendió del cielo para librarnos. Esa era su misión en el mundo. Dios también prometió establecer a Israel en la tierra de Canaán, donde cambiarían la esclavitud por libertad, la pobreza por abundancia, el trabajo agotador por descanso y una vida de incertidumbre por seguridad y honra. A todos los que Dios saca del Egipto espiritual, es decir, de la esclavitud del pecado, los llevará a un Canaán celestial.
En tercer lugar, Dios le da a Moisés la comisión para realizar esta obra (Éxodo 3:10). Moisés no solo es enviado como profeta para decirle a Israel que su rescate estaba cerca, aunque eso por sí solo habría sido una gran misericordia. También es enviado como embajador ante el faraón, para negociar o, más exactamente, exigir la liberación de Israel y advertirle del juicio si se negaba. Además, es enviado como líder de Israel para guiarlo y darle dirección.
Así, Moisés pasa de cuidar ovejas a realizar una obra mucho mayor, como David, quien fue tomado de cuidar ovejas con sus crías (Salmo 78:71). Dios es la fuente de todo poder, y cada gobernante sirve únicamente porque él lo designa según su voluntad. La misma mano que llamó a un pastor desde el desierto para ayudar a edificar la iglesia judía llamó después a unos pescadores desde sus barcas para edificar la iglesia cristiana, de modo que quedara claro que el poder provenía de Dios.
De este capítulo
Éxodo 3:1
"Moisés cuidaba las ovejas de su suegro Jetró, sacerdote de Madián. Un día las llevó a través del desierto y llegó hasta el monte de Dios, llamado Horeb."
Éxodo 3:2
"Allí, el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza. Moisés observó con atención y se dio cuenta de que la zarza ardía con el fuego, pero no se consumía."
Éxodo 3:3
"Entonces pensó: «¡Qué cosa tan extraña! Iré a ver por qué no se consume la zarza»."
Éxodo 3:4
"Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba para mirar, lo llamó desde la zarza: —¡Moisés! ¡Moisés! —Aquí estoy —respondió Moisés."
Éxodo 3:5
"Entonces Dios le dijo: —No te acerques. Quítate el calzado, porque el lugar donde estás es sagrado."
Éxodo 3:6
"Y añadió: —Yo soy el Dios de tus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Moisés se cubrió el rostro, pues tuvo miedo de mirar a Dios,"
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.