Versículo destacado
Éxodo 22:7 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Si alguien confía a otra persona dinero o cosas de valor, y a esa persona se los roban de su propia casa, el ladrón tendrá que pagar el doble, si es que lo encuentran; "
Éxodo 22:7
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
5 Si alguien suelta a sus animales para que pasten en un campo o viñedo, y sus animales pastan en el campo de otro, tendrá que pagar el daño con lo mejor de su propio campo o de su propio viñedo.
6 Si alguien enciende un fuego, y el fuego se extiende a las zarzas y quema el trigo amontonado, el que está por cosecharse o toda la siembra, esa persona tendrá que pagar los daños causados por el fuego.
7 Si alguien confía a otra persona dinero o cosas de valor, y a esa persona se los roban de su propia casa, el ladrón tendrá que pagar el doble, si es que lo encuentran;
8 pero, si no lo encuentran, el dueño de la casa será llevado ante Dios para ver si no ha echado mano de lo que el otro le confió.
9 Si alguien se apropia de un buey, un asno, una oveja, algún vestido o cualquier otra cosa que se haya perdido y que alguno reclame como suyos, el caso de esas dos personas será llevado ante Dios, y el que resulte culpable pagará el doble al otro.
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Estas leyes tratan sobre los bienes confiados a otra persona (Éxodo 22:7-13). Si alguien entrega sus bienes a otra persona —quizá a un transportista para que los lleve, a un encargado de almacén para que los guarde o a un agricultor para que cuide su ganado a cambio de un pago—, se deposita una confianza especial en esa persona. Por eso, la ley da instrucciones para los casos en que los bienes sean robados, se pierdan, se destruyan o sufran daños. Si queda claro que el encargado no tuvo la culpa, el dueño debe asumir la pérdida. Pero si el encargado traicionó esa confianza, debe reparar el daño.
Si el caso no podía resolverse mediante ninguna otra prueba, el encargado debía jurar ante los jueces que era inocente, y ellos decidirían según lo que pareciera verdadero. Esto nos enseña a ser muy cuidadosos con todo lo que se nos confía. Debemos proteger los bienes de otra persona con el mismo cuidado que tendríamos con los nuestros. Traicionar una confianza es injusto, vergonzoso y algo que toda persona honrada condena.
Esto también muestra cuánto faltan la verdad y la justicia en el mundo. A menudo hay razones para dudar de la honestidad de alguien cuando esa persona puede beneficiarse de actuar deshonestamente. Sin embargo, el juramento tiene el propósito de resolver una disputa, como dice Hebreos 6:16. Se le llama «juramento del Señor» (Éxodo 22:11) porque se recurre a Dios, no solo como testigo de la verdad, sino también como aquel que castigará la falsedad y la injusticia.
Incluso quienes han hecho mal a su prójimo pueden sentir temor de profanar un juramento así, al poner al Dios de la verdad como testigo de una mentira. El perjurio, es decir, jurar falsamente, es un pecado ante el cual la conciencia natural suele retroceder. El uso de los juramentos es muy antiguo y muestra claramente que las personas siempre han creído en Dios, en su gobierno sobre el mundo y en un juicio venidero.
Esto también enseña que las autoridades civiles han sido establecidas por Dios. Una de las funciones de los jueces es ayudar a determinar lo correcto cuando existen disputas sobre derechos y a recuperar lo que se le ha negado a una persona. Por esa razón, debemos respetar profundamente las decisiones de los jueces.
Tampoco hay razón para que una persona sufra por algo que no pudo evitar. Los amos deben recordar esto al tratar con sus siervos y no culparlos por un accidente como si hubiera sido una falta.
Estas leyes también tratan sobre los préstamos (Éxodo 22:14-15). Si un hombre le prestaba a su vecino un animal de su equipo de trabajo y el dueño estaba con ellos, o si recibía un pago por el préstamo, el dueño debía asumir cualquier pérdida que sufriera el ganado. Pero si los prestaba bondadosamente y sin cobrar, y confiaba lo suficiente en quien los recibía como para dejarlos ir sin supervisión, entonces el que los había pedido prestados debía reparar cualquier daño ocurrido.
De esto debemos aprender a no abusar de nada que se nos preste. No solo es injusto; también es mezquino y deshonesto, porque responde con daño a la bondad recibida. Más bien, debemos estar dispuestos a asumir nosotros mismos la pérdida antes que permitir que alguien sufra por habernos tratado con bondad. «¡Ay, señor mío, que era prestada!» (2 Reyes 6:5).
De este capítulo
Éxodo 22:1
"En caso de que alguien robe un buey o una oveja, y lo mate o lo venda, tendrá que pagar cinco reses por el buey y cuatro ovejas por la oveja."
Éxodo 22:2
"Si un ladrón es sorprendido en el momento del robo, y se le hiere y muere, su muerte no se considerará un asesinato."
Éxodo 22:3
"Pero si ya es de día, su muerte sí se considerará un asesinato. El que robe tendrá que pagar el precio de lo que haya robado; pero, si no tiene dinero, él mismo será vendido para pagar lo robado."
Éxodo 22:4
"Si se encuentra en su poder y con vida el animal robado, tendrá que pagar el doble, ya sea un buey, un asno o una oveja."
Éxodo 22:5
"Si alguien suelta a sus animales para que pasten en un campo o viñedo, y sus animales pastan en el campo de otro, tendrá que pagar el daño con lo mejor de su propio campo o de su propio viñedo."
Éxodo 22:6
"Si alguien enciende un fuego, y el fuego se extiende a las zarzas y quema el trigo amontonado, el que está por cosecharse o toda la siembra, esa persona tendrá que pagar los daños causados por el fuego."
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