Versículo destacado
Éxodo 22:25 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Si prestas dinero a alguna persona pobre de mi pueblo que viva contigo, no te comportes con ella como un prestamista ni le cobres intereses. "
Éxodo 22:25
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
23 porque, si los maltratas y ellos me piden ayuda, yo iré en su ayuda,
24 y con gran furia, a golpe de espada, les quitaré a ustedes la vida. Entonces, quienes se quedarán viudas y huérfanos serán las mujeres y los hijos de ustedes.
25 Si prestas dinero a alguna persona pobre de mi pueblo que viva contigo, no te comportes con ella como un prestamista ni le cobres intereses.
26 Si esa persona te da su ropa como garantía del préstamo, devuélvesela al ponerse el sol,
27 porque esa ropa es lo único que tiene para protegerse del frío. Si no, ¿sobre qué va a acostarse? Y, si él me pide ayuda, iré en su ayuda, porque yo sé tener compasión.
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Aquí se establece una ley contra las ganancias injustas al prestar dinero. No debían cobrar intereses por el dinero prestado a un hermano necesitado (Éxodo 22:25), como en el caso descrito en Nehemías 5:5, 7. Esta ley también ayudaba a proteger las propiedades familiares mediante el año del jubileo, de modo que quienes no se dedicaban principalmente al comercio normalmente pedían prestado por necesidad. Por eso, los préstamos entre los miembros de su propio pueblo debían hacerse, por lo general, sin cobrar intereses; aunque se permitía prestar a un extranjero, sin dejar de tratarlo con justicia ni oprimirlo.
En sentido estricto, esta ley pertenecía a la nación judía. Pero su principio de justicia también se aplica a nosotros. Debemos mostrar misericordia a quienes podrían convertirse en una fuente de ganancias para nosotros y estar dispuestos a compartir tanto las pérdidas como las ganancias con aquellos a quienes prestamos, si la providencia de Dios obra en su contra. Basados en ese mismo principio, parece legítimo recibir intereses por el dinero que otra persona usa en sus negocios, mientras trabaja con él y asume el riesgo, así como es legítimo recibir renta por una tierra que otra persona cultiva y con la que asume los riesgos de la agricultura.
Tampoco debían tomar como garantía la ropa de cama de una persona pobre. Si la tomaban, tenían que devolverla antes de la noche (Éxodo 22:26-27). Quienes duermen abrigados y cómodos deben recordar los lugares fríos y difíciles donde muchas personas pobres se acuestan. No debemos hacer más pesada su carga ni añadir dolor a quienes ya están sufriendo.
También hay una ley contra el desprecio hacia quienes tienen autoridad (Éxodo 22:28). La expresión «no insultarás a los dioses» se refiere a los jueces y magistrados que hacían cumplir estas leyes. Ellos debían cumplir con su deber, sin importar quién sufriera a causa de sus decisiones. Los magistrados no deben temer los insultos de la gente, aunque tampoco deben ser insultados por castigar el mal. Hablar contra ellos de esa manera es, en realidad, hablar contra Dios, y quienes lo hacen tendrán que rendir cuentas seriamente.
Las Escrituras señalan para juicio a quienes desprecian la autoridad y hablan mal de las personas dignas de respeto (Judas 1:8). Los príncipes y magistrados son como padres para nosotros, y el quinto mandamiento nos llama a honrarlos, no a insultarlos. Pablo aplicó esta ley a su propia situación y dijo que no debía hablar mal del gobernante de su pueblo, aunque en ese momento ese gobernante fuera su perseguidor injusto (Hechos 23:5). Véase también Eclesiastés 10:20.
También hay una ley acerca de entregar a Dios los primeros frutos, algo que ya se había ordenado en el capítulo 13 y que aquí se repite (Éxodo 22:29-30). «Me darás el primogénito de tus hijos»; y nosotros tenemos aún más razones para entregarnos a Dios con todo lo que poseemos, pues él no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. No debían retrasar la entrega de los primeros frutos maduros de sus cosechas. Si postergamos nuestro deber, podemos terminar dejándolo sin cumplir. Si seguimos esperando la primera oportunidad, con la esperanza de encontrar una mejor, Satanás puede engañarnos y robarnos todo nuestro tiempo.
Especialmente los jóvenes no deben retrasar la entrega a Dios de la primera parte de su tiempo y sus fuerzas. Las demoras pueden convertirse en negativas, porque el pecado engaña al corazón, y ese «momento más conveniente» que se prometen quizá nunca llegue. Sin embargo, la ley también dice que los primogénitos del ganado no debían entregarse a Dios hasta que tuvieran más de siete días de vida, porque antes de ese tiempo todavía no eran aptos para usarse. La enseñanza es clara: Dios es el primero y el mejor; por eso debe recibir lo primero y lo mejor.
Finalmente, Dios aparta a su propio pueblo de todos los demás: «Serán para mí hombres santos». Una señal de ese lugar honroso era su alimentación. No debían comer carne desgarrada por animales salvajes (Éxodo 22:31). Esto no se debía solamente a que fuera poco saludable, sino también a que era un alimento barato, indigno y producto de la avidez, impropio de quienes eran santos para Dios. No debían comer los restos dejados por las fieras.
Quienes han sido apartados para Dios no deben ser excesivamente exigentes con la comida, pero sí deben cuidar de vivir conforme a la norma de Dios. No deben comer ni beber descuidadamente, sin reverencia, sino con dominio propio y de una manera que dé gloria a Dios.
De este capítulo
Éxodo 22:1
"En caso de que alguien robe un buey o una oveja, y lo mate o lo venda, tendrá que pagar cinco reses por el buey y cuatro ovejas por la oveja."
Éxodo 22:2
"Si un ladrón es sorprendido en el momento del robo, y se le hiere y muere, su muerte no se considerará un asesinato."
Éxodo 22:3
"Pero si ya es de día, su muerte sí se considerará un asesinato. El que robe tendrá que pagar el precio de lo que haya robado; pero, si no tiene dinero, él mismo será vendido para pagar lo robado."
Éxodo 22:4
"Si se encuentra en su poder y con vida el animal robado, tendrá que pagar el doble, ya sea un buey, un asno o una oveja."
Éxodo 22:5
"Si alguien suelta a sus animales para que pasten en un campo o viñedo, y sus animales pastan en el campo de otro, tendrá que pagar el daño con lo mejor de su propio campo o de su propio viñedo."
Éxodo 22:6
"Si alguien enciende un fuego, y el fuego se extiende a las zarzas y quema el trigo amontonado, el que está por cosecharse o toda la siembra, esa persona tendrá que pagar los daños causados por el fuego."
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