Versículo destacado
Eclesiastés 6:11 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Una cosa es cierta: donde abundan las palabras, abundan los disparates, y nada se gana con eso. "
Eclesiastés 6:11
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
9 Vale más lo que uno ve que lo que se imagina. Pero también esto es una ilusión vana, es querer atrapar el viento.
10 Lo que ahora existe recibió su nombre hace mucho tiempo, y se sabe lo que es. Nadie puede luchar con quien es más poderoso que él.
11 Una cosa es cierta: donde abundan las palabras, abundan los disparates, y nada se gana con eso.
12 De hecho, nadie sabe qué es lo mejor para el hombre durante los contados días de esta ilusión vana que es su vida. Sus días pasarán como una sombra, ¿y quién podrá decirle lo que ocurrirá en este mundo después de su muerte?
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Aquí Salomón expresa la conclusión que ha venido demostrando desde el principio, y el resto de sus palabras la confirma. Hay muchas cosas que aumentan el vacío de la vida. La vida humana es vanidad en el mejor de los casos, y muchas dificultades se acumulan hasta hacerla sentir aún más vacía y frustrante.
A partir de esto, presenta varias enseñanzas que aclaran todavía más esta verdad. Una persona no está más cerca de la verdadera felicidad por tener riquezas, placeres, honor o un ascenso. Después de haberlo contado todo, ¿qué le queda realmente que pueda ayudarla o darle una ganancia duradera? Nada que verdaderamente le aproveche.
Tampoco sabemos qué deberíamos desear, porque aquello que esperamos que nos haga más felices muchas veces termina causándonos problemas. ¿Quién sabe qué es realmente bueno para una persona en esta vida, donde todo es vanidad y aun lo que más deseamos puede convertirse en una carga? Las personas sabias quieren hacer lo mejor, si tan solo supieran cómo hacerlo. Pero nuestro corazón muchas veces está torcido, y deseamos lo que en realidad nos hace daño, como los niños que lloran por tener cuchillos que les cortarían los dedos. De la misma manera, este mundo es tan incierto que lo que parece mejor según todos los cálculos razonables con frecuencia termina mal. No podemos hacer planes completamente seguros para nosotros ni para los demás, porque lo que parece una ayuda puede convertirse en una trampa.
Por eso, nuestra vida en la tierra no debería ser algo a lo que nos aferremos con gran entusiasmo ni algo de lo que dependamos con plena confianza. Está contada por días y no es más que una vida vana. La vivimos como una sombra: hay tan poco en ella que sea sólido, pasa con tanta rapidez y hay tan poco en ella en lo que se pueda confiar. Si todas las comodidades de la vida son vanidad, entonces la vida misma no puede contener mucho que sea verdaderamente sustancial o digno de una felicidad duradera.
Nuestras esperanzas acerca del futuro son tan inciertas y engañosas como nuestros placeres presentes. Puesto que todo es vanidad, ¿quién puede decirle a una persona qué sucederá después de su partida bajo el sol? No puede disfrutar verdaderamente al mirar hacia lo que ocurrirá después de su muerte, ya sea con sus hijos o con su familia. No puede verlo por sí misma, y nadie más puede informarle con certeza. Y cuando haya partido, ni siquiera escuchará las noticias. Es posible que sus hijos alcancen honor, pero ella no sabrá nada de eso. Así que, miremos hacia donde miremos, permanece la misma verdad: todo es vanidad.
De este capítulo
Eclesiastés 6:1
"En este mundo hay otro mal muy común entre los hombres, según he podido ver:"
Eclesiastés 6:2
"Dios les da a algunos abundantes riquezas y esplendor, y nunca les falta nada de lo que desean; pero no les permite disfrutar de todo ello, sino que otros lo disfrutan. ¡Esto también es una ilusión vana y realmente lamentable!"
Eclesiastés 6:3
"Un hombre puede tener cien hijos y vivir muchos años; pero, por mucho que viva, si no disfruta plenamente de lo bueno y ni siquiera recibe sepultura, yo sostengo que un niño abortado vale más que ese hombre."
Eclesiastés 6:4
"Pues, aunque ese niño se pierda en la nada, en la oscuridad, donde su nombre quedará ignorado,"
Eclesiastés 6:5
"y aunque no llegue a ver el sol ni a saber nada, al menos habrá tenido más descanso que aquel hombre,"
Eclesiastés 6:6
"el cual podría haber vivido dos mil años y, sin embargo, no haber disfrutado de sus bienes. Y, al fin de cuentas, ¡todos van al mismo lugar!"
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