Versículo destacado
Deuteronomio 5:6 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" “Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, donde eras esclavo. "
Deuteronomio 5:6
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
4 El Señor habló con ustedes en el monte, cara a cara, desde en medio del fuego.
5 Yo estaba entonces entre el Señor y ustedes para comunicarles la palabra del Señor, ya que ustedes tenían miedo del fuego y no subieron al monte. Y el Señor dijo:
6 “Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, donde eras esclavo.
7 ”No tengas otros dioses aparte de mí.
8 ”No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra.
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Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
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Aquí aparece una repetición de los Diez Mandamientos. Observemos primero que, aunque ya habían sido pronunciados y escritos, Dios los vuelve a dar. Esto se debe a que la palabra de Dios necesita escucharse con frecuencia. Necesitamos que las mismas verdades se nos inculquen una y otra vez, para que permanezcan en nuestra mente y formen nuestro corazón. Véase (Filipenses 3:1).
En segundo lugar, aquí hay algunas diferencias con el relato de Éxodo 20, así como existen pequeñas diferencias entre la oración del Señor en (Mateo 6) y en (Lucas 11). En ambos casos, lo importante es aferrarse al significado, no exigir exactamente las mismas palabras cada vez. Lo esencial importa más que la formulación precisa.
La diferencia más importante aparece en el cuarto mandamiento. En (Éxodo 20), la razón dada se basa en la creación. Aquí, la razón se basa en el rescate de Israel de Egipto. Esto es significativo porque aquel rescate apuntaba hacia nuestra salvación por medio de Jesucristo y, en memoria de ese rescate mayor, los cristianos debían guardar el sábado. «Recuerda que fuiste siervo, y Dios te sacó» significa que el sábado debía recordarles tanto la misericordia como la liberación (Deuteronomio 5:15).
Por eso era apropiado que a los siervos se les permitiera descansar en sábado. Dios conoce el corazón de un siervo y sabe cuán bienvenido es un día de descanso después de seis días de trabajo. También era apropiado que Dios fuera honrado mediante la adoración y el servicio santo de ese día, pues él ha hecho grandes cosas por su pueblo. En la resurrección de Cristo, somos introducidos a la gloriosa libertad de los hijos de Dios por medio de una mano poderosa y un brazo extendido. Por eso, bajo la forma evangélica de la ley, se nos indica guardar el primer día de la semana en memoria de esa gran obra de poder y gracia.
En el quinto mandamiento se añaden las palabras: «para que te vaya bien». El apóstol Pablo cita esto y lo coloca primero, diciendo: «para que te vaya bien y vivas muchos años» (Efesios 6:3). Si alguien honra fielmente a sus padres y no vive muchos años en la tierra, esta promesa sigue siendo verdadera. Significa que a esa persona le irá bien, ya sea en esta vida o en la vida mejor que está por venir. Véase (Eclesiastés 8:12).
Los últimos cinco mandamientos aparecen aquí unidos de una manera en que no lo están en Éxodo: «No cometerás adulterio, no robarás», y así sucesivamente. Esto demuestra que los mandamientos de Dios forman un solo conjunto. La misma autoridad que exige obedecer un mandamiento exige obedecer todos los demás. No debemos escoger cuáles partes de la ley de Dios obedecer, sino respetar todos sus mandamientos, porque quien quebranta un solo punto se hace culpable de quebrantar toda la ley (Santiago 2:10, Santiago 2:11).
Estos mandamientos fueron dados con gran temor santo. Fueron pronunciados con voz fuerte desde el fuego y la densa oscuridad. Aquella escena tenía el propósito de inspirar terror, para que después el evangelio de la gracia fuera recibido con mayor gratitud. También ofrecía una pequeña imagen de los terrores del juicio final (Salmo 50:3, Salmo 50:4).
Él no añadió nada más. Las otras leyes fueron dadas por medio de Moisés, pero no se pronunció ninguna otra con la misma forma directa y solemne que los Diez Mandamientos. Como él no añadió nada más, nosotros tampoco debemos añadirles nada. La ley del Señor es perfecta y no necesita adiciones humanas.
Él los escribió en dos tablas de piedra para que se conservaran sin deterioro y fueran transmitidos puros e intactos a las generaciones posteriores. No estaban destinados únicamente al pueblo que vivía en aquel tiempo, sino también a quienes vendrían después. Puesto que estos mandamientos eran los puntos principales del pacto, el cofre donde se guardaban las tablas de piedra recibió el nombre de arca del pacto. Véase (Apocalipsis 11:19).
De este capítulo
Deuteronomio 5:1
"Moisés reunió a todo el pueblo de Israel y les dijo: Escuchen, israelitas, las leyes y los decretos que hoy voy a comunicarles. Apréndanlos bien y pónganlos en práctica."
Deuteronomio 5:2
"El Señor nuestro Dios hizo una alianza con nosotros en el monte Horeb."
Deuteronomio 5:3
"No la hizo solamente con nuestros antepasados, sino también con todos nosotros, los que hoy estamos aquí reunidos."
Deuteronomio 5:4
"El Señor habló con ustedes en el monte, cara a cara, desde en medio del fuego."
Deuteronomio 5:5
"Yo estaba entonces entre el Señor y ustedes para comunicarles la palabra del Señor, ya que ustedes tenían miedo del fuego y no subieron al monte. Y el Señor dijo:"
Deuteronomio 5:7
"”No tengas otros dioses aparte de mí."
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