Versículo destacado
Deuteronomio 33:22 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Acerca de Dan dijo: «Dan es un cachorro de león que salta desde Basán». "
Deuteronomio 33:22
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
20 Acerca de Gad dijo: ¡Bendito el que le da grandes territorios! Gad se tiende al acecho como una leona y desgarra brazos y cabeza.
21 Gad se quedó con la mejor parte, con una tierra digna de capitanes. Entró al frente del pueblo, cumplió lo que el Señor exigía y actuó con justicia en Israel.
22 Acerca de Dan dijo: «Dan es un cachorro de león que salta desde Basán».
23 Acerca de Neftalí dijo: «Neftalí es bien visto por el Señor y cuenta con múltiples bendiciones suyas. ¡Es dueño del lago hasta su extremo sur!»
24 Acerca de Aser dijo: Que Aser sea bendito entre los hijos de Jacob y muy querido por sus hermanos. Que empape sus pies en aceite;
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Aquí encontramos la bendición de Dan, en Deuteronomio 33:22. Jacob había comparado a Dan con una serpiente por su habilidad y astucia, pero Moisés lo compara con un león por su valor y determinación. ¿Quién podría enfrentarse a un pueblo con la mente de una serpiente y el corazón de un león? Se lo compara con los leones que salían de Basán, una región montañosa conocida por sus leones feroces, que descendían para apoderarse de su presa en las llanuras.
Esto puede referirse a Sansón, quien pertenecía a esta tribu, y a sus victorias sobre los filisteos. El Espíritu del Señor comenzó a impulsarlo en el campamento de Dan cuando todavía era muy joven, como un cachorro de león, para que atacara de repente a los filisteos y los derrotara con su fuerza extraordinaria, como un león hace con su presa. Una de sus primeras grandes hazañas fue despedazar un león. También puede referirse, de manera más general, al éxito de esta tribu cuando algunos de sus miembros supieron que Lais estaba indefensa, aunque se encontraba en el extremo más alejado de Canaán, y la atacaron y conquistaron rápidamente (Jueces 18:27). Las montañas de Basán no estaban lejos de aquella ciudad, así que probablemente descendieron desde allí para atacar. Por eso se dice que saltarían desde Basán.
Después viene la bendición de Neftalí, en Deuteronomio 33:23. Moisés contempla a esta tribu con admiración y alegría: «Oh, Neftalí, eres feliz, y seguirás siendo feliz». Tres cosas forman la felicidad de esta tribu. Primero: «satisfecho con el favor». Algunos entienden esto como el favor de las personas: su buena voluntad y sus palabras amables. Jacob había descrito a esta tribu como generalmente amistosa y agradable, semejante a una cierva cariñosa que pronuncia «palabras hermosas» (Génesis 49:21). Ahora Moisés dice que tendrían el amor de sus vecinos y que estarían satisfechos con ese favor.
Sin embargo, otros —y con razón— entienden estas palabras como una referencia al favor de Dios. Ese es el único favor que verdaderamente satisface el alma y produce gozo genuino en el corazón. Son realmente felices quienes tienen el favor de Dios, y lo tendrán quienes ponen en él su corazón y consideran suficiente recibirlo. Segundo: «lleno de la bendición del Señor». Esto no significa solamente las cosas buenas que proceden de la bendición, como el grano, el vino y el aceite, sino la bendición misma: la gracia de Dios concedida por medio de su promesa y su pacto. Quienes tienen esa bendición pueden considerarse verdaderamente llenos, porque no necesitan nada más para ser felices.
Los judíos dicen que la tierra de Neftalí era tan fértil y sus cosechas maduraban tan pronto, a pesar de estar situada al norte, que la gente de esa tribu solía ser la primera en llevar sus primicias al templo. Así recibían primero la bendición del sacerdote, que era la bendición del Señor. Capernaúm, donde Cristo vivió principalmente durante su ministerio, también se encontraba en el territorio de esta tribu. Tercero: «posee el mar y el sur». Esto puede referirse al mar que estaba al sur de su territorio, el mar de Galilea, que aparece con frecuencia en los Evangelios. La tierra de Neftalí estaba directamente al norte de él, lo cual representaba una gran ventaja, como se observa en la riqueza de Capernaúm y Betsaida, ciudades que se encontraban en esta tribu y junto a aquella orilla. En estas bendiciones vemos cómo Moisés fue guiado por la profecía, pues antes de que la tierra se repartiera por sorteo, ya veía y anunciaba cómo sería asignada.
Después viene la bendición de Aser, en Deuteronomio 33:24-25. Se piden y se anuncian cuatro cosas acerca de esta tribu, cuyo mismo nombre comunica la idea de felicidad, ya que Lea llamó Aser a su hijo diciendo: «¡Qué feliz soy!» (Génesis 30:13). Primero, el aumento de su número. Ya era una tribu numerosa (Números 26:47), y Moisés pide que llegara a ser aún más grande. Los hijos, especialmente los hijos del pacto, son bendiciones, no cargas.
Segundo, pide que tuvieran una buena relación con sus vecinos: «Que sea aceptable para sus hermanos». Es algo muy deseable contar con el amor y la buena voluntad de quienes nos rodean. Debemos pedirle esto a Dios, porque él tiene todos los corazones en sus manos. También debemos buscarlo mediante la amabilidad, la humildad y la disposición constante a hacer el bien a todos, en la medida de nuestras posibilidades.
Tercero, pide la riqueza de su tierra. Sobre la superficie, dice: «Que moje sus pies en aceite», lo que significa que tendrían tanto aceite en su territorio que, si quisieran, podrían lavarse los pies en él. No era una práctica común, sino una imagen de gran abundancia. Bajo la superficie, dice: «Tus zapatos serán de hierro y bronce», lo cual significa que tendrían grandes reservas de esos metales, quizá minas en su propia tierra, de modo que tanto la superficie como las profundidades de su territorio serían ricas. Si no procedían de su propia tierra, recibirían estos bienes por medio del comercio, ya que su territorio estaba junto al mar. Los intérpretes de las paráfrasis caldeas entienden esto en sentido figurado: que serían fuertes y resplandecientes como el hierro y el bronce.
Cuarto, Moisés pide que esta tribu tuviera una fuerza duradera: «Como tus días, así será tu fuerza». Algunos explican que esto significa que su fuerza en la vejez sería como la de su juventud. No se desgastarían ni se debilitarían, sino que renovarían sus fuerzas, como si no solo sus zapatos, sino también sus huesos, fueran de hierro y bronce. En la Escritura, un día a menudo representa los acontecimientos de ese día. Entendido de esa manera, esto es una promesa de que Dios los sostendría bondadosamente en medio de las pruebas y dificultades que les tocara enfrentar.
Esta promesa es segura para todos los hijos espirituales de Abraham. Dios distribuye sabiamente la gracia y el consuelo de manera adecuada al trabajo y al sufrimiento a los que nos llama. Si asigna una tarea, da la fuerza para cumplirla. Si asigna cargas, da la fuerza para soportarlas. Nunca permite que su pueblo sea tentado más allá de lo que puede resistir. Fiel es el que hizo esta promesa y quien nos ha llevado a esperar en ella.
De este capítulo
Deuteronomio 33:1
"Poco antes de morir, Moisés, hombre de Dios, bendijo a los israelitas"
Deuteronomio 33:2
"de esta manera: El Señor viene del Sinaí; desde Seír nos ha alumbrado. Resplandeció desde los montes de Parán y avanza desde Meribá-cadés; en su mano derecha nos trae el fuego de la ley."
Deuteronomio 33:3
"El Señor ama a su pueblo y protege a quienes se consagran a él; ellos se rinden a sus pies y reciben sus órdenes."
Deuteronomio 33:4
"Moisés nos dio la ley como herencia de la comunidad de Jacob,"
Deuteronomio 33:5
"y hubo rey en Jesurún cuando se reunieron los jefes del pueblo y se juntaron las tribus de Israel."
Deuteronomio 33:6
"Acerca de Rubén dijo: «¡Que viva Rubén! ¡Que no muera, aunque sus hombres sean pocos!»"
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