Versículo destacado
Deuteronomio 3:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Del territorio que ocupamos, en aquella ocasión entregué a las tribus de Rubén y de Gad el territorio que se extiende desde Aroer, a orillas del río Arnón, hasta la mitad de los montes de Galaad, junto con sus ciudades. "
Deuteronomio 3:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
10 Todas las ciudades de la meseta, todo Galaad y Basán, hasta Salcá y Edrei, ciudades que pertenecían al reino de Og, en Basán, cayeron en nuestras manos.
11 (El rey Og era el único que quedaba de los refaítas; su cama era de hierro y medía cuatro metros de largo por casi dos de ancho, como todavía puede verse en la ciudad amonita de Rabá.)
12 Del territorio que ocupamos, en aquella ocasión entregué a las tribus de Rubén y de Gad el territorio que se extiende desde Aroer, a orillas del río Arnón, hasta la mitad de los montes de Galaad, junto con sus ciudades.
13 La parte restante de Galaad, toda la región de Basán que había pertenecido al reino de Og y toda la región de Argob, conocida como la tierra de los refaítas, se las di a la media tribu de Manasés.
14 (Jaír, descendiente de Manasés, se apoderó de la región de Argob hasta el límite de los territorios de Guesur y Maacá, y puso su propio nombre a Basán, llamándola Havot-jaír, nombre que todavía conserva.)
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Después de mostrar cómo fue conquistada la tierra en la que ahora vivían, Moisés explica cómo se repartió entre los rubenitas, los gaditas y la mitad de la tribu de Manasés, tal como se había registrado anteriormente en Números 32. Esta es una revisión de aquel relato. Menciona las partes específicas de la tierra que recibió cada tribu, especialmente la porción asignada a la mitad de la tribu de Manasés. Esa tribu quedó dividida de una manera poco común: los descendientes de José se dividieron en Efraín y Manasés, y Manasés volvió a dividirse, de modo que una mitad vivía al este del Jordán y la otra al oeste.
La mitad de la tribu que estaba al este del Jordán se dividió después en dos grandes grupos familiares, cada uno con su propio territorio: Jair, en Deuteronomio 3:14, y Maquir, en Deuteronomio 3:15. Es posible que en estas divisiones y en las porciones más pequeñas asignadas a cada grupo se estuviera cumpliendo la predicción anterior de Jacob acerca de la pequeñez de esa tribu. A Basán se le llama la tierra de los gigantes porque allí habían vivido gigantes, aunque Og fue el último de ellos. Parece que esos gigantes perdieron su tierra antes que otros pueblos. Quienes confiaron en su propia fuerza y se hicieron enemigos de todos descubrieron que todos se convirtieron en sus enemigos; así, aunque antes habían atemorizado a los poderosos en la tierra de los vivientes, terminaron muertos y sepultados.
Moisés también repite la condición que acompañaba la entrega de la tierra, tal como ya se había acordado en Deuteronomio 3:18-20. Ellos debían enviar una fuerza militar fuerte al otro lado del Jordán para ir al frente en la conquista de Canaán, y no debían regresar para establecerse con sus familias, aunque podían volver por un tiempo durante el invierno después de una campaña, hasta haber visto a sus hermanos establecidos en su propia tierra, así como ellos ya estaban establecidos en la suya. Con esto se les enseñaba a no preocuparse solamente por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás (Filipenses 2:4). No es propio de un israelita ser egoísta ni poner la ganancia personal por encima del bien de todo el pueblo. Cuando estamos en descanso, debemos desear que nuestros hermanos también estén en descanso y estar dispuestos a ayudar a que eso suceda. No fuimos hechos únicamente para nosotros mismos, sino que pertenecemos unos a otros. Un hombre bueno no puede disfrutar plenamente de la comodidad de su familia si no ve también paz en Israel (Salmo 128:6).
De este capítulo
Deuteronomio 3:1
"Después tomamos otro camino y nos dirigimos a Basán. Pero Og, el rey de este país, salió con todo su ejército para pelear contra nosotros en Edrei."
Deuteronomio 3:2
"Entonces el Señor me dijo: “No le tengas miedo, pues a él, junto con su ejército y todo su país, lo he puesto en tus manos, para que hagas con él lo mismo que hiciste con Sihón, rey de los amorreos, que vivía en Hesbón.”"
Deuteronomio 3:3
"Así fue como el Señor nuestro Dios hizo caer en nuestro poder al rey Og y a todo su ejército, y los matamos a todos sin dejar a nadie con vida."
Deuteronomio 3:4
"También conquistamos todas sus ciudades; no hubo una sola que no tomáramos. Fueron en total sesenta ciudades, es decir, todas las de la región de Argob, perteneciente al reino de Og, en Basán."
Deuteronomio 3:5
"Todas ellas estaban fortificadas con altos muros, puertas y barras, sin contar muchas otras ciudades que no tenían murallas."
Deuteronomio 3:6
"Las destinamos a la destrucción, tal como habíamos hecho con Sihón, rey de Hesbón, y acabamos con los hombres, las mujeres y los niños,"
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