Versículo destacado
Deuteronomio 24:14 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" No exploten al que se encuentre en la miseria ni le retengan su paga, ya sea un compatriota de ustedes o un extranjero que habite en alguna de sus ciudades. "
Deuteronomio 24:14
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
12 Y si se trata de una persona pobre, no deben retener la prenda durante la noche;
13 tienen que devolvérsela a la puesta del sol, para que pueda cubrirse con su manto cuando vaya a dormir. Así él los bendecirá, y ustedes harán una buena acción delante del Señor su Dios.
14 No exploten al que se encuentre en la miseria ni le retengan su paga, ya sea un compatriota de ustedes o un extranjero que habite en alguna de sus ciudades.
15 Páguenle su jornal ese mismo día, antes de que se ponga el sol, porque es pobre y necesita ese dinero para poder vivir. De lo contrario, clamará contra ustedes al Señor, y ustedes serán culpables de pecado.
16 Los padres no podrán ser condenados a muerte por culpa de lo que hayan hecho sus hijos, ni los hijos por lo que hayan hecho sus padres, sino que cada uno morirá por su propio pecado.
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Aquí se les ordena primero a los amos que traten con justicia a sus siervos pobres (Deuteronomio 24:14-15). No debían aplastarlos imponiéndoles demasiado trabajo, reprendiéndolos de manera injusta y severa, ni reteniendo lo necesario para su sustento. Ni siquiera un siervo extranjero que viviera en Israel debía ser maltratado. La razón es clara: «Recuerda que fuiste esclavo en la tierra donde eras extranjero» (Deuteronomio 24:18). Ellos sabían por experiencia lo amargo que es estar bajo el dominio de un amo cruel; por eso debían tratar con bondad a los siervos y a los extranjeros, y agradecerle a Dios, quien les había dado libertad y una tierra propia. Los amos no debían comportarse como tiranos, porque ellos mismos tenían un Amo en el cielo. Véase también Job 31:13.
También debían ser constantes y honestos al pagar los salarios. «Dale su pago el mismo día» significa más que pagarle tarde o temprano. Tan pronto como el trabajador terminara su jornada, si pedía su salario, debía recibirlo, como los trabajadores de Mateo 20:8 al llegar la noche. Quien trabaja por un jornal generalmente vive al día; por eso no puede conseguir el alimento del día siguiente para su familia hasta recibir el pago por el trabajo de ese día.
Si se retenía el salario, ocurrían dos males graves. Primero, eso causaba tristeza al trabajador. Los pobres esperan con ansias su pago y dependen de él como parte de la provisión de Dios para sus familias. Un amo bondadoso, aunque hacerlo le resulte un poco inconveniente, no debe frustrar esa esperanza. Segundo, eso le producía culpa al amo. El siervo agraviado clamará al Señor, porque no tiene otro tribunal al cual acudir, y ese clamor se convertirá en pecado contra el empleador. Aunque el siervo no diga nada, el fraude mismo clamará, como dice Santiago 5:4 acerca de los salarios retenidos por la fuerza. Muchos no consideran esto un pecado grave, pero sí lo es. Si los hombres no hacen justicia a los siervos, jornaleros y trabajadores pobres, Dios se encargará de que la reciban.
En segundo lugar, se les ordena a las autoridades y a los jueces que sean justos en sus responsabilidades públicas. En los casos criminales se establece aquí una regla clara: no se debe dar muerte a los padres por los delitos de sus hijos, ni a los hijos por los delitos de sus padres (Deuteronomio 24:16). Si los hijos quebrantan la ley, que sufran por su propio crimen. Si los padres son culpables, que mueran por su propio pecado. Es cierto que Dios, como Señor de la vida, a veces somete a juicio a toda una familia, especialmente por la idolatría, y en ocasiones trata a las naciones como grupos enteros. Pero no permite que las personas administren la justicia de esa manera. Por eso leemos que Amasías perdonó la vida de los hijos, aunque los padres fueron ejecutados por haber matado al rey (2 Reyes 14:6). Los hijos de Saúl fueron ejecutados por la ofensa de Saúl solamente en un caso excepcional y, sin duda, por una instrucción especial del cielo; murieron más como sacrificios que como criminales (2 Samuel 21:9, 14).
En los casos civiles entre una persona y otra, los jueces deben cuidar que una causa justa no sea perjudicada porque la persona sea débil, no tenga quién la defienda o sea pobre, especialmente cuando se trate de extranjeros, huérfanos y viudas (Deuteronomio 24:17). No deben torcer el juicio contra ellos ni aprovecharse de su situación para obligarlos a entregar siquiera su ropa como garantía. Los jueces deben defender a quienes no pueden hablar por sí mismos y no tienen amigos que hablen por ellos.
En tercer lugar, se les ordena a los ricos que sean bondadosos y generosos con los pobres. La ley de Moisés da muchos mandamientos en este sentido. Un ejemplo claro es que los agricultores no debían recoger su grano, sus uvas y sus aceitunas con tanta minuciosidad que no quedara nada atrás. Debían dejar una parte para que los pobres la recogieran, junto con lo que quedara de la cosecha (Deuteronomio 24:19-22).
No debían decir: «Todo es mío; entonces, ¿por qué no habría de quedármelo todo?». Debían aprender a no darle demasiada importancia a las pequeñas pérdidas. Un manojo olvidado o dos no los dejarían más pobres al final del año, y podrían ayudar a alguien necesitado. Tampoco debían decir: «Yo decidiré exactamente qué doy y quién lo recibe. ¿Por qué habría de dejarlo para que lo recojan desconocidos que quizá nunca me den las gracias?». Más bien, debían confiar en que Dios dirigiría su generosidad y que quizá la llevaría a las personas que más la necesitaban. También podían esperar razonablemente que llegara a quienes estuvieran más dispuestos a trabajar y recoger lo que la ley les proveía.
Tampoco debían decir: «¿Qué pueden hacer los pobres con uvas y aceitunas? Con pan y agua les basta». Los pobres tienen los mismos sentidos que los ricos; entonces, ¿por qué no habrían de participar también de las cosas buenas que hacen más agradable la vida? Booz dejó a propósito algunos manojos de grano para Rut, y Dios lo bendijo por ello. Lo que se deja atrás no se desperdicia.
De este capítulo
Deuteronomio 24:1
"Si un hombre toma a una mujer y se casa con ella, pero después resulta que ella no le gusta porque ha encontrado en ella algo indecente, él le dará por escrito un certificado de divorcio y la despedirá de su casa."
Deuteronomio 24:2
"Después de abandonar la casa, ella podrá casarse con otro;"
Deuteronomio 24:3
"pero si su segundo marido también llega a despreciarla, le entrega un certificado de divorcio y la despide de su casa, o si este segundo marido muere,"
Deuteronomio 24:4
"entonces el que fue su primer marido no podrá volver a casarse con ella debido al estado de impureza en que ella se encuentra; esto sería un acto repugnante para el Señor. Ustedes no deben deshonrar el país que el Señor su Dios les da en propiedad."
Deuteronomio 24:5
"Si un hombre está recién casado, no deberá ir a la guerra ni se le hará cumplir ninguna otra clase de servicio durante un año. Así podrá estar libre en su casa todo ese tiempo, para felicidad de su mujer."
Deuteronomio 24:6
"No pidan a nadie como prenda su molino de mano ni la piedra de moler, pues eso sería como pedirle en prenda su propia vida."
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