Versículo destacado
Deuteronomio 21:10 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Cuando presenten batalla contra sus enemigos y el Señor su Dios los haga caer prisioneros en manos de ustedes, "
Deuteronomio 21:10
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
8 Perdona, Señor, a tu pueblo Israel, al que tú has rescatado, y no lo culpes por la muerte de un inocente.” Así no se les pedirán cuentas por la muerte de esa persona,
9 y ustedes harán lo que es recto a los ojos del Señor y quitarán de entre ustedes la culpa por esa muerte.
10 Cuando presenten batalla contra sus enemigos y el Señor su Dios los haga caer prisioneros en manos de ustedes,
11 si alguno de ustedes ve entre ellos a una mujer hermosa, se enamora de ella y la toma por esposa,
12 deberá llevarla a su casa y hará que se rape la cabeza y se corte las uñas,
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Esta ley permitía que un soldado se casara con una mujer cautiva si así lo deseaba. Moisés dio este permiso debido a la dureza del corazón humano. Sin alguna forma legal de controlar sus deseos, los hombres quizá se habrían tomado la libertad de pecar con aquellas mujeres, y eso habría traído maldad al campamento. Se da por sentado que el hombre ya tenía esposa, de modo que esta habría sido una segunda esposa, como los judíos llamaban a ese tipo de matrimonio.
Este tipo de concesión a los deseos egoístas, cuando las personas siguen lo que ven y lo que desean, no corresponde a la ley de Cristo. En esto, y en muchos otros sentidos, el evangelio es mucho más glorioso que la ley de Moisés. El evangelio no permite que un hombre que ya tiene una esposa tome otra, porque desde el principio no fue así. También prohíbe mirar a una mujer, aunque sea hermosa, con el propósito de desearla sexualmente. Llama a los creyentes a hacer morir y negar todo deseo desordenado, aun cuando hacerlo resulte tan doloroso como cortarse la mano derecha. Nuestra santa fe, más que la ley judía, eleva la dignidad del alma por encima del cuerpo, y del espíritu por encima de la carne. Esto concuerda con la esperanza clara que ofrece de vida e inmortalidad.
Aun así, aunque a los soldados se les permitía esta libertad, se tomaban medidas para que no abusaran de ella.
No debían abusar de sí mismos actuando con demasiada rapidez, aunque la mujer cautiva les resultara muy deseable. Si un hombre la quería como esposa, no tenía que pedir permiso a sus padres, porque ella era su cautiva y estaba bajo su control. Sin embargo, no debía tener relaciones íntimas con ella hasta después del matrimonio. Este permiso tenía como propósito honrar un afecto serio y generoso por una mujer agradable y hermosa que se encontraba en aflicción, no satisfacer una lujuria sucia y brutal. Podía tomarla por esposa si lo deseaba, pero no debía tratarla como a una prostituta.
Tampoco debía casarse con ella de inmediato, sino mantenerla en su casa durante un mes completo (Deuteronomio 21:12-13). Esto quizá tenía el propósito de ayudarlo a calmar sus emociones, porque, aunque casarse con ella no estaba mal bajo aquella ley, habría sido mejor dejarla ir. Por eso ella debía raparse la cabeza, para que él no se sintiera atraído por su cabello, y dejarse crecer las uñas, según indica la nota al margen, para disminuir la belleza de sus manos. Como dice el refrán, debemos contener nuestro afecto por aquellas cosas que sentimos la tentación de amar demasiado. O, más probablemente, esto mostraba que ella estaba renunciando a la idolatría y convirtiéndose a la fe judía. Raparse la cabeza, dejarse crecer las uñas y cambiarse de ropa señalaban que dejaba atrás su antigua vida, corrompida por la ignorancia, para convertirse en una persona nueva. Debía permanecer en su casa y aprender el conocimiento del SEÑOR y la manera de adorarlo. Los judíos dicen que, si ella se negaba y permanecía obstinada en su idolatría, él no debía casarse con ella. De igual manera, los creyentes no deben unirse en yugo desigual con los no creyentes (2 Corintios 6:14).
Tampoco debían abusar de la pobre mujer cautiva. Primero, debía tener tiempo para llorar a su padre y a su madre, de quienes había sido separada. La habían llevado sin el consentimiento ni la bendición de ellos, y quizá iba a casarse únicamente con un soldado israelita común, aunque en su propia tierra había nacido y se había criado en una familia honorable. Habría sido muy cruel obligarla a casarse antes de que se aliviaran esas penas y se estableciera mejor en su nuevo hogar. No debía llorar por sus ídolos, pues debía alegrarse de dejarlos atrás. El duelo que se le permitía era por su familia cercana, a la que verdaderamente había amado.
Segundo, si el hombre que la había llevado a su casa con la intención de casarse con ella después cambiaba de opinión, no debía aprovecharse de ella como lo haría con otros prisioneros. Tenía que dejarla ir libre para que regresara a su propio país si así lo deseaba, porque ya la había humillado y herido al despertar sus esperanzas y luego decepcionarla (Deuteronomio 21:14). La había hecho quedar en ridículo, así que no debía convertirla también en una víctima. Esto muestra cuán obligatorias son las leyes de la justicia y el honor, especialmente en asuntos de amor, noviazgo y promesas de matrimonio. Son asuntos serios, con algo sagrado en ellos, y no deben tratarse a la ligera.
De este capítulo
Deuteronomio 21:1
"Si en el país que el Señor su Dios les dará en propiedad se encuentra en el campo el cadáver de una persona asesinada y no se sabe quién la mató,"
Deuteronomio 21:2
"los ancianos y los jueces calcularán la distancia entre el lugar donde se encuentre el cadáver y las ciudades más cercanas."
Deuteronomio 21:3
"Entonces los ancianos de la ciudad más cercana tomarán una ternera a la que todavía no se le haya puesto yugo,"
Deuteronomio 21:4
"la bajarán a un arroyo que siempre tenga agua y donde nunca se haya labrado ni sembrado, y allí mismo le romperán el cuello."
Deuteronomio 21:5
"Después se acercarán los sacerdotes levitas, pues el Señor los eligió para que estén a cargo de los servicios del culto y bendigan en el nombre del Señor. En todo caso de pleito o disputa, su decisión será definitiva."
Deuteronomio 21:6
"Luego todos los ancianos de la ciudad se lavarán las manos sobre la ternera muerta,"
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