Versículo destacado
Deuteronomio 2:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Después nos dirigimos al desierto por el camino del Mar Rojo, tal como el Señor me lo había ordenado, y pasamos mucho tiempo caminando alrededor de las montañas de Seír. "
Deuteronomio 2:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Después nos dirigimos al desierto por el camino del Mar Rojo, tal como el Señor me lo había ordenado, y pasamos mucho tiempo caminando alrededor de las montañas de Seír.
2 Entonces el Señor me dijo:
3 “Ya llevan demasiado tiempo rodeando estas montañas; diríjanse ahora hacia el norte.
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Este es un breve relato de la larga permanencia de Israel en el desierto: rodearon el monte Seír durante muchos días, casi treinta y ocho años (Deuteronomio 2:1). Durante ese tiempo vagaron por los desiertos de Seír y, en algunos lugares, probablemente permanecieron durante años sin avanzar. Dios usó esta larga demora no solo para castigar sus quejas y su incredulidad, sino también para prepararlos para Canaán, la tierra prometida.
Los preparó humillándolos por causa de su pecado y enseñándoles a hacer morir sus deseos pecaminosos, seguirlo y hallar consuelo en él. Se necesita tiempo para preparar a las personas para el cielo, y Dios suele valerse de un largo proceso de pruebas para hacerlo. Al mismo tiempo, también estaba preparando a los cananeos para el juicio. Mientras Israel esperaba, los cananeos seguían colmando la medida de su culpa y usaban la demora para endurecer su corazón en vez de arrepentirse.
Entonces Dios ordenó a Israel que se dirigiera hacia Canaán. Aunque Dios puede contender con las personas durante mucho tiempo, no lo hará para siempre. Aunque su pueblo tenga que esperar mucho tiempo para recibir rescate o crecer espiritualmente, eso llegará a su debido tiempo. La visión tiene un tiempo señalado; al final se cumplirá y no resultará falsa.
Dios también les ordenó que no les hicieran daño a los edomitas, los descendientes de Esaú. No debían tratarlos como enemigos ni entrometerse con ellos (Deuteronomio 2:4-5). Tampoco debían aprovecharse del temor que sentirían los edomitas al acercarse Israel. Ellos tendrían miedo al conocer la fuerza de Israel y el poder de Dios que lo acompañaba, pero el temor por sí solo no le daba a Israel el derecho de atacar.
Esta advertencia también significaba que los líderes debían impedir que sus soldados hicieran lo malo. Israel no debía vengarse de Edom por haberse negado antes a permitirles pasar por su territorio (Números 20:21). Antes de usar a Israel para destruir a sus enemigos en Canaán, Dios le enseñó a perdonar a sus enemigos en Edom. Tampoco debían esperar recibir como propia ninguna parte de la tierra de Edom. El monte Seír ya pertenecía a los edomitas, y el pacto y la dirección de Dios no le daban a Israel el derecho de apoderarse de todo lo que pudiera alcanzar. La gracia no crea un derecho sobre la tierra ni sobre el poder.
En cambio, Israel debía tratar honestamente a los edomitas como vecinos: comprarles comida y agua, y pagar por lo que recibiera (Deuteronomio 2:6). La religión nunca debe usarse como una cubierta para la injusticia. La razón de Dios era clara: él había bendecido a Israel, y hasta ese momento no le había faltado nada (Deuteronomio 2:7). Por eso no necesitaban mendigarles a los edomitas ni depender de ellos, pues tenían que confiar en el Dios que todo lo provee.
Como Dios había cuidado de ellos, tenían suficiente para pagar por lo que necesitaban. Debían usar lo que tenían con gratitud y no vivir a costa de los demás. Y, puesto que habían visto el cuidado de Dios, no debían recurrir después a medios deshonestos para conseguir lo necesario. Debían vivir por fe, no por la espada.
De este capítulo
Deuteronomio 2:2
"Entonces el Señor me dijo:"
Deuteronomio 2:3
"“Ya llevan demasiado tiempo rodeando estas montañas; diríjanse ahora hacia el norte."
Deuteronomio 2:4
"Dale esta orden al pueblo: Ustedes pasarán por el territorio de los descendientes de Esaú, que viven en Seír y son parientes de ustedes. Ellos tienen miedo de ustedes; sin embargo, tengan mucho cuidado"
Deuteronomio 2:5
"y no los ataquen, porque yo no les daré a ustedes ni una sola parte de ese país, pues las montañas de Seír pertenecen a los descendientes de Esaú. Yo se las di a ellos."
Deuteronomio 2:6
"Ustedes les pedirán que les vendan los alimentos que necesiten, y pagarán por ellos e incluso por el agua que beban.”"
Deuteronomio 2:7
"El Señor y Dios de ustedes los ha bendecido en todo lo que han hecho; durante estos cuarenta años ha estado con ustedes y los ha cuidado mientras marchaban por este inmenso desierto, sin que nada les haya faltado."
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