Versículo destacado
2 Samuel 2:18 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Allí estaban los tres hijos de Seruiá: Joab, Abisai y Asael. Este último corría con gran rapidez, como un ciervo a campo abierto, "
2 Samuel 2:18
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
16 Cada uno agarró a su contrario por la cabeza y le clavó la espada en el costado, de modo que todos cayeron muertos al mismo tiempo. Por eso, aquel lugar que está en Gabaón recibió el nombre de Helcat-hasurim.
17 Aquel día el combate fue muy duro, y Abner y las tropas de Israel fueron derrotados por los soldados de David.
18 Allí estaban los tres hijos de Seruiá: Joab, Abisai y Asael. Este último corría con gran rapidez, como un ciervo a campo abierto,
19 y se lanzó a perseguir a Abner sin darle ninguna oportunidad de escapar.
20 Cuando Abner miró hacia atrás, exclamó: —¡Pero si eres tú, Asael! —¡Claro que soy yo! —respondió él.
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Aquí vemos el conflicto entre Abner y Asael. Asael era hermano de Joab, primo de David y uno de los principales comandantes del ejército de David. Era famoso por su rapidez; tenía los pies tan ligeros como una gacela salvaje (2 Samuel 2:18). Sin embargo, su velocidad le servía para perseguir, no para escapar. Aunque era rápido, parece que no tenía la misma habilidad ni experiencia militar que Abner.
Primero, vemos lo imprudente que fue Asael al intentar capturar a Abner. Persiguió únicamente a Abner y no a ningún otro (2 Samuel 2:19). Estaba orgulloso de su relación con David y Joab, de su propia rapidez y del éxito que estaba teniendo su bando. Por eso no quería un premio menor que el mismo Abner, ya fuera muerto o hecho prisionero. Pensaba que eso pondría fin a la guerra y despejaría el camino de David hacia el trono. Debido a esto, se adelantó e ignoró las oportunidades de capturar a otros enemigos que estaban a su derecha y a su izquierda. Sus ojos estaban fijos solamente en Abner. El plan era atrevido, pero Asael no tenía la capacidad necesaria para llevarlo a cabo. Nadie debería jactarse de su rapidez más de lo que debería hacerlo de su fuerza. Asael fracasó en un intento peligroso que estaba fuera de su alcance.
Segundo, Abner actuó con consideración al advertirle a Asael del peligro que estaba atrayendo sobre sí mismo. Le dijo que se conformara con un objetivo más fácil (2 Samuel 2:21). En efecto, le estaba diciendo: «Toma a uno de los jóvenes, quítale sus pertenencias y hazlo prisionero. Enfréntate a alguien de tu mismo nivel, pero no intentes vencer a un hombre mucho más fuerte que tú». En toda lucha es sabio comparar honestamente nuestra fuerza con la de nuestro oponente, sin inclinarnos a nuestro favor. De lo contrario, podemos terminar haciéndonos daño, como advirtió Jesús (Lucas 14:31).
Abner también le rogó a Asael que no lo obligara a matarlo en defensa propia. Abner no quería hacerlo, pero habría tenido que hacerlo antes que permitir que Asael lo matara (2 Samuel 2:22). Parece que Abner apreciaba a Joab o le temía, pues no quería provocar su enojo al matar a Asael. Es bueno que, aun en medio de la enemistad, las personas se traten con este tipo de respeto. La preocupación de Abner por la manera en que tendría que enfrentarse a Joab también nos hace pensar que realmente creía que David recibiría algún día el reino, tal como Dios lo había dispuesto, y que al oponerse a David estaba actuando contra su propia conciencia.
Tercero, la imprudencia de Asael lo llevó a la muerte. Se negó a apartarse, probablemente porque pensaba que Abner solo hablaba con cortesía por miedo. Pero cuando Abner llegó hasta él, lo golpeó con la parte posterior de su lanza y le causó una herida mortal (2 Samuel 2:23). Asael no esperaba ese movimiento y no se había protegido contra él. Es posible que Abner ya hubiera usado antes ese golpe; en esta ocasión resultó mortal. Asael murió inmediatamente a causa de la herida.
Aquí debemos notar dos cosas. Primero, la muerte suele llegar de maneras que menos esperamos. Asael no habría considerado peligrosa la parte posterior de una lanza ni la mano de un enemigo que estaba huyendo; sin embargo, ese fue el medio de su muerte. Segundo, con frecuencia los mismos dones de los que nos sentimos orgullosos terminan traicionándonos. Asael confió en su rapidez, pero de nada le sirvió. Su velocidad lo ayudó a acercarse a la muerte en vez de alejarlo de ella. La caída de Asael también detuvo la persecución y le dio a Abner tiempo para reagruparse. Todos los que llegaron a aquel lugar se detuvieron, excepto Joab y Abisai. Ellos no se desanimaron; más bien, se llenaron de mayor enojo y continuaron persiguiendo a Abner con más furia (2 Samuel 2:24), hasta que finalmente lo alcanzaron cerca del atardecer, cuando la llegada de la noche los obligaría a detenerse.
De este capítulo
2 Samuel 2:1
"Después de esto, David consultó al Señor y le preguntó: —¿Debo ir a alguna de las ciudades de Judá? El Señor le respondió: —Sí, debes ir. Entonces David preguntó: —¿A dónde debo ir? Y el Señor contestó: —A Hebrón."
2 Samuel 2:2
"David fue allá con sus dos mujeres: Ahinóam, la del pueblo de Jezreel, y Abigail, la viuda de Nabal, el de Carmel."
2 Samuel 2:3
"También llevó consigo a sus compañeros, cada uno con su respectiva familia, y se establecieron en las ciudades de Hebrón."
2 Samuel 2:4
"Después llegaron los hombres de Judá y consagraron allí a David como rey de Judá. Cuando le informaron a David que los de Jabés de Galaad habían enterrado a Saúl,"
2 Samuel 2:5
"David les envió unos mensajeros para decirles: Que el Señor los bendiga por haber tratado con tanta bondad a Saúl, su señor, dándole sepultura."
2 Samuel 2:6
"Que el Señor también los trate a ustedes con bondad y fidelidad. Por mi parte, yo los trataré bien a ustedes por lo que han hecho."
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