Versículo destacado

2 Reyes 5:15 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

Entonces él y todos sus acompañantes fueron a ver a Eliseo. Al presentarse ante él, Naamán le dijo: —¡Ahora estoy convencido de que no hay Dios en toda la tierra, sino solo en Israel! Por lo tanto, te ruego que aceptes un regalo de este servidor tuyo.

2 Reyes 5:15

menu_book El versículo en contexto

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

De los diez leprosos que Jesús sanó, solo uno regresó para darle gracias, y era samaritano (Lucas 17:16). Este sirio hizo lo mismo, y sus palabras muestran lo que había aprendido.

Primero, ahora estaba convencido del poder del Dios de Israel. No se limitó a decir que Dios existe, sino que afirmó que él es el único Dios y que no hay ningún otro Dios en toda la tierra, fuera de Israel (2 Reyes 5:15). Esta es una excelente confesión, pero también deja entrever el profundo problema espiritual del mundo gentil, porque las naciones que tenían muchos dioses en realidad no tenían ningún Dios verdadero. Naamán antes creía que los dioses de Siria eran dioses reales, pero la experiencia corrigió su error, y ahora sabía que el Dios de Israel es el Señor sobre toda la tierra.

Si simplemente hubiera visto sanar a otros leprosos, quizá eso no lo habría convencido. Lo que más lo conmovió fue la misericordia que recibió al ser sanado. Quienes han experimentado la gracia de Dios en su propia vida son los que mejor pueden hablar de su poder.

Segundo, estaba agradecido con el profeta Eliseo. En efecto, dijo: «Como tú fuiste el instrumento por medio del cual sucedió esto, quiero darte un regalo de plata, oro y ropa, todo lo que estés dispuesto a aceptar». Él valoró la sanidad no por lo poco que le había costado al profeta, sino por lo mucho que significaba para él, y se alegraba de poder pagar por ella.

Pero Eliseo, por generosidad y por convicción, rechazó el pago, incluso cuando Naamán insistió en que lo aceptara. Para poner fin a la insistencia, respaldó su negativa con un juramento: «Tan cierto como que vive el Señor, no aceptaré nada» (2 Reyes 5:16). No lo hizo porque no necesitara esas cosas. Era lo bastante pobre como para aprovecharlas y sabía cómo usarlas bien, especialmente en favor de los hijos de los profetas, el grupo de profetas que estaba bajo su cuidado. Tampoco pensaba que siempre fuera incorrecto recibir regalos, pues sí había aceptado obsequios de otras personas.

Más bien, no quería quedar en deuda con este sirio ni permitir que Naamán dijera: «Yo hice rico a Eliseo» (Génesis 14:23). Sería para honra de Dios que este nuevo creyente viera que los siervos de Dios habían aprendido a considerar las riquezas del mundo como algo de poca importancia. Eso fortalecería la creencia de Naamán de que no hay otro Dios fuera del Dios de Israel. Véanse también (1 Corintios 9:18; 2 Corintios 11:9).

Tercero, Naamán ahora se vuelve hacia la adoración del Dios de Israel. No solo quería ofrecerle un sacrificio al Señor como agradecimiento por su sanidad, sino que también resolvió no volver a ofrecer sacrificios a ningún otro dios (2 Reyes 5:17). La sanidad de su cuerpo fue buena, pero además lo libró de la idolatría, una enfermedad mucho más peligrosa.

Aun así, su conversión muestra dos señales de debilidad. En un sentido, fue demasiado lejos. Quería llevarse terrones de tierra del jardín del profeta, o al menos hacerlo siguiendo sus instrucciones, para construir un altar con esa tierra (2 Reyes 5:17). Poco antes había hablado con desprecio de las aguas de Israel (2 Reyes 5:12), pero ahora cae en el extremo opuesto y le atribuye demasiado valor a la tierra de Israel. Parece pensar que, puesto que Dios había establecido altares de tierra (Éxodo 20:24), un altar hecho con esa tierra sería el que más agradaría a Dios. No tomó en cuenta que toda la tierra pertenece al Señor.

O quizá el profundo respeto que sentía por el profeta, no solo por su poder sino también por su bondad y generosidad, hizo que quisiera tener algo del suelo que él pisaba. En términos modernos, sería como decir: «Señor, por favor, déjeme tener una fotografía suya».

En otro sentido, Naamán no llegó lo suficientemente lejos. Dijo que todavía se inclinaría en el templo de Rimón, un templo pagano, para complacer a su señor, el rey, y por el deber que tenía en la corte (2 Reyes 5:18). Reconocía que no debía hacerlo, pero decía que no podía conservar su puesto si se negaba. También afirmó que su inclinación no era ni volvería a ser una manera de honrar al ídolo, sino solo de honrar al rey, y por eso esperaba que Dios lo perdonara.

Considerando todo esto, podemos entender su situación con cierta compasión, aunque no podamos aprobarla por completo. Para nosotros, sin embargo, varias lecciones son claras. Primero, si hacemos las paces con Dios mientras reservamos un pecado conocido que pensamos seguir practicando, quebrantamos su pacto desde el principio. Debemos renunciar a todos nuestros pecados y no conservar para nosotros una «casa de Rimón».

Segundo, debemos pedir perdón por los pecados que ya hemos cometido; pero si le pedimos a Dios que nos permita continuar en un pecado, nos estamos burlando de él y engañándonos a nosotros mismos.

Tercero, quienes no pueden dejar un puesto en la corte cuando ese puesto les exige pecar contra Dios y contra su conciencia no valoran verdaderamente el favor de Dios. Cuarto, quienes de verdad aborrecen el mal tendrán cuidado de evitar incluso toda apariencia de maldad.

La cautela de Naamán en cuanto a su religión no puede aprobarse por completo, pero su promesa de ofrecer sacrificios únicamente al Dios de Israel seguía siendo un gran paso para un sirio. Además, al pedir perdón por este asunto, mostró suficiente convicción y honestidad como para dar esperanza de que seguiría creciendo. Por eso el profeta lo despidió con bondad, diciéndole: «Ve en paz» (2 Reyes 5:19). A los nuevos creyentes se les debe tratar con gentileza.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica 2 Reyes 5:15 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

No necesitas tarjeta de crédito • Orientación bíblica • 15 créditos gratis para comenzar

De este capítulo

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.