Versículo destacado

2 Reyes 23:31 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses. Su madre se llamaba Hamutal, hija de Jeremías, y era de Libná. "

2 Reyes 23:31

menu_book El versículo en contexto

29 En su tiempo, el faraón Necao, rey de Egipto, se dirigió hacia el río Éufrates para ayudar al rey de Asiria. El rey Josías le salió al encuentro, pero en Meguido, en cuanto Necao lo vio, lo mató.

30 Sus oficiales pusieron su cadáver en un carro y lo llevaron desde Meguido hasta Jerusalén, donde lo enterraron en su sepulcro. La gente del pueblo tomó entonces a Joacaz, hijo de Josías, y lo consagraron como rey en lugar de su padre.

31 Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses. Su madre se llamaba Hamutal, hija de Jeremías, y era de Libná.

32 Pero sus hechos fueron malos a los ojos del Señor, igual que los de sus antepasados.

33 El faraón Necao lo tuvo preso en Riblá, en la región de Hamat, para que no reinara en Jerusalén, y obligó al país a pagar un tributo de tres mil trescientos kilos de plata y treinta y tres kilos de oro.

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auto_stories Comentario de Bible Guided

Jerusalén nunca volvió a vivir un día bueno después de que Josías fue sepultado. Los problemas se sucedieron uno tras otro hasta que, veintidós años después, la ciudad fue completamente destruida. Aquí se nos presenta un breve relato de dos de los hijos de Josías. El primero aparece aquí como prisionero, y el segundo, como súbdito que paga tributo al rey de Egipto; ambos se encuentran en esa condición desde el comienzo mismo de sus reinados.

El rey de Egipto había matado a Josías. Al principio no tenía la intención de atacar a Judá, pero Josías se le había opuesto, y ahora parece que dirigió todo su poder contra la familia y el reino de Josías. Si los hijos de Josías hubieran seguido sus caminos, habrían recibido los beneficios de su fidelidad. Pero como tomaron otro rumbo, sufrieron por la imprudencia de su padre.

Joacaz, un hijo menor, fue proclamado rey por el pueblo del país. Probablemente lo eligieron porque parecía más activo y dispuesto a la guerra que su hermano mayor. Tal vez esperaban que se enfrentara al rey de Egipto y vengara la muerte de su padre. Es posible que al pueblo le importara más honrar a Josías que continuar con sus reformas, y el resultado dejó esto en evidencia.

Joacaz vivió de manera perversa. Aunque había recibido una buena educación, contado con un buen ejemplo y, podemos suponer, muchas oraciones ofrecidas por él, aun así hizo lo malo ante los ojos del Señor. Es probable que ya hubiera comenzado a hacerlo mientras su padre todavía vivía, porque su reinado fue demasiado corto para revelar mucho de su carácter. Siguió el camino de sus padres malvados. Tuvo poco tiempo para hacer muchas cosas, pero ya había escogido sus modelos, había mostrado los pasos de quién pensaba seguir y había dejado claro qué clase de vida quería llevar. Por eso la Escritura lo considera alguien que hizo todo el mal de aquellos a quienes decidió imitar. Los jóvenes deben tener mucho cuidado al escoger a quién toman como ejemplo. Un error en ese aspecto puede arruinarlos (Filipenses 3:17-18).

Como vivió mal, no sorprende que le fuera mal. Reinó solamente tres meses, y después fue hecho prisionero y permaneció así hasta su muerte. El rey de Egipto se apoderó de él, lo encadenó y lo llevó a Egipto, porque temía que pudiera causar problemas. Allí Joacaz murió poco después (2 Reyes 23:33-34). Él es el cachorro de león del que habla Ezequiel en su lamento por los príncipes de Israel: uno que aprendió a atrapar presas y devorar personas, que era el mal que practicaba delante del Señor. Pero las naciones oyeron hablar de él, lo atraparon en su fosa y lo llevaron encadenado a la tierra de Egipto (Ezequiel 19:1-4). Véase también Jeremías 22:10-12.

El rey de Egipto hizo rey a Eliaquim, otro hijo de Josías. El texto no dice que lo hizo rey en lugar de Joacaz, porque el reinado de Joacaz fue tan corto que apenas merecía mencionarse. En cambio, dice que lo hizo rey en lugar de Josías. Hasta ese momento, la corona de Judá siempre había pasado de padre a hijo; nunca, hasta entonces, había pasado de un hermano a otro. Esto había ocurrido una vez en la familia de Acab, pero nunca antes en la descendencia de David.

El rey de Egipto también demostró su poder al cambiarle el nombre a Eliaquim. Lo llamó Joacim, un nombre que todavía hacía referencia al Señor, porque no pretendía obligarlo a abandonar la religión de su país. Como dice el refrán, cada nación camina en el nombre de su propio dios, y a él se le permitió seguir haciéndolo. El rey de Babilonia no actuó de esa manera con los nombres que cambió (Daniel 1:7).

Primero se nos dice acerca de Joacim que el rey de Egipto lo empobreció al exigirle un tributo enorme: cien talentos de plata y un talento de oro (2 Reyes 23:33). Joacim tuvo que extraerlo de sus súbditos con gran dificultad y enviárselo al faraón (2 Reyes 23:35). En otro tiempo, los israelitas habían despojado a los egipcios, pero ahora los egipcios despojaban a Israel. ¡Mira los cambios terribles que produce el pecado!

También se nos dice que esta dificultad no lo hizo mejorar. Aun después de recibir estas advertencias de la providencia de Dios, advertencias que debieron haberlo humillado y corregido, siguió haciendo lo malo ante los ojos del Señor (2 Reyes 23:37). Así atrajo sobre sí juicios todavía mayores, porque Dios envía juicios más severos cuando los más leves no cumplen su propósito.

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De este capítulo

2 Reyes 23:1

"Entonces el rey mandó llamar a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén para que se reunieran con él."

2 Reyes 23:2

"Luego el rey, todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y la nación entera, desde el más pequeño hasta el más grande, fueron al templo del Señor. Allí el rey les leyó en voz alta todo lo que decía el libro de la alianza que había sido encontrado en el templo del Señor."

2 Reyes 23:3

"Luego el rey se puso de pie junto a la columna y se comprometió ante el Señor a obedecerle, a poner en práctica fielmente y con toda sinceridad sus mandamientos, mandatos y leyes, y a cumplir las condiciones de la alianza que estaban escritas en el libro. Y todo el pueblo aceptó también el compromiso."

2 Reyes 23:4

"Entonces el rey ordenó a Hilquías, sumo sacerdote, a su segundo sacerdote y a los porteros que sacaran del templo del Señor todos los objetos del culto de Baal, de Aserá y de todos los astros del cielo. Los quemó en las afueras de Jerusalén, en los campos de Cedrón, y luego llevó las cenizas a Betel."

2 Reyes 23:5

"Después quitó de sus puestos a los sacerdotes que los reyes de Judá habían nombrado para que quemaran incienso en los santuarios de los lugares altos que había en las ciudades de Judá y en los alrededores de Jerusalén, y a los sacerdotes que quemaban incienso a Baal, al sol, a la luna, a los planetas y a todos los astros del cielo."

2 Reyes 23:6

"Sacó fuera de Jerusalén la imagen de Aserá que estaba en el templo del Señor, la quemó en el arroyo Cedrón hasta convertirla en ceniza y luego la esparció sobre la fosa común."

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