Versículo destacado

2 Corintios 7:1 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" Así pues, queridos hermanos, tenemos estas promesas. Por eso, debemos mantenernos limpios de todo lo que pueda mancharnos, tanto en el cuerpo como en el espíritu, y, en el temor de Dios, procuremos alcanzar una santidad completa. "

2 Corintios 7:1

menu_book El versículo en contexto

1 Así pues, queridos hermanos, tenemos estas promesas. Por eso, debemos mantenernos limpios de todo lo que pueda mancharnos, tanto en el cuerpo como en el espíritu, y, en el temor de Dios, procuremos alcanzar una santidad completa.

2 ¡Dennos cabida en su corazón! No hemos sido injustos con nadie, no hemos hecho daño a nadie ni hemos explotado a nadie.

3 No les digo esto para criticarlos, pues, como ya les dije antes, ustedes están en mi corazón, para vivir juntos y morir juntos.

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

Estos versículos presentan un doble llamado.

Primero, llaman a los creyentes a seguir creciendo en santidad, o a llevar la santidad a su plenitud en el temor de Dios (2 Corintios 7:1). Pablo habla con profundo afecto a quienes ama entrañablemente, y respalda su llamado con razones poderosas. Una de esas razones son las grandes y preciosas promesas que acaba de mencionar en el capítulo anterior, promesas que también les pertenecían a los corintios. Las promesas de Dios son razones poderosas para buscar la santidad en cada una de sus dimensiones.

La santidad implica morir al pecado y vivir para la justicia. Debemos limpiarnos de toda contaminación, tanto del cuerpo como de la mente. El pecado contamina: hay pecados de la carne, cometidos por medio del cuerpo, y pecados del espíritu, que son internos y ocultos. Debemos apartarnos de ambos, porque Dios debe ser honrado tanto con el cuerpo como con el alma. Al mismo tiempo, debemos vivir en justicia y santidad. Si afirmamos que Dios es nuestro Padre, debemos procurar participar de su santidad, ser santos como él es santo y aspirar a la perfección que nuestro Padre celestial pone delante de nosotros.

Pablo dice que debemos seguir perfeccionando la santidad. No debemos conformarnos con ser sinceros, aunque en cierto sentido la sinceridad sea una perfección propia del evangelio, si todavía podemos aspirar a algo más. No alcanzaremos la perfección sin pecado en esta vida, pero aun así debemos esforzarnos por avanzar hacia ella. Todo esto debe hacerse en el temor de Dios, que es la raíz de la verdadera religión y sin el cual no puede haber santidad. La fe y la esperanza en las promesas de Dios nunca deben debilitar nuestra reverencia hacia él. Dios se complace en quienes lo temen y esperan en su misericordia.

En segundo lugar, Pablo llama a los corintios a valorar debidamente a los ministros del evangelio: «Recíbannos» (2 Corintios 7:2). Quienes se dedican a enseñar y predicar deben ser honrados y tenidos en alta estima por su trabajo. Ese respeto también ayuda a los creyentes a crecer en santidad. Si se considera indignos a los ministros por el hecho de ejercer ese ministerio, pronto el evangelio mismo podría recibir el mismo trato. Pablo no considera indigno de su persona pedirles a los corintios que lo tengan en buena estima. Nunca halaga a las personas, pero sí actúa con gentileza hacia todos.

Primero afirma que no había hecho nada para perder su respeto o su amor. No había perjudicado a nadie, no había hecho daño a nadie y siempre había buscado el bien de ellos (2 Corintios 7:2). Con ese mismo espíritu les había dicho a los ancianos de Éfeso: «No he codiciado la plata, el oro ni la ropa de nadie» (Hechos 20:33). Tampoco había corrompido a nadie mediante enseñanzas falsas o palabras aduladoras. No había engañado a nadie ni había buscado su propio beneficio con métodos astutos o codiciosos a costa de otra persona. Esto se parece mucho al llamado que Samuel hizo en 1 Samuel 12. Los ministros pueden esperar con mayor confianza el respeto de las personas cuando pueden afirmar honestamente que no han hecho nada digno de reproche.

Pablo también dice que no habla de esa manera porque carezca de afecto por ellos (2 Corintios 7:3-4). Trataba a los corintios con mucho cuidado y ternura, porque algunos de ellos estarían dispuestos a encontrar una excusa para atacarlo y poner a otros en su contra. Por eso se asegura de que no lo malinterpreten. Los amaba tanto que habría podido entregar su último aliento junto a ellos y vivir y morir entre ellos, si su labor en las demás iglesias se lo hubiera permitido. Su manera franca de hablar nacía del amor, y su amor lo llevaba a hablar con orgullo de ellos cada vez que tenía la oportunidad. Incluso en medio de sus dificultades, estaba lleno de consuelo y rebosaba de alegría.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica 2 Corintios 7:1 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

✓ No necesitas tarjeta de crédito • ✓ 100 % privado • ✓ Obtén 15 créditos gratis para comenzar

De este capítulo

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.