Versículo destacado
2 Crónicas 33:21 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén durante dos años. "
2 Crónicas 33:21
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
19 Su oración y la respuesta que recibió, todo lo relacionado con su pecado e infidelidad y con los sitios donde construyó santuarios en lugares altos y donde puso las imágenes de Aserá y los ídolos antes de humillarse ante Dios, están escritos en la historia de sus profetas.
20 Cuando murió, lo enterraron en el jardín de su palacio. Después reinó en su lugar su hijo Amón.
21 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén durante dos años.
22 Pero sus hechos fueron malos a los ojos del Señor, como los de su padre Manasés. Ofreció sacrificios y rindió culto a todos los ídolos que su padre Manasés había hecho.
23 Pero no se humilló ante el Señor como lo hizo su padre Manasés, sino que acumuló más culpas.
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Sabemos poco acerca de Amón, pero lo que se registra es suficiente, a menos que hubiera sido mejor que se hubiera escrito aún menos. Su primera característica fue una gran maldad. Hizo lo mismo que Manasés había hecho durante los días en que se apartaba de Dios (2 Crónicas 33:22). Algunos consideran esto una prueba de que Manasés nunca se arrepintió verdaderamente, pero ese argumento ignora cuántas veces los reyes buenos tuvieron hijos malvados.
Parece más probable que Manasés todavía hubiera actuado con negligencia en un aspecto. Cuando quitó los ídolos, no los destruyó por completo, como lo exigía la ley de Israel, que ordenaba quemar esas imágenes (Deuteronomio 7:2). Esto muestra cuán necesaria era esa orden. Como las imágenes talladas solo fueron apartadas y no quemadas, Amón supo dónde encontrarlas, las volvió a colocar rápidamente y les ofreció sacrificios.
El escritor añade dos detalles para mostrar cuán pecador era Amón y para demostrar que Dios fue justo al quitarlo tan pronto. Primero, pecó más que su padre. «Pecó cada vez más» (2 Crónicas 33:23). Su padre hizo lo malo, pero él hizo cosas peores. Quienes se entregan a los ídolos suelen apegarse cada vez más a ellos.
Segundo, a Amón le faltó el arrepentimiento que tuvo su padre. No se humilló delante del Señor como Manasés se había humillado. Cayó en pecado como su padre, pero no se levantó como él. Lo que arruina tanto a las personas no es solamente el pecado, sino permanecer orgullosas en él. El verdadero peligro no consiste únicamente en ofender a Dios, sino en negarse a humillarse y volver a él. La enfermedad es grave, pero la pérdida mayor es descuidar el remedio.
La destrucción de Amón llegó rápidamente. Reinó solo dos años; después, sus siervos conspiraron contra él y lo mataron (2 Crónicas 33:24). Tal vez, como había comenzado de la misma manera que su padre, imaginó que algún día también se arrepentiría como él. Si fue así, estaba muy equivocado. Suponer que uno se arrepentirá algún día es una insensatez peligrosa. Si esperaba arrepentirse en la vejez, quedó tristemente decepcionado, porque murió cuando todavía era joven.
Amón se rebeló contra Dios, y después sus propios siervos se rebelaron contra él. En esto, Dios actuaba con justicia, aunque los siervos actuaban malvadamente. El pueblo de la tierra hizo bien en ejecutar a los asesinos por traidores. La vida de los reyes está especialmente bajo el cuidado de la providencia de Dios, y también está protegida por las leyes de Dios y de los seres humanos.
De este capítulo
2 Crónicas 33:1
"Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén durante cincuenta y cinco años."
2 Crónicas 33:2
"Pero sus hechos fueron malos a los ojos del Señor, pues practicó las mismas infamias de las naciones que el Señor había expulsado de la presencia de los israelitas:"
2 Crónicas 33:3
"reconstruyó los santuarios en lugares altos que Ezequías, su padre, había derribado; levantó altares a las representaciones de Baal e hizo imágenes de Aserá; además, adoró y rindió culto a todos los astros del cielo,"
2 Crónicas 33:4
"y construyó altares en el templo del Señor, acerca del cual el Señor había dicho que sería para siempre la residencia de su nombre en Jerusalén."
2 Crónicas 33:5
"Levantó otros altares en los dos atrios del templo del Señor y los dedicó a todos los astros del cielo."
2 Crónicas 33:6
"Además, hizo quemar a sus hijos en sacrificio en el valle de Ben-hinom, practicó la invocación de los espíritus, la adivinación y la magia, y estableció el espiritismo y la hechicería. Tan malos fueron sus hechos a los ojos del Señor que acabó provocando su indignación."
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