Versículo destacado
2 Crónicas 33:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén durante cincuenta y cinco años. "
2 Crónicas 33:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén durante cincuenta y cinco años.
2 Pero sus hechos fueron malos a los ojos del Señor, pues practicó las mismas infamias de las naciones que el Señor había expulsado de la presencia de los israelitas:
3 reconstruyó los santuarios en lugares altos que Ezequías, su padre, había derribado; levantó altares a las representaciones de Baal e hizo imágenes de Aserá; además, adoró y rindió culto a todos los astros del cielo,
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Aquí encontramos la historia de la gran maldad de Manasés. Es casi palabra por palabra la misma que aparece en (2 Reyes 21:1-9), y presenta un cuadro muy triste. No es un tema agradable, así que resulta difícil volver a detenerse en él con alegría.
Este joven rey insensato, a pesar del buen ejemplo y la cuidadosa enseñanza que había recibido de su padre, se entregó a toda clase de maldad. Imitó las prácticas repugnantes de las naciones paganas (2 Crónicas 33:2), arruinó la verdadera adoración que ya se había establecido y deshizo la gran obra de reforma de su padre (2 Crónicas 33:3). Contaminó la casa de Dios con su idolatría (2 Crónicas 33:4, 2 Crónicas 33:5), sacrificó a sus hijos a Moloc y siguió los mensajes falsos del diablo, tomándolos como guía y consejo (2 Crónicas 33:6).
Hizo todo esto despreciando la elección de Dios de Sion como su morada para siempre y de Israel como su pueblo del pacto, es decir, el pueblo unido a Dios por su promesa (2 Crónicas 33:8). Se volvió hacia otros dioses, profanó el templo escogido por Dios y corrompió al pueblo escogido por Dios. Los desvió y los hizo actuar peor que las naciones paganas (2 Crónicas 33:9). Cuando el espíritu inmundo regresa, trae consigo otros siete espíritus más malvados que él.
El pecado de Manasés fue aún más grave porque Dios les habló a él y a su pueblo por medio de los profetas, pero ellos no quisieron escuchar (2 Crónicas 33:10). Debemos admirar la gracia de Dios al hablarles siquiera, y también asombrarnos ante su obstinada negativa. Su maldad no logró apartar la bondad de Dios, pues él todavía esperaba para mostrar misericordia; o bien su bondad no logró apartarlos de su maldad, pues ellos seguían odiando cambiar.
De esto debemos aprender tres cosas. Primero, aunque es muy triste, no es algo nuevo que los hijos de padres piadosos se aparten del buen camino de Dios en el que fueron criados. Los padres pueden darles a sus hijos muchas cosas buenas, pero no pueden darles la gracia, es decir, la ayuda y el poder salvador de Dios. Segundo, la corrupción en la adoración es como una enfermedad en la iglesia, y la iglesia es muy propensa a volver a caer en ella aun después de que parece haber sido sanada. Tercero, el dios de este mundo ha cegado de manera extraña la mente de las personas y tiene gran poder sobre quienes mantiene cautivos. De otro modo, no podría apartarlos de Dios, su mejor amigo, para hacerlos confiar en su enemigo declarado.
De este capítulo
2 Crónicas 33:2
"Pero sus hechos fueron malos a los ojos del Señor, pues practicó las mismas infamias de las naciones que el Señor había expulsado de la presencia de los israelitas:"
2 Crónicas 33:3
"reconstruyó los santuarios en lugares altos que Ezequías, su padre, había derribado; levantó altares a las representaciones de Baal e hizo imágenes de Aserá; además, adoró y rindió culto a todos los astros del cielo,"
2 Crónicas 33:4
"y construyó altares en el templo del Señor, acerca del cual el Señor había dicho que sería para siempre la residencia de su nombre en Jerusalén."
2 Crónicas 33:5
"Levantó otros altares en los dos atrios del templo del Señor y los dedicó a todos los astros del cielo."
2 Crónicas 33:6
"Además, hizo quemar a sus hijos en sacrificio en el valle de Ben-hinom, practicó la invocación de los espíritus, la adivinación y la magia, y estableció el espiritismo y la hechicería. Tan malos fueron sus hechos a los ojos del Señor que acabó provocando su indignación."
2 Crónicas 33:7
"También colocó la imagen del ídolo que había hecho en el templo de Dios, acerca del cual Dios había dicho a David y a su hijo Salomón: Este templo en Jerusalén, que he escogido entre todas las tribus de Israel, será para siempre la residencia de mi nombre."
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