Versículo destacado
2 Crónicas 20:14 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Mientras todo el pueblo estaba reunido, Jahaziel, hijo de Zacarías y nieto de Benaías, el cual era hijo de Jeiel y nieto de Matanías, un levita descendiente de Asaf, quedó poseído por el espíritu del Señor "
2 Crónicas 20:14
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
12 Dios nuestro, ¿no vas a castigarlos? Pues nosotros no tenemos fuerza suficiente para hacer frente a ese gran ejército que nos ataca. ¡No sabemos qué hacer; por eso tenemos los ojos puestos en ti!
13 Todo Judá estaba de pie delante del Señor, incluidas sus mujeres y sus hijos, aun los niños más pequeños.
14 Mientras todo el pueblo estaba reunido, Jahaziel, hijo de Zacarías y nieto de Benaías, el cual era hijo de Jeiel y nieto de Matanías, un levita descendiente de Asaf, quedó poseído por el espíritu del Señor
15 y dijo: Pongan atención, habitantes de Judá y de Jerusalén, y tú, rey Josafat. El Señor les dice: “No tengan miedo ni se asusten ante ese gran ejército, porque esta guerra no es de ustedes, sino de Dios.
16 Bajen mañana a atacarlos. Vienen subiendo por la cuesta de Sis, y ustedes los encontrarán en el extremo del arroyo que está frente al desierto de Jeruel.
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Esta fue la respuesta bondadosa de Dios a la oración de Josafat, y llegó rápidamente. Mientras él todavía hablaba, Dios respondió. Antes de que la congregación se dispersara, recibieron la seguridad de que vencerían, porque nunca es inútil buscar a Dios.
El Espíritu de profecía vino sobre un levita que estaba allí, no en un lugar de honor, sino en medio de la congregación (2 Crónicas 20:14). El Espíritu Santo, como el viento, se mueve donde quiere. Este hombre era uno de los hijos de Asaf, así que también era uno de los cantores, y Dios le concedió honra a ese oficio. No está claro si ya había sido profeta, aunque es probable; de ser así, su mensaje habría tenido aún más peso. No necesitaba confirmar sus palabras con una señal, porque el acontecimiento tendría lugar al día siguiente y confirmaría lo que había dicho.
Los animó a confiar en Dios, aunque el peligro era muy real (2 Crónicas 20:15). «No tengan miedo», les dijo. Ya habían permitido que el temor los llevara a Dios, así que no debían dejar que ahora los alejara de él. «La batalla no es de ustedes». No estaban luchando con sus propias fuerzas ni por una causa propia. «La batalla es de Dios». Él había asumido su causa, tal como ellos le habían pedido.
También les dijo dónde estaría el enemigo y cuándo debían avanzar. «Mañana», el día después de su ayuno, «bajen contra ellos» (2 Crónicas 20:16-17). Es apropiado que quien ordena la liberación también dé las instrucciones necesarias a aquellos por quienes actúa, incluyendo el momento y el lugar.
Les aseguró que no serían ellos quienes ganarían la batalla con sus propias manos, sino que observarían con alegría la derrota completa del enemigo. «No tendrán que pelear en esta batalla. Tomen sus posiciones, quédense quietos y vean la salvación del Señor» (2 Crónicas 20:17). Así habló Moisés a Israel frente al mar Rojo: Dios está con ustedes y puede hacer su propia obra (Éxodo 14:13). Si la batalla le pertenece a él, entonces la victoria también le pertenece. Que el soldado cristiano avance contra sus enemigos espirituales, y el Dios de paz los aplastará bajo sus pies y hará de él más que vencedor.
Josafat y el pueblo recibieron esta palabra con fe, reverencia y agradecimiento. Inclinaron la cabeza, con Josafat al frente, y luego todo el pueblo se postró ante el Señor y lo adoró. Recibieron esta señal del favor de Dios con santo temor y, en efecto, dijeron: «Que se haga con nosotros conforme a tu palabra». Después elevaron sus voces en alabanza a Dios (2 Crónicas 20:19). La fe viva puede agradecerle a Dios por una promesa antes de que se cumpla, sabiendo que su palabra es tan segura como el dinero que ya se tiene en la mano. Dios ha hablado en su santidad, y yo me alegraré (Salmo 60:5).
De este capítulo
2 Crónicas 20:1
"Algún tiempo después, los moabitas y los amonitas, aliados con los meunitas, atacaron a Josafat;"
2 Crónicas 20:2
"entonces algunos fueron a decirle: «¡De Edom, del otro lado del Mar Muerto, viene un gran ejército contra ti! ¡Ya están en Hasesón-tamar!» (Hasesón-tamar es lo mismo que En-gadi.)"
2 Crónicas 20:3
"Josafat sintió miedo y decidió acudir al Señor. Así que proclamó un ayuno en todo Judá,"
2 Crónicas 20:4
"y la gente de Judá se reunió para pedir ayuda al Señor. De todas las ciudades de Judá llegó gente."
2 Crónicas 20:5
"Josafat se puso de pie en medio del pueblo de Judá que se había reunido en Jerusalén, frente al atrio nuevo del templo del Señor,"
2 Crónicas 20:6
"y exclamó: Señor, Dios de nuestros antepasados, ¡tú eres el Dios del cielo y gobiernas a todas las naciones! ¡En tus manos están la fuerza y el poder; nadie puede oponerte resistencia!"
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