Versículo destacado
1 Juan 5:10 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" El que cree en el Hijo de Dios lleva este testimonio en su propio corazón; el que no cree en Dios lo hace aparecer como mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. "
1 Juan 5:10
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
8 el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres están de acuerdo.
9 Aceptamos el testimonio de los hombres, pero el testimonio de Dios tiene mucho más valor, porque consiste en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
10 El que cree en el Hijo de Dios lleva este testimonio en su propio corazón; el que no cree en Dios lo hace aparecer como mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
11 Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna y que esta vida está en su Hijo.
12 El que tiene al Hijo de Dios también tiene esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios no la tiene.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
En estas palabras podemos notar el privilegio y la firme posición del verdadero cristiano: «El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo» (1 Juan 5:10). No solo tiene la evidencia externa que otros pueden ver, sino también un testimonio interno en su corazón acerca de Jesucristo. Puede hablar de lo que Cristo ha hecho en su alma, y de lo que ha visto y encontrado en él.
Primero, ha visto profundamente su pecado, su culpa, su miseria y su gran necesidad de un Salvador así. Segundo, ha visto la excelencia, la belleza y la obra del Hijo de Dios, y cuán perfectamente adecuado es ese Salvador para todas sus necesidades y aflicciones espirituales. Tercero, ve y admira la sabiduría y el amor de Dios al preparar y enviar a un Salvador así, para librarlo del pecado y del infierno, y llevarlo al perdón, la paz y la comunión con Dios.
Cuarto, ha experimentado el poder de la palabra y la enseñanza de Cristo, que hiere, humilla, sana, da vida y consuela su alma. Quinto, descubre que la revelación de Cristo, como la mayor demostración del amor de Dios, también es el medio más poderoso para despertar y hacer crecer el amor por el Dios santo y bendito. Sexto, ha nacido de Dios por medio de la verdad de Cristo (1 Juan 5:1). Tiene un corazón y una naturaleza nuevos, un amor nuevo, deseos nuevos y un deleite nuevo; ya no es la persona que antes era.
Séptimo, todavía encuentra en su interior una verdadera lucha contra el pecado, la carne, el mundo y los poderes invisibles de maldad, tal como lo enseña y lo contempla la enseñanza de Cristo. Octavo, descubre que por medio de la fe en Cristo recibe tanta esperanza y fortaleza que puede despreciar y vencer al mundo, y seguir avanzando hacia uno mejor. Noveno, descubre la influencia que tiene en el cielo el Mediador, Cristo, quien nos lleva a Dios, mediante las oraciones que se ofrecen en su nombre conforme a la voluntad de Dios y mediante su intercesión, es decir, su ruego a favor de nosotros.
Décimo, ha nacido de nuevo a una esperanza viva, a una confianza santa en la buena voluntad y el amor de Dios, y a una victoria gozosa sobre la culpa, el temor a la muerte y el temor al infierno. Mira hacia el futuro con consuelo, esperando la vida y la inmortalidad, fortalecido por el Espíritu Santo y sellado para el día de la redención. Tal es la seguridad del creyente del evangelio: tiene un testimonio en sí mismo. Cristo se forma en él, y él crece hacia la semejanza plena y la perfección de Cristo en el cielo.
Consideremos ahora el pecado del incrédulo, especialmente el pecado de la incredulidad: «El que no cree a Dios lo ha hecho mentiroso», porque no cree el testimonio que Dios dio acerca de su Hijo (1 Juan 5:10). En efecto, llama mentiroso a Dios. Tiene que actuar como si Dios no hubiera enviado a su Hijo al mundo, aunque Dios ha dado muchas pruebas claras de que sí lo hizo. O tiene que decir que Jesucristo no es el Hijo de Dios, aunque toda la evidencia apunta hacia él. O tiene que afirmar que Dios envió a su Hijo para engañar al mundo y llevarlo al error y la miseria. O tiene que sostener que Dios permite que las personas inventen una religión pura, santa, celestial e intachable, pero que en realidad solo sea una mentira y un engaño, mientras también les da su Espíritu y poder para promoverla. Eso convertiría a Dios el Padre en el origen y el respaldo de la mentira.
Este es el contenido del testimonio de Dios acerca de Jesucristo: «Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo» (1 Juan 5:11). Este es el corazón del evangelio. Es el resumen y la forma breve de todo el testimonio presentado por todos estos testigos.
Dios nos ha dado vida eterna. La planeó para nosotros en su propósito eterno. Preparó todo lo necesario para llevarnos a ella. Nos la ha dado por medio de su pacto y su promesa. Y verdaderamente concede el derecho y el título a recibirla a todos los que creen en el Hijo de Dios y lo abrazan. Esta vida está en el Hijo. El Hijo es la vida, la vida eterna en su propio ser y persona (Juan 1:4; 1 Juan 1:2). Él es vida eterna para nosotros, la fuente de nuestra vida espiritual y gloriosa (Colosenses 3:4). La vida viene de él, tanto aquí como en el cielo.
De esto se desprende, en primer lugar, que el que tiene al Hijo tiene la vida (1 Juan 5:12). Estar unido al Hijo es estar unido a la vida. Todo el que tiene derecho al Hijo tiene derecho a la vida, a la vida eterna. El Padre le ha dado tal honor al Hijo, y nosotros debemos honrarlo de la misma manera. Debemos acercarnos al Hijo y besarlo, y tendremos vida.
En segundo lugar, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida (1 Juan 5:12). Permanece bajo la condenación de la ley (Juan 3:36). Rechaza al Hijo, quien es la vida misma, aquel que da vida y es el camino a la vida. Y provoca a Dios a entregarlo a la muerte eterna, porque hace mentiroso a Dios al rechazar este testimonio acerca de su Hijo.
El apóstol escribió estas cosas a los creyentes por dos razones. Primero, para darles paz y consuelo: «Les he escrito estas cosas a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna» (1 Juan 5:13). Ante toda esta evidencia y estos testigos, es justo que haya personas que crean en el nombre del Hijo de Dios. Que Dios aumente su número. El mundo tendrá que responder por la manera en que ha tratado tanto testimonio del cielo, y responderá ante estos tres testigos en el cielo.
Estos creyentes ya tienen vida eterna. La tienen en el pacto del evangelio, en sus comienzos y primeros frutos dentro de ellos, y en su Señor y cabeza, que está en el cielo. Pueden llegar a saber que tienen vida eterna, y esa esperanza debe impulsarlos, animarlos y consolarlos. También deben valorar las Escrituras, ya que gran parte de ellas fue escrita para su consuelo y salvación.
Segundo, el apóstol escribió para fortalecer su fe santa y ayudarlos a crecer en ella: «para que sigan creyendo en el nombre del Hijo de Dios» (1 Juan 5:13). Los creyentes deben seguir creyendo, porque de otro modo no obtienen nada. Apartarse de la fe en el nombre del Hijo de Dios es renunciar a la vida eterna y regresar al camino de la ruina. Por eso, la evidencia de la verdadera religión y la bendición de la fe deben presentarse ante los creyentes para fortalecerlos y ayudarlos a perseverar hasta el fin.
De este capítulo
1 Juan 5:1
"Todo el que tiene fe en que Jesús es el Mesías es hijo de Dios; y el que ama a un padre ama también a los hijos de ese padre."
1 Juan 5:2
"Cuando amamos a Dios y hacemos lo que él manda, sabemos que también amamos a los hijos de Dios."
1 Juan 5:3
"Amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos; y sus mandamientos no son una carga,"
1 Juan 5:4
"porque todo el que es hijo de Dios vence al mundo. Y nuestra fe nos ha dado la victoria sobre el mundo."
1 Juan 5:5
"El que cree que Jesús es el Hijo de Dios vence al mundo."
1 Juan 5:6
"La venida de Jesucristo quedó señalada con agua y sangre; no solo con agua, sino con agua y sangre. El Espíritu mismo es testigo de esto, y el Espíritu es la verdad."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.