Versículo destacado
1 Corintios 16:13 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Manténganse despiertos y firmes en la fe. Tengan mucho valor y firmeza. "
1 Corintios 16:13
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
11 Así que ninguno de ustedes lo desprecie; al contrario, ayúdenlo a continuar su viaje en paz para que venga a verme, porque lo estoy esperando junto con los otros hermanos.
12 En cuanto al hermano Apolo, le rogué mucho que fuera con los hermanos a visitarlos a ustedes, pero por ahora no quiso ir. Lo hará cuando tenga oportunidad.
13 Manténganse despiertos y firmes en la fe. Tengan mucho valor y firmeza.
14 Y todo lo que hagan, háganlo con amor.
15 Hermanos, ustedes saben que la familia de Estéfanas fue la primera de la región de Acaya que se convirtió al evangelio, y que ellos se han dedicado a servir a los hermanos en la fe.
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En este pasaje, el apóstol da algunos consejos generales.
Primero, les dice que estén alerta (1 Corintios 16:13), es decir, que permanezcan despiertos y mantengan la guardia. El cristiano siempre enfrenta algún peligro, por lo que debe mantenerse vigilante. Sin embargo, hay momentos en que el peligro es mayor, y los corintios estaban claramente expuestos de varias maneras. Había serias disputas entre ellos, muchas prácticas equivocadas y falsos maestros que intentaban corromper su fe en las verdades más importantes, esas sin las cuales la verdadera bondad y la piedad no pueden perdurar.
En una situación así, necesitaban estar atentos. Si un cristiano quiere mantenerse a salvo, debe permanecer en guardia. Cuanto mayor es el peligro, más necesita velar para protegerse.
Segundo, Pablo les dice que permanezcan firmes en la fe: que no cedan terreno, se aferren a la revelación de Dios y no la entreguen a la sabiduría del mundo. Debían defender la fe del evangelio, aun si eso les costaba la vida, y también permanecer en ella, viviendo bajo su verdad y su poder. El cristiano debe estar bien establecido en el evangelio y nunca abandonarlo ni negarlo.
Esta fe es la que ayuda al creyente a mantenerse firme en tiempos de tentación. Por la fe permanecemos firmes (2 Corintios 1:24), y por la fe vencemos al mundo, ya sea que el mundo nos adule o nos amenace, nos tiente o nos atemorice (1 Juan 5:4). Si queremos conservar nuestra integridad, debemos permanecer firmes en la fe del evangelio.
Tercero, les dice que actúen con valor y sean fuertes. Se refiere a actuar con valentía, estabilidad y determinación. Debían enfrentarse a los hombres malos que querían dividirlos, formar grupos entre ellos o apartarlos de la fe. No debían tenerles miedo ni dejarse engañar por ellos, sino mostrarse fuertes en Cristo mediante un juicio sensato y una voluntad firme.
Los cristianos deben ser fuertes y constantes en todas sus luchas contra los enemigos, especialmente cuando defienden las verdades que son el fundamento de la verdadera religión práctica, como las verdades que estaban siendo atacadas entre los corintios. Esas verdades deben sostenerse con discernimiento claro y firme determinación.
Cuarto, les dice que hagan todo con amor (1 Corintios 16:14). Su celo y firmeza debían ir acompañados de amor, es decir, de una preocupación sincera por los demás. Cuando el apóstol nos llama a ser valientes en defensa de nuestra fe o religión, también nos advierte que no actuemos como el diablo al defenderla. Podemos defender la fe, pero aun así debemos conservar nuestra inocencia. No debemos enfurecernos ni destruir como si la ira humana pudiera producir la justicia de Dios (Santiago 1:20).
Los cristianos deben asegurarse de que el amor gobierne su corazón y también se manifieste en su vida, incluso cuando defienden el evangelio con mayor firmeza. Hay una gran diferencia entre la fidelidad constante y la crueldad, entre la fortaleza cristiana y la ira intensa y pecaminosa. El cristianismo resplandece más cuando el amor cristiano se hace más visible: cuando los creyentes soportan con paciencia a sus hermanos equivocados, se oponen con amor a los enemigos abiertos de la fe y todo lo que hacen está marcado por la mansedumbre y la buena voluntad.
Luego Pablo da instrucciones específicas acerca de algunas personas que habían servido bien a la causa de Cristo entre ellos.
Primero describe su carácter. Menciona a la familia de Estéfanas y la llama las primicias de Acaya, es decir, algunas de las primeras personas de esa región de Grecia, donde estaba Corinto, que se hicieron cristianas. Es un honor para cualquiera ser de los primeros cristianos y pertenecer a Cristo desde el principio.
También se habían dedicado a servir a los santos, es decir, a ayudar a otros creyentes. La expresión significa que se entregaron a esta tarea y se consagraron a ella. No se trataba estrictamente de predicar, sino de brindar un servicio práctico: atender necesidades, ayudar y apoyar a los creyentes tanto en sus asuntos cotidianos como en sus necesidades espirituales. La familia de Estéfanas parece haber sido una familia de posición e importancia, pero aun así se entregó voluntariamente a este servicio. Es un honor para las personas de mayor posición dedicarse a servir a los santos.
Esto no significa que deban abandonar su posición y convertirse en servidores comunes de quienes están por debajo de ellos. Significa que deben ayudarlos de manera libre y generosa, y hacerles el bien en todas sus necesidades.
Pablo también menciona a Estéfanas, Fortunato y Acaico, quienes habían ido a verlo desde la iglesia de Corinto. Dice que ellos suplieron lo que la iglesia no podía brindarle y que, al hacerlo, reanimaron su espíritu y el de ellos (1 Corintios 16:17-18). Le dieron un informe más completo sobre la condición de la iglesia que el que podía obtener por medio de la carta, y eso ayudó a tranquilizarlo. Cuando regresaran, también tranquilizarían a los corintios.
Los rumores habían hecho que la situación pareciera mucho peor de lo que realmente era, y las cartas que Pablo había recibido no habían explicado las cosas lo suficiente como para dejarlo satisfecho. Pero conversar con estos hombres lo dejó más tranquilo. Prestaron un servicio muy valioso al hablar con honestidad, aclarar impresiones equivocadas y corregir el mal informe que Pablo había escuchado por medio de los comentarios de la gente.
Llegaron con un propósito verdaderamente cristiano: corregir la impresión del apóstol y presentarle a la iglesia de la manera más favorable posible, actuando como pacificadores. Para un ministro fiel es un gran consuelo recibir mejores noticias acerca de un pueblo por medio de hombres sabios y buenos de esa misma comunidad, en lugar de recibirlas por medio de los rumores públicos. Le duele escuchar cosas malas acerca de las personas que ama, y se alegra cuando se demuestra que el informe era falso. Cuanto más confía en quienes le comunican la verdad, mayor es su alegría.
Por eso, Pablo les dice a los corintios cómo deben tratar a estos hombres. Quiere que los reconozcan, es decir, que los valoren y respeten (1 Corintios 16:18). Ellos merecían ese reconocimiento por su buen servicio. Quienes sirven a los santos, cuidan el honor y la buena reputación de las iglesias y trabajan para quitar de ellas la vergüenza injusta y los malos informes deben ser valorados, honrados y amados. Las personas con un espíritu así no pueden recibir demasiado aprecio.
También les dice que se sujeten a hombres como ellos y a todos los que colaboran con los apóstoles y trabajan arduamente (1 Corintios 16:16). Esto no significa darles autoridad como si fueran funcionarios de mayor rango. Significa reconocer de buena voluntad su valor. Eran hombres a quienes los corintios debían un respeto especial, y debían tenerlos en alta estima.
Quienes sirven a los santos y trabajan con empeño para ayudar a la expansión del evangelio llevan un nombre honorable. Lo mismo puede decirse de quienes apoyan y animan a los ministros fieles de Cristo y procuran que su ministerio prospere. A personas así se les debe tener en muy alta estima.
De este capítulo
1 Corintios 16:1
"En cuanto a la colecta para los del pueblo santo, háganla según las instrucciones que di a las iglesias de la provincia de Galacia."
1 Corintios 16:2
"Cada domingo, cada uno de ustedes debe apartar algo según lo que haya ganado y guardarlo, para que cuando yo llegue no tengan que hacerse colectas."
1 Corintios 16:3
"Y cuando yo llegue, enviaré a Jerusalén a las personas que ustedes escojan, con cartas para que lleven la colecta hecha por ustedes."
1 Corintios 16:4
"Y si es conveniente que yo también vaya, ellos irán conmigo."
1 Corintios 16:5
"En mi viaje tengo que pasar por la región de Macedonia, y después de Macedonia llegaré a Corinto."
1 Corintios 16:6
"Puede ser que me quede con ustedes algún tiempo o que tal vez pase allí todo el invierno; entonces ustedes podrán ayudarme en mi viaje adonde tenga que ir después."
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