Versículo destacado
1 Corintios 14:21 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" En la Escritura se dice: «Hablaré a esta nación en lenguas extrañas y por boca de extranjeros, pero ni aun así me harán caso, dice el Señor». "
1 Corintios 14:21
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
19 pero en la iglesia prefiero decir cinco palabras que se entiendan, para enseñar así a otros, que decir diez mil palabras en una lengua extraña.
20 Hermanos, no piensen como niños. Sean como niños para lo malo, pero sean adultos en su manera de pensar.
21 En la Escritura se dice: «Hablaré a esta nación en lenguas extrañas y por boca de extranjeros, pero ni aun así me harán caso, dice el Señor».
22 Así que hablar en lenguas es una señal para los que no son creyentes, no para los que tienen fe. Pero comunicar mensajes proféticos es una señal para los que tienen fe, no para los que no son creyentes.
23 Porque cuando la iglesia se encuentra reunida, si todos están hablando en lenguas y entra una persona común y corriente o un no creyente, creerá que ustedes se han vuelto locos.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
En este pasaje, el apóstol continúa su argumento recurriendo a otras partes de la Escritura.
Las lenguas, tal como las usaban los corintios, eran más una señal del juicio de Dios que de su bondad hacia algún pueblo (1 Corintios 14:21). En la ley, es decir, en el Antiguo Testamento, está escrito: «Por hombres de otras lenguas y otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor» (Isaías 28:11). Compárese también con Deuteronomio 28:46, 49. Es probable que Pablo se refiera a ambos pasajes, y los dos contienen advertencias. El punto es que cuando Dios deja a las personas únicamente con esta clase de enseñanza, por medio de un idioma que no pueden entender, eso es una señal de que las ha entregado a su propio endurecimiento.
Los cristianos no deben desear señales del desagrado de Dios. Dios no está mostrando un cuidado lleno de gracia hacia quienes quedan únicamente bajo una instrucción de ese tipo, comunicada con palabras que no pueden entender. Esa enseñanza no puede beneficiarles, y que se les deje en esa condición es una señal triste de que Dios los ha entregado como personas que ya no responden a la ayuda. Los cristianos no deben querer encontrarse en esa situación ni llevar a las iglesias a ella. Sin embargo, eso era lo que los maestros de Corinto estaban haciendo en la práctica, porque seguían dando sus mensajes en una lengua desconocida.
Las lenguas tenían el propósito de ser más una señal para los incrédulos que para los creyentes (1 Corintios 14:22). Este don fue dado para ayudar a convencer y convertir a quienes estaban fuera de la fe, a fin de que fueran incorporados a la iglesia. Pero quienes ya se habían convertido debían ser edificados mediante una enseñanza útil en su propio idioma. El don de lenguas era necesario para extender el cristianismo y reunir iglesias. Su propósito era convencer a los incrédulos de la misma verdad que los cristianos ya habían aceptado. La profecía, es decir, explicar claramente la verdad de Dios, era mucho mejor para fortalecer a quienes ya creían. Por eso, hablar en lenguas en las reuniones cristianas estaba fuera de lugar; ni el don en sí ni su exhibición correspondían allí.
Para usar correctamente los dones, necesitamos saber para qué sirven. A los apóstoles les habría sido inútil salir a convertir a los incrédulos sin el don de lenguas y sin usarlo. Pero en una reunión de cristianos que ya habían creído, presumir de ese don estaba completamente fuera de lugar. No ayudaría a nadie en la reunión, porque todos ya creían la verdad. Tampoco ayudaría a nadie a entender o crecer, porque nadie puede beneficiarse de lo que no entiende.
La reputación de sus reuniones ante los incrédulos también exigía que dieran preferencia a la profecía en vez de hablar en lenguas. Si toda la iglesia se reunía para adorar y los ministros, o todos los que participaban, hablaban en palabras que nadie podía entender, los incrédulos que entraran pensarían que los adoradores estaban locos. Una forma de adoración así parecería carecer de sentido y entendimiento. Para un pagano, escuchar a los ministros orar, predicar o adorar en un idioma que ni él ni la iglesia comprendían haría que el cristianismo pareciera una religión absurda.
La religión cristiana es sobria y razonable en sí misma, y sus ministros no deben hacer que parezca desenfrenada o absurda. Quienes hacen algo que produce esa impresión avergüenzan a su religión y perjudican su propio testimonio. En cambio, si en lugar de hablar en lenguas explican claramente la Escritura o predican en un lenguaje comprensible las grandes verdades y normas del evangelio, es probable que la persona pagana o sin instrucción que entre sea convencida y llegue a ser cristiana (1 Corintios 14:24-25). Su conciencia despertará, los secretos de su corazón quedarán expuestos, sentirá el juicio de la verdad contra su pecado y será llevada a confesar su culpa, adorar a Dios y reconocer que Dios verdaderamente está entre ellos.
La verdad de la Escritura, enseñada de manera clara y correcta, tiene un poder maravilloso para despertar la conciencia y tocar el corazón. Eso honra mucho más a nuestra religión que hacer que los incrédulos piensen que los ministros están locos y que la adoración no es más que un frenesí. Tal conducta avergonzaría tanto a los ministros como a su fe. En vez de recibir elogios, los convertiría en objeto de burla y desacreditaría todo su ministerio. Pero la profecía edificaría a la iglesia, conservaría su buen testimonio y también podría convencer y convertir a los incrédulos que estuvieran presentes. Las reuniones religiosas deben fortalecer a los creyentes y, al mismo tiempo, convencer, conmover y convertir a los incrédulos. El ministerio nunca tuvo como propósito presumir de dones y habilidades, sino salvar almas.
De este capítulo
1 Corintios 14:1
"Procuren, pues, tener amor y, al mismo tiempo, aspiren a que Dios les dé dones espirituales, especialmente el don de profecía."
1 Corintios 14:2
"El que habla en lenguas extrañas habla a Dios y no a seres humanos, pues nadie lo entiende. En su espíritu dice cosas secretas, pero nadie las entiende."
1 Corintios 14:3
"En cambio, el que comunica mensajes proféticos lo hace para edificar a la comunidad, y la anima y consuela."
1 Corintios 14:4
"El que habla en una lengua extraña lo hace para su propio bien; pero el que comunica mensajes proféticos edifica a la iglesia."
1 Corintios 14:5
"Yo quisiera que todos ustedes hablaran en lenguas extrañas, pero preferiría que comunicaran mensajes proféticos. Esto es mejor que hablar en lenguas, a menos que se interprete su significado de tal manera que sirva para edificar a la iglesia."
1 Corintios 14:6
"Por ejemplo, hermanos, no les servirá de nada que yo los visite y les hable en lenguas extrañas, en vez de hablarles de lo que Dios nos manifiesta, del conocimiento de la verdad, o de comunicarles algún mensaje profético o alguna enseñanza."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.