Versículo destacado
1 Crónicas 5:18 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Los descendientes de Rubén y de Gad, y la media tribu de Manasés, eran soldados valientes, armados con escudo, espada y arco, y bien entrenados para combatir. Eran cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta hombres aptos para la guerra. "
1 Crónicas 5:18
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
16 Todos ellos vivieron en Galaad, en Basán y en sus aldeas, y en los campos de pastoreo de Sarón, hasta sus límites.
17 Todos ellos fueron inscritos en el registro familiar en tiempos de Jotam, rey de Judá, y de Jeroboam, rey de Israel.
18 Los descendientes de Rubén y de Gad, y la media tribu de Manasés, eran soldados valientes, armados con escudo, espada y arco, y bien entrenados para combatir. Eran cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta hombres aptos para la guerra.
19 Pelearon contra los agarenos, y contra Jetur, Nafís y Nodab;
20 pero Dios los ayudó, y los agarenos y sus aliados cayeron en sus manos, porque en medio de la batalla pidieron a Dios que los ayudara. Dios los ayudó porque confiaron en él.
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Aquí se menciona a los líderes de la media tribu de Manasés, que vivían al este del Jordán (1 Crónicas 5:23, 24). Al principio, su territorio se limitaba a Basán, pero después prosperaron tanto en riqueza y poder que se extendieron hacia el norte, hasta el monte Hermón. Solo se registran aquí dos acontecimientos relacionados con estas tribus del este del Jordán, y en ambos participaron juntas.
El primero fue una gran victoria sobre los agarenos, también llamados ismaelitas para recordar a Israel que descendían de la esclava que había sido despedida. No se nos dice exactamente cuándo ocurrió esta victoria. Pudo haber sido la misma que obtuvieron los rubenitas durante los días de Saúl (1 Crónicas 5:10), o quizá fue otra campaña, iniciada cuando el éxito de una tribu animó a las demás a unirse. Aunque el reino en conjunto era débil en tiempos de Saúl, algunas tribus que actuaron por su cuenta todavía lograron buenos resultados.
También se nos dice qué clase de ejército llevaron estas tribus fronterizas contra los agarenos. Reunieron a 44,000 hombres y más, todos fuertes, valientes y hábiles para la guerra, preparados para usar sus armas (1 Crónicas 5:18). Si todo Israel hubiera actuado unido, cuánto más grande habría sido su fuerza, especialmente durante los días de los jueces.
También se nos dice cómo buscaron la ayuda de Dios. Clamaron a él y confiaron en él (1 Crónicas 5:20). En esto actuaron como verdaderos israelitas. Como descendientes del creyente Abraham, no confiaron en su numeroso ejército, sino en el poder y la dirección de Dios para la guerra. Dios había permitido que su pueblo luchara por la tierra cuando fuera necesario, incluso contra naciones lejanas, aparte de las naciones destinadas al juicio (Deuteronomio 20:15). También dependieron de la providencia de Dios para obtener la victoria.
Como descendientes del Jacob que oraba, clamaron a Dios, especialmente en la batalla, quizá cuando enfrentaron el peligro por primera vez y parecía que serían vencidos. Algo parecido ocurrió en (2 Crónicas 13:14). En tiempos de angustia, Dios espera que clamemos a él; por así decirlo, nos pide ese tributo. También en nuestras luchas espirituales debemos mirar al cielo en busca de fortaleza, y la oración que prevalece es la oración hecha con fe.
Después se nos cuenta el resultado. Dios respondió, aunque la necesidad los había impulsado a buscarlo, y él siempre está dispuesto a escuchar y responder la oración. Los ayudó contra sus enemigos, porque nunca ha abandonado a quienes confían en él. Derrotaron a un ejército mucho más grande que el suyo, mataron a muchos hombres (1 Crónicas 5:22), tomaron 100,000 prisioneros, obtuvieron grandes riquezas del botín y se establecieron en la tierra de sus enemigos (1 Crónicas 5:21, 22). Todo esto sucedió porque aquella guerra pertenecía a Dios: comenzó con reverencia hacia él y se llevó a cabo dependiendo de él. Cuando una batalla pertenece al Señor, hay buenas razones para esperar la victoria. Solo podemos esperar prosperar en una empresa cuando contamos con Dios.
El segundo acontecimiento fue que, más adelante, estas tribus participaron en un cautiverio vergonzoso. Si hubieran permanecido cerca de Dios y fieles a su deber, habrían conservado tanto su antigua herencia como las nuevas tierras que habían obtenido. En cambio, pecaron contra el Dios de sus antepasados (1 Crónicas 5:25). Como vivían en la frontera, tenían más contacto con las naciones vecinas y adoptaron su adoración a los ídolos. También extendieron esa corrupción a las demás tribus, y por eso Dios contendió con ellos.
Dios era para ellos como un esposo, así que no es extraño que su santa celosía ardiera cuando siguieron a otros dioses. Una mujer infiel recibe con justa razón un acta de divorcio. De la misma manera, Dios movió sucesivamente el espíritu de los reyes de Asiria contra ellos. Usó los planes de aquellos gobernantes orgullosos para castigar primero a estos rebeldes y, cuando el castigo no los humilló, para derribarlos por completo (1 Crónicas 5:26). Estas tribus fueron las primeras en establecerse y también las primeras en ser expulsadas.
Habían querido la mejor tierra, pero no pensaron en lo expuesta que estaba. Quienes se dejan guiar más por lo que pueden ver que por la razón o la fe con frecuencia terminan sufriendo las consecuencias.
De este capítulo
1 Crónicas 5:1
"Rubén era en realidad el hijo mayor, pero perdió sus derechos de hijo mayor por haber abusado de la mujer de su padre, y esos derechos pasaron a los hijos de José, otro hijo de Israel."
1 Crónicas 5:2
"Sin embargo, después Judá llegó a ser más poderoso que sus hermanos, y de él salió un jefe; pero los derechos de hijo mayor pertenecían a José."
1 Crónicas 5:3
"Los hijos de Rubén, el hijo mayor de Israel, fueron Hanoc, Falú, Hesrón y Carmí."
1 Crónicas 5:4
"Los descendientes de Joel, en línea directa, fueron Semaías, Gog y Simí."
1 Crónicas 5:5
"Micaías, Reaías y Baal."
1 Crónicas 5:6
"Y Beerá, jefe de los rubenitas, a quien Tiglat-piléser, rey de Asiria, llevó cautivo."
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