Versículo destacado
1 Crónicas 17:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Cuando David ya se había instalado en su palacio, le dijo al profeta Natán: —Mira, yo vivo en un palacio de cedro, mientras que el arca de la alianza del Señor está bajo simples cortinas. "
1 Crónicas 17:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Cuando David ya se había instalado en su palacio, le dijo al profeta Natán: —Mira, yo vivo en un palacio de cedro, mientras que el arca de la alianza del Señor está bajo simples cortinas.
2 Natán le respondió: —Haz todo lo que te has propuesto, porque cuentas con el apoyo de Dios.
3 Pero aquella misma noche, Dios se dirigió a Natán y le dijo:
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Observemos aquí cuán dispuestos y comprometidos deben estar los creyentes fieles a servir, tanto como puedan, a los intereses del reino de Dios en el mundo. David no podía sentirse cómodo en una casa de cedro mientras el arca todavía permanecía en una tienda (1 Crónicas 17:1). Las necesidades de la comunidad siempre deben ocupar un lugar cercano en nuestro corazón. ¿Qué alegría podemos encontrar en nuestro propio éxito si no nos preocupa el bienestar de Jerusalén?
Cuando David tenía poder y riquezas, veamos qué ocupaba sus pensamientos. No se preguntaba: «¿Qué haré por mis hijos para que reciban herencias? ¿Qué haré para llenar mis graneros y ampliar mis tierras?». Más bien se preguntaba: «¿Qué haré por Dios, para servirlo y honrarlo?». Quienes piensan en cómo distribuir sus cosechas y sus recursos harían bien en considerar la condición del arca y si algo de lo que tienen podría usarse provechosamente para ella.
También vemos cuán dispuestos deben estar los profetas de Dios a alentar todo buen proyecto. Natán, uno de los profetas de David, apenas escuchó acerca de su buena intención, le dijo que fuera e hiciera todo lo que tenía en su corazón (1 Crónicas 17:2). No tenía razón para dudar de que Dios estaba con David en ese propósito. Los ministros deben ayudar a avivar los dones y las virtudes espirituales en los demás, así como en ellos mismos.
Vemos además cuán poco le importan a Dios la apariencia exterior y el esplendor en su servicio. Su arca estaba en un tabernáculo, es decir, en una morada semejante a una tienda (1 Crónicas 17:5), y Dios nunca mencionó siquiera que se construyera una casa para ella. No lo hizo cuando ya había establecido a su pueblo en ciudades grandes y hermosas que ellos no habían construido (Deuteronomio 6:10). Les dijo a los jueces que cuidaran de su pueblo, pero nunca les ordenó que le construyeran una casa (1 Crónicas 17:6). Podemos conformarnos por un tiempo con ambientes sencillos. El arca de Dios se conformó con ellos.
También vemos con cuánta gracia Dios acepta las buenas intenciones de su pueblo, aun cuando él mismo le impide llevarlas a cabo. A David no se le permitió construir aquella casa (1 Crónicas 17:4). Debía prepararlo todo para ella, pero no construirla, así como Moisés llevó a Israel hasta las proximidades de Canaán, pero dejó que Josué lo guiara a la tierra. Solo a Cristo le corresponde ser el autor y el consumador de su obra.
Sin embargo, David no debía pensar que su llamado había sido en vano porque no se le permitía construir el templo. Dios le dijo: «Te saqué del redil, no para que fueras constructor de un templo, sino para que fueras gobernante de mi pueblo Israel» (1 Crónicas 17:7). Eso era honor suficiente para él. Debía dejar lo demás en manos del hombre que vendría después. ¿Por qué una sola persona tendría que intentar hacerlo todo y terminar cada buena obra? Dejemos algo para quienes vendrán después.
Dios le había dado a David victorias y había hecho famoso su nombre (1 Crónicas 17:8). También había planeado usarlo para establecer a Israel y protegerlo de sus enemigos (1 Crónicas 17:9). Esa era la labor de un hombre de guerra, y David estaba preparado para ella. Debía dejar la construcción del templo a alguien que no hubiera sido formado para la batalla.
David tampoco debía pensar que su buen propósito había sido inútil ni que perdería la recompensa por él. Puesto que Dios mismo detuvo la obra, David sería recompensado tan plenamente como si la hubiera realizado. Dios dijo: «El SEÑOR te edificará una casa» y afirmará en ella el trono de Israel (1 Crónicas 17:10). Si una persona tiene un corazón dispuesto, Dios no solo aceptará su intención, sino que también la recompensará.
David tampoco debía pensar que, como él no podía realizar aquella buena obra, nunca se llevaría a cabo. Dios dijo: «Levantaré a uno de tus descendientes, y él me construirá una casa» (1 Crónicas 17:11-12). El templo de Dios se construirá en el tiempo señalado, aunque no tengamos el honor de ayudar a edificarlo ni la alegría de verlo terminado.
David tampoco debía limitar sus pensamientos al éxito terrenal de su familia. Debía mirar más adelante, hacia el reino del Mesías, quien vendría de su linaje y cuyo trono permanecería para siempre (1 Crónicas 17:14). Salomón no quedó establecido plenamente en la casa de Dios como debía, ni su familia quedó establecida plenamente en el reino. Pero Dios prometió: «De ti saldrá uno a quien estableceré en mi casa y en mi reino». Esto apunta a aquel que sería a la vez el sumo sacerdote sobre la casa de Dios y el gobernante supremo del reino de Dios entre los seres humanos, con toda autoridad en el cielo y en la tierra, en la casa y en el reino, en la iglesia y en el mundo.
Él sería sacerdote en su trono; habría paz entre ambas funciones, y él construiría el templo del SEÑOR (Zacarías 6:12-13).
De este capítulo
1 Crónicas 17:2
"Natán le respondió: —Haz todo lo que te has propuesto, porque cuentas con el apoyo de Dios."
1 Crónicas 17:3
"Pero aquella misma noche, Dios se dirigió a Natán y le dijo:"
1 Crónicas 17:4
"Ve, habla con David, mi siervo, y comunícale que yo, el Señor, he dicho: “No serás tú quien me construya un templo para que yo habite en él."
1 Crónicas 17:5
"Desde el día en que saqué a Israel hasta hoy, nunca he habitado en templos, sino que he vivido de una tienda de campaña a otra y de un lugar a otro."
1 Crónicas 17:6
"Durante todo el tiempo que anduve con ellos, jamás le pedí a ninguno de sus caudillos, a quienes puse para gobernar a mi pueblo, que me construyera un templo de madera de cedro.”"
1 Crónicas 17:7
"Por lo tanto, dile a mi siervo David que yo, el Señor todopoderoso, le digo: “Yo te saqué del redil y te aparté de andar tras el rebaño para que fueras el jefe de mi pueblo Israel;"
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