Versículo destacado
1 Crónicas 13:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" David consultó a los comandantes de batallón y a los capitanes, es decir, a todos los jefes, "
1 Crónicas 13:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 David consultó a los comandantes de batallón y a los capitanes, es decir, a todos los jefes,
2 y luego dijo a todo el pueblo de Israel: Si a ustedes les parece bien y el Señor nuestro Dios nos da la oportunidad, enviemos un aviso a nuestros compatriotas que todavía quedan en las diversas regiones de Israel, y también a todos los sacerdotes y levitas que se encuentran en sus ciudades y tierras de pastoreo, para invitarlos a que se unan a nosotros,
3 a fin de que traigamos con nosotros el arca de nuestro Dios, pues desde los tiempos de Saúl la hemos tenido olvidada.
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Este era el plan piadoso de David para llevar el arca de Dios a Jerusalén, de modo que la ciudad real también se convirtiera en la ciudad santa (1 Crónicas 13:1-3). Esta parte de la historia no aparece en Samuel. En cuanto David quedó firmemente establecido en el trono, pensó en el arca de Dios: quería llevarla junto al pueblo (1 Crónicas 13:3).
David buscaba dos cosas buenas. Primero, quería honrar a Dios mostrando respeto por el arca, señal de la presencia de Dios entre su pueblo. Tan pronto como recibió autoridad, quiso usarla para apoyar la verdadera adoración. Esta es una lección para todos los que reciben riqueza, posición o influencia: su primera responsabilidad debe ser honrar a Dios con lo que él les ha dado y servir a su reino entre la gente.
Segundo, David quería el consuelo y la ayuda relacionados con esa señal sagrada. No quería que el arca solo recibiera honor, sino que también fuera una bendición para la nación. Quienes honran a Dios reciben beneficio para sí mismos. Es sabio que quienes apenas comienzan su vida independiente lleven consigo el arca de Dios, es decir, que hagan de la palabra de Dios su guía y de sus leyes su norma. Quienes comienzan con temor de Dios tienen más probabilidades de perseverar en su favor.
David también consultó con los líderes del pueblo acerca de este asunto, aunque tenía derecho a ordenarlo (1 Crónicas 13:1). Prefirió tomar una decisión compartida en vez de gobernar con orgullo o autoritarismo. Mostró respeto por los hombres importantes del reino y les dio honor. Un gobernante sabio no procura ejercer un poder absoluto. David también quería recibir consejo sobre la manera de llevar a cabo el plan y sobre si debía hacerse de inmediato y públicamente. Aunque él mismo era sabio, pidió consejo porque hay seguridad cuando abundan los consejeros. Es prudente aprovechar la sabiduría de otros.
También quería que todo el pueblo se reuniera para este acontecimiento, tanto para honrar el arca como para ayudar a la gente a comprender lo que estaba sucediendo (1 Crónicas 13:2). Los llamó «hermanos», lo cual mostraba su humildad y su bondadosa preocupación por ellos. Nuestro Señor Jesús no se avergüenza de llamar hermanos a quienes le pertenecen (Hebreos 2:11). David también se refirió al pueblo como un remanente que había escapado. Habían sido sacudidos por la aflicción, y muchos habían muerto en las guerras contra los filisteos y la casa de Saúl. Ahora había esperanza de que aquellos días difíciles estuvieran llegando a su fin. Quienes quedan después del juicio deben ser impulsados, tanto por las advertencias del pasado como por la misericordia presente, a buscar a Dios.
David quería especialmente que asistieran los sacerdotes y los levitas, porque esa tarea les correspondía de manera particular. De la misma manera, los gobernantes cristianos deben animar a los ministros a cumplir con su deber cuando se vuelven negligentes. David también dejó claro que todo esto solo debía llevarse a cabo si procedía del Señor su Dios. Aunque a él y al pueblo les pareciera bueno, no lo harían si no era la voluntad de Dios. Antes de comenzar cualquier cosa, debemos examinar si procede del Señor, si está de acuerdo con su voluntad y si podemos realizarla de una manera que le agrade.
David también dijo que era necesario reparar lo que había salido mal durante el reinado anterior. Al decir que no habían buscado el arca en los días de Saúl, reconocía que entonces no la habían atendido debidamente y que esa negligencia había contribuido a traer dificultades sobre la nación. No habló con amargura contra Saúl. Se incluyó a sí mismo y al pueblo en la culpa. Es mejor juzgarnos a nosotros mismos que juzgar a los demás. Los creyentes humildes lamentan su propia participación en la culpa pública y están dispuestos a asumir la vergüenza que les corresponde (Daniel 9:5 y siguientes).
El pueblo estuvo de acuerdo de inmediato. El asunto les pareció correcto a todos (1 Crónicas 13:4). Nadie podía negar que era una obra buena y oportuna. Así que todos estuvieron de acuerdo, sin una sola voz en contra, en seguir adelante. Quienes comienzan sabiamente una buena obra suelen encontrar más apoyo del que esperaban. Las personas influyentes con frecuencia hacen más bien del que imaginan por medio de la influencia que ejercen sobre los demás.
Entonces llegó el solemne traslado del arca, descrito con más detalle en otros pasajes (1 Crónicas 13:5 y siguientes; 2 Samuel 6:1 y siguientes). Aun así, aquí se destacan algunas cosas. Vale la pena recorrer grandes distancias para participar en lo relacionado con el arca de Dios. La gente vino de todo el país, desde el río de Egipto, en el extremo sur, hasta la entrada de Hamat, en el extremo norte, para honrar aquel acontecimiento (1 Crónicas 13:5). También tenemos razones para alegrarnos mucho cuando se restauran prácticas de adoración que habían sido descuidadas y vuelven a manifestarse las señales de la presencia de Dios. Cuando la fe vuelve a hacerse visible, se profesa abiertamente y recibe el honor de los gobernantes y de las personas importantes, esto es una señal feliz para una nación.
Cuando se reavivan las prácticas sagradas después de mucho tiempo, incluso las personas sabias y buenas pueden cometer errores. Nadie habría esperado que David cometiera un error tan grande como transportar el arca en una carreta (1 Crónicas 13:7). Lo hizo porque los filisteos habían actuado así y porque un acto especial de Dios había dirigido aquella carreta (1 Samuel 6:12). Pero debemos seguir las instrucciones de Dios y no limitarnos a copiar ejemplos, ni siquiera ejemplos que Dios haya permitido.
De este capítulo
1 Crónicas 13:2
"y luego dijo a todo el pueblo de Israel: Si a ustedes les parece bien y el Señor nuestro Dios nos da la oportunidad, enviemos un aviso a nuestros compatriotas que todavía quedan en las diversas regiones de Israel, y también a todos los sacerdotes y levitas que se encuentran en sus ciudades y tierras de pastoreo, para invitarlos a que se unan a nosotros,"
1 Crónicas 13:3
"a fin de que traigamos con nosotros el arca de nuestro Dios, pues desde los tiempos de Saúl la hemos tenido olvidada."
1 Crónicas 13:4
"Todo el pueblo estuvo de acuerdo en que se hiciera eso, pues a todos les pareció razonable la propuesta."
1 Crónicas 13:5
"David reunió a todo Israel, desde Sihor, en la frontera con Egipto, hasta la entrada de Hamat, para traer de Quiriat-jearim el arca de Dios."
1 Crónicas 13:6
"Luego, acompañado por todo Israel, subió a Quiriat-jearim, llamada también Baalá, que está en Judá, para trasladar de allí el arca de Dios, sobre la cual se invoca el nombre del Señor, que tiene su trono sobre los querubines."
1 Crónicas 13:7
"Pusieron el arca sobre una carreta nueva y se la llevaron de la casa de Abinadab. Uzá y Ahió guiaban la carreta."
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