Versículo destacado
Hechos 20:13 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Nosotros nos adelantamos hasta el barco y navegamos hacia Asón, con la intención de recoger allí a Pablo, porque así lo había dispuesto, pues él mismo tenía la intención de ir a pie. "
Hechos 20:13
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
11 Después volvió a subir, partió el pan, comió y conversó durante mucho tiempo, hasta el amanecer; entonces partió.
12 Y llevaron vivo al joven y quedaron muy consolados.
13 Nosotros nos adelantamos hasta el barco y navegamos hacia Asón, con la intención de recoger allí a Pablo, porque así lo había dispuesto, pues él mismo tenía la intención de ir a pie.
14 Cuando se reunió con nosotros en Asón, lo recibimos a bordo y fuimos a Mitilene.
15 Zarpamos de allí y al día siguiente llegamos frente a Quío; al otro día llegamos a Samos y permanecimos en Trogilio; y al día siguiente llegamos a Mileto.
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Pablo se apresuraba hacia Jerusalén, pero aun así procuraba hacer todo el bien que pudiera en el camino, casi como algo incidental. Se había detenido en Troas y allí había hecho el bien; ahora realizaba una especie de viaje costero, como dirían los comerciantes: un recorrido de puerto en puerto. Sin duda, procuraba que cada lugar que visitaba quedara mejor de como lo había encontrado, como debería hacerlo toda persona buena.
Envió a sus compañeros por mar hasta Asón, mientras él decidió ir a pie (Hechos 20:13). Había tomado firmemente la decisión de caminar hasta allí, sin importar la presión que otros pudieran ejercer para hacerlo cambiar de parecer: ya fuera por su comodidad, su reputación, la facilidad de viajar en el barco o la compañía de sus amigos. La ruta terrestre quizá era más corta, pero también era difícil, y escritores de la antigüedad decían que ese trayecto bastaba para dejar exhausta a una persona. Aun así, Pablo eligió ese camino por una de tres razones.
En primer lugar, quizá quería detenerse en el camino para hacer el bien entre la gente de esos lugares, ya fuera guiando a los pecadores hacia Dios o fortaleciendo a los creyentes. En ambos casos, estaría sirviendo a su Señor y continuando su gran obra. En segundo lugar, quizá deseaba tener tiempo a solas, con más libertad para hablar con Dios y examinar su propio corazón en la soledad. Amaba a sus compañeros y disfrutaba estar con ellos, pero también demostraba que no dependía de la compañía de otros y que podía estar contento a solas.
En tercer lugar, quizá quería entrenarse para soportar las dificultades y evitar ceder ante la comodidad. Al elegir pequeños actos de negación personal, mantenía su cuerpo bajo control y se preparaba mejor para los sufrimientos que más adelante enfrentaría por Cristo (2 Timoteo 2:3). Nosotros también debemos entrenarnos para renunciar a nuestros propios deseos cuando sea necesario.
En Asón, volvió a reunirse con sus amigos, y ellos lo llevaron a bordo. Para entonces ya había caminado bastante y se alegró de continuar por agua. O quizá ya no podía avanzar más por tierra y tuvo que viajar por mar. En otra ocasión, cuando Cristo envió a sus discípulos en una barca y se quedó atrás, después fue hacia ellos, y ellos lo recibieron (Marcos 6:45, Marcos 6:51).
Desde allí, Pablo continuó su camino hacia Jerusalén. El barco pasó frente a Quíos, hizo escala en Samos y permaneció un tiempo en Trógilio, el puerto más cercano a Samos. Al día siguiente llegaron a Mileto, el puerto más cercano a Éfeso. Pablo había decidido no ir a Éfeso en ese momento, porque sabía que sus amigos allí insistirían en que se quedara, y no quería enfrentarse a esa tentación. Como estaba decidido a no demorarse, evitó por completo esa situación. Se apresuraba, si era posible, para estar en Jerusalén el día de Pentecostés.
Había estado en Jerusalén unos cuatro o cinco años antes (Hechos 18:21, Hechos 18:22), y ahora regresaba para mostrar que seguía respetando a esa iglesia. Quería conservar una buena relación con ella, para que nadie pensara que su labor entre los gentiles lo había hecho apartarse de Jerusalén. También quería estar allí durante Pentecostés porque la fiesta atraía a grandes multitudes. Eso le daba la oportunidad de anunciar el evangelio a judíos y conversos de muchos lugares que acudían a adorar. Pentecostés también era especialmente importante para los cristianos porque fue el momento en que se derramó el Espíritu Santo.
Quienes tienen asuntos que atender deben establecer tiempos adecuados, hasta donde la providencia de Dios lo permita, y procurar cumplirlos. Deben planear hacer primero lo más necesario y no permitir que otras cosas los desvíen. Es agradable estar con los amigos, y pocas cosas nos distraen tan fácilmente como eso. Pero la amistad no debe impedir que cumplamos con nuestro deber. Cuando Pablo tenía el llamado de ir a Jerusalén, no iba a perder el tiempo en Asia, aunque allí tenía más amigos y quizá también amigos más afectuosos. Este mundo no es el lugar donde siempre estaremos juntos. Esperamos estar juntos en el mundo venidero.
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De este capítulo
Hechos 20:1
"Después de que cesó el alboroto, Pablo llamó a los discípulos, los abrazó y partió para ir a Macedonia."
Hechos 20:2
"Después de recorrer aquellas regiones y darles muchas palabras de exhortación, llegó a Grecia,"
Hechos 20:3
"donde permaneció tres meses. Cuando los judíos tendieron una emboscada contra él mientras estaba a punto de navegar hacia Siria, decidió regresar por Macedonia."
Hechos 20:4
"Lo acompañaron hasta Asia Sópatro de Berea; Aristarco y Segundo, de los tesalonicenses; Gayo de Derbe y Timoteo; y Tíquico y Trófimo, de Asia."
Hechos 20:5
"Estos se adelantaron y nos esperaron en Troas."
Hechos 20:6
"Nosotros zarpamos de Filipos después de los días de los panes sin levadura y llegamos adonde estaban ellos, en Troas, en cinco días; allí permanecimos siete días."
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