Versículo destacado
2 Samuel 17:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Además, Ahitofel dijo a Absalón: Déjame escoger ahora doce mil hombres; esta noche me levantaré y perseguiré a David. "
2 Samuel 17:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Además, Ahitofel dijo a Absalón: Déjame escoger ahora doce mil hombres; esta noche me levantaré y perseguiré a David.
2 Caeré sobre él mientras esté cansado y débil de manos, y lo atemorizaré. Todo el pueblo que está con él huirá, y heriré únicamente al rey.
3 Haré volver a ti a todo el pueblo. El hombre a quien buscas es como si todos regresaran; así, todo el pueblo estará en paz.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Absalón ya tenía el control pacífico de Jerusalén. El palacio real era suyo, junto con los tribunales y hasta los tronos de la casa de David. Su buen padre había reinado en Hebrón, y solo sobre la tribu de Judá, durante más de siete años; no se había apresurado a destruir a su rival. El reinado de David descansaba en la promesa de Dios, y él estaba seguro de que esa promesa se cumpliría en el tiempo de Dios, así que esperaba con paciencia mientras tanto.
Pero Absalón, siendo todavía joven, no solo se apresuró a ir de Hebrón a Jerusalén, sino que allí también se impacientó hasta destruir a su padre. No podía conformarse con el trono; también quería la vida de su padre. Su gobierno estaba fundamentado en el pecado, por lo que se sentía inestable y pensaba que tenía que recurrir a la violencia para todo. No es tan sorprendente que un hombre malvado como Absalón intentara quitarle la vida a un padre tan bueno, pues la naturaleza humana puede llegar a extremos monstruosos. Pero resulta muy impactante que el pueblo de Israel, que había recibido tantas bendiciones por medio de David, se uniera a ese intento. Aun así, sus antepasados se habían rebelado muchas veces contra Moisés. Los mejores padres y los mejores gobernantes no deberían sorprenderse si quienes tendrían que apoyarlos terminan causándoles dolor, cuando recuerdan qué clase de hijo y de súbdito había tenido el propio David.
David y todos los que permanecían leales a él tenían que ser destruidos. Por lo que podemos ver, todos estuvieron de acuerdo, sin ninguna objeción. Nadie se atrevió a mencionar el valor de David ni el gran bien que había hecho por la nación. Nadie se atrevió siquiera a preguntar: «¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho para perder su corona y, mucho menos, su vida?». Nadie sugirió que por el momento bastaría con enviarlo al exilio, ni que enviaran mensajeros para pedirle que renunciara a la corona. Como había salido de la ciudad tan tranquilamente, quizá pensaban que sería fácil convencerlo. No hacía mucho, el propio Absalón había huido por causa de un crimen, y David se había conformado con dejarlo en el exilio, aunque Absalón merecía la muerte. David incluso había llorado por él y había anhelado tenerlo consigo. Sin embargo, Absalón estaba tan completamente desprovisto de afecto natural que ansiaba con fervor la sangre de su propio padre. No había duda de que David tenía que ser destruido. La única pregunta era cómo hacerlo.
Ahitofel aconsejó perseguir a David de inmediato, esa misma noche, con un ejército veloz que él mismo comandaría. Propuso atacar únicamente al rey y dispersar a sus tropas; entonces, naturalmente, el pueblo que ahora apoyaba a David se pondría del lado de Absalón. De esa manera no habría una guerra prolongada, como la que había ocurrido entre la casa de Saúl y la casa de David (2 Samuel 17:1-3). Esto demuestra que Absalón había fijado claramente su objetivo en la vida de David, y que Ahitofel estaba de acuerdo con él. Golpearían al pastor, y las ovejas se dispersarían, quedando como presa fácil para el lobo.
Así intentó hacer que la guerra fuera breve, atacando no a grandes ni a pequeños, sino únicamente al rey de Israel. También trató de terminarla rápidamente atacando de inmediato. Nada podía haber sido más peligroso para David que ese plan. Tristemente, era verdad que David estaba cansado y debilitado, y que cualquier cosa pequeña podía asustarlo. De otro modo, no habría huido de su casa ante el primer rumor de la rebelión de Absalón. Era muy probable que un ataque repentino, especialmente de noche, sumiera en la confusión a su pequeño ejército. Entonces sería fácil atacar solamente al rey y acabar con el asunto. Toda la nación quedaría bajo el control de Absalón y, según dijo Ahitofel, todo el pueblo tendría paz. Fíjate en cómo los usurpadores llaman «paz general» a la ruina general. El palacio del diablo también está «en paz» mientras él, como un hombre fuerte y armado, lo mantiene bajo su control. Compara esta conspiración con la de Caifás contra el Hijo de David, Jesucristo: quiso acabar con su causa destruyéndolo. «Es mejor que muera un solo hombre por el pueblo» (Juan 11:50). «Matemos al heredero, y nos quedaremos con su herencia» (Mateo 21:38). Pero el consejo de ambos hombres terminó convertido en necedad.
Aun así, los hijos de luz pueden aprender sabiduría de los hijos de este mundo en su propia generación. Todo lo que esté en nuestras manos hacer, debemos hacerlo pronto y con todas nuestras fuerzas. Es sabio actuar con diligencia y prontitud, sin desperdiciar el tiempo, especialmente en la guerra espiritual. Si Satanás huye de nosotros, debemos seguir avanzando y aprovechar la ventaja.
Quienes han conspirado contra los reyes por lo general han tratado de mantener las apariencias hablando únicamente contra los malos consejeros y haciéndolos responsables, diciendo: «El rey mismo no puede hacer nada malo; la culpa es de sus consejeros». Pero la maldad descarada de Absalón estaba dirigida directamente contra el rey, y contra el rey solamente. Sorprendentemente, las palabras «atacaré solamente al rey» agradaron a Absalón (2 Samuel 17:4). Ya no le quedaba sentido de vergüenza, virtud ni reparo alguno en mostrar un plan tan cruel y monstruoso. ¿Qué bien puede resistir el calor de una ambición desenfrenada?
Entonces Husai aconsejó que no persiguieran a David de inmediato, sino que se tomaran tiempo, reunieran todas sus fuerzas y luego lo aplastaran con su superioridad numérica, en lugar de intentar sorprenderlo como había propuesto Ahitofel. En realidad, Husai quería ayudar a David y a su causa. Quería ganar tiempo para avisarle a David lo que estaba sucediendo, de modo que pudiera reunir un ejército y trasladarse a las regiones del otro lado del Jordán, donde Absalón probablemente tenía menos influencia por estar más lejos. En ese momento, nada podía ayudar más a David que tener tiempo para actuar. Por eso Husai instó a Absalón a no hacer nada precipitado, sino a proceder con cuidado y asegurarse la victoria asegurándose primero de contar con la fuerza necesaria.
Absalón le dio a Husai una oportunidad justa para aconsejarlo. Todos los ancianos de Israel habían aprobado el consejo de Ahitofel; sin embargo, Dios dispuso el corazón de Absalón de tal manera que no actuó conforme a ese consejo hasta haber escuchado a Husai (2 Samuel 17:5). «Escuchemos lo que él tiene que decir». Absalón pensaba que estaba actuando con sabiduría, porque dos cabezas piensan mejor que una. Pero Dios atrapa a los sabios en su propia astucia. Consulta la nota del señor Poole sobre este pasaje.
Husai presentó razones muy convincentes a favor de su opinión. Argumentó contra el plan de Ahitofel e intentó mostrar el peligro de seguirlo. Con humildad y gran respeto por la conocida reputación de Ahitofel, pidió permiso para estar en desacuerdo con él (2 Samuel 17:7). Reconoció que el consejo de Ahitofel solía ser el mejor y que era el tipo de consejo en el que la gente podía confiar. Pero, con todo el respeto debido a aquel noble consejero, consideraba que su consejo no era bueno en esa ocasión. No era prudente arriesgar un asunto tan importante con una fuerza tan pequeña y un ataque tan rápido como el que Ahitofel proponía, especialmente al recordar la derrota de Israel frente a Hai (Josué 7:4). Menospreciar a un enemigo suele traer malas consecuencias. Observa con qué habilidad razonó Husai.
Insistió en que David era un gran soldado, un hombre de habilidad, valor y mucha experiencia. Todos lo sabían y lo reconocían, incluso el propio Absalón: «Tu padre es un guerrero» (2 Samuel 17:8), «un hombre valiente» (2 Samuel 17:10). La retirada de David de Jerusalén no debía atribuirse al miedo, sino a la sabiduría. Ahitofel lo había juzgado demasiado pronto, como si estuviera débil y agotado.
También señaló que los hombres que acompañaban a David, aunque eran pocos, eran guerreros poderosos (2 Samuel 17:8), hombres valientes (2 Samuel 17:10), famosos por su valor y entrenados en las artes de la guerra. Ahitofel, que quizá había pasado más tiempo con la túnica que con la espada, no estaría a la altura de ellos. Uno solo de ellos podía perseguir a mil. Además, lucharían impulsados por una profunda indignación contra Absalón, quien había provocado todos aquellos problemas. Sus corazones estaban encendidos y pelearían con ferocidad, de modo que no habría una manera segura de hacerles frente, especialmente para el bando de Absalón, compuesto en su mayoría por soldados sin experiencia. Husai hizo que los hombres de David parecieran tan peligrosos como Ahitofel los había hecho parecer débiles.
También sugirió que David y algunos de sus hombres podían estar escondidos en una emboscada, en una fosa o en algún otro lugar oculto, listos para atacar al ejército de Absalón antes de que este se diera cuenta de lo que estaba sucediendo. Incluso una pequeña derrota llenaría de pánico a los demás. Al mismo tiempo, sus propias conciencias los acusarían de traicionar a alguien que sabían que no solo era el rey escogido por Dios, sino también un hombre conforme al corazón de Dios (2 Samuel 17:9). La noticia de una matanza entre los hombres de Absalón se extendería rápidamente, y todos huirían para ponerse a salvo. Incluso Ahitofel, que ahora parecía valiente como un león, perdería completamente el ánimo. En resumen, Husai hizo parecer que enfrentarse a David y a sus hombres sería mucho más difícil de lo que Ahitofel pensaba. Si Ahitofel fracasaba, todos serían derrotados.
Entonces Husai presentó su propio consejo y lo explicó. Recomendó lo que sabía que agradaría al espíritu orgulloso y engreído de Absalón, aunque en realidad no ayudaría a su causa. Primero, dijo que debía reunirse todo Israel, es decir, los hombres de guerra de cada tribu. Absalón se sentiría encantado tan solo de verlos reunidos bajo su mando, como si todos estuvieran de su lado. Segundo, Husai aconsejó que Absalón mismo fuera a la batalla, como si fuera mejor soldado que Ahitofel y estuviera más capacitado para dirigir y obtener el honor de la victoria. También insinuó que Ahitofel había menospreciado a Absalón al ofrecerse a ir sin él. Es fácil engañar a las personas orgullosas elogiándolas y alimentando su vanidad.
Husai también dio un consejo que parecía garantizar el éxito sin ningún riesgo. Si reunían la gran fuerza que esperaban, podrían aplastar a David dondequiera que lo encontraran. Si David estaba en campo abierto, debían atacarlo como el rocío cubre la tierra y destruir a todos sus hombres junto con él (2 Samuel 17:12). Es posible que a Absalón le agradara la idea de matar a los seguidores de David, pues quizá detestaba especialmente a algunos de ellos, más que el plan de Ahitofel de atacar solo al rey. De ese modo, Husai se ganó a Absalón apelando tanto a su deseo de venganza como a su orgullo. Si David estaba en una ciudad, tampoco debían temerle allí, porque tendrían suficientes hombres, si fuera necesario, para arrastrar la ciudad hasta el río con cuerdas (2 Samuel 17:13). Aunque aquella idea era extraña, su novedad la hacía entretenida, y agradaba porque estimulaba la imaginación.
Con ese tipo de artimañas, Husai obtuvo no solo la aprobación de Absalón, sino también el acuerdo completo de todo el consejo de guerra. Todos dijeron que el consejo de Husai era mejor que el de Ahitofel (2 Samuel 17:14). Aquí vemos hasta dónde puede llegar la planificación humana. Si Husai no hubiera estado allí, el consejo de Ahitofel seguramente habría prevalecido. Aunque todos habían hablado, nada podía haber sido más conveniente para Absalón que lo que Ahitofel había propuesto. Sin embargo, la hábil intervención de Husai hizo que todos se inclinaran a su favor, y ninguno se dio cuenta de que en realidad estaba hablando para beneficio de David. Así que todos repitieron sus palabras. Esto muestra con qué facilidad los ingenuos son engañados por los astutos, cómo las personas con poder suelen utilizarse unas a otras y cuánto pueden influir las artimañas en las cortes y los consejos.
También vemos cuánto más puede hacer la providencia de Dios. Husai actuó con habilidad, pero el resultado se atribuye a Dios, quien obró en la mente de los involucrados. El Señor había determinado frustrar el buen consejo de Ahitofel. Esto es un consuelo para todos los que temen a Dios. Él dirige los corazones adonde quiere, como dirige los cursos de agua, aun cuando las personas no entiendan su propósito. Él está presente entre los poderosos, gobierna sobre todos los consejos y tiene la última palabra en cada plan. Se ríe de las maquinaciones humanas contra su ungido.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
2 Samuel 17:2
"Caeré sobre él mientras esté cansado y débil de manos, y lo atemorizaré. Todo el pueblo que está con él huirá, y heriré únicamente al rey."
2 Samuel 17:3
"Haré volver a ti a todo el pueblo. El hombre a quien buscas es como si todos regresaran; así, todo el pueblo estará en paz."
2 Samuel 17:4
"La propuesta agradó mucho a Absalón y a todos los ancianos de Israel."
2 Samuel 17:5
"Entonces Absalón dijo: «Llamen también ahora a Husai el arquita, y oigamos igualmente lo que él dice»."
2 Samuel 17:6
"Cuando Husai llegó ante Absalón, Absalón le habló diciendo: «Ahitofel ha hablado de esta manera. ¿Haremos conforme a lo que ha dicho? Si no, habla tú»."
2 Samuel 17:7
"Husai dijo a Absalón: «El consejo que Ahitofel ha dado no es bueno esta vez»."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.