Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han obtenido con nosotros una fe igualmente preciosa por medio de la justicia de Dios y de nuestro Salvador Jesucristo:
2 Pedro 1:1 presenta a Pedro como siervo y apóstol de Jesucristo, y recuerda que todos los creyentes han recibido una fe igualmente valiosa. Esa …
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Que la gracia y la paz les sean multiplicadas por medio del conocimiento de Dios y de Jesús, nuestro Señor,
2 Pedro 1:2 enseña que la gracia y la paz crecen en la vida de quienes conocen verdaderamente a Dios y a Jesucristo. No se …
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así como su poder divino nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, por medio del conocimiento de aquel que nos llamó a la gloria y a la virtud:
2 Pedro 1:3 enseña que Dios, mediante su poder, ha dado a los creyentes todo lo necesario para vivir una vida que le agrada. Esto …
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por medio de las cuales nos han sido dadas promesas sumamente grandes y preciosas, para que por ellas lleguen a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.
Además de esto, poniendo todo empeño, añadan a su fe virtud; a la virtud, conocimiento;
2 Pedro 1:5 enseña que la fe debe crecer y reflejarse en la manera de vivir. Con esfuerzo y dependencia de Dios, los creyentes deben …
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al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;
a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
Porque si estas cosas están en ustedes y abundan, harán que no sean ociosos ni infructuosos en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Pero el que carece de estas cosas es ciego, no puede ver de lejos y ha olvidado que fue purificado de sus antiguos pecados.
Por eso, hermanos, esfuércense aún más por hacer firmes el llamamiento y la elección de ustedes; porque si hacen estas cosas, jamás caerán.
Porque así se les concederá ampliamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Por eso no seré negligente en recordarles siempre estas cosas, aunque ustedes las saben y están firmes en la verdad presente.
Sí, considero justo, mientras estoy en esta tienda, estimularlos al recordarles estas cosas,
sabiendo que pronto debo despojarme de esta tienda mía, como me ha mostrado nuestro Señor Jesucristo.
Además, me esforzaré para que, después de mi muerte, puedan tener siempre presentes estas cosas.
Porque no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino que fuimos testigos oculares de su majestad.
Porque él recibió honra y gloria de Dios Padre cuando desde la gloria excelsa le llegó una voz como esta: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Y nosotros oímos esta voz que vino del cielo cuando estábamos con él en el monte santo.
También tenemos una palabra profética más segura, a la cual hacen bien en prestar atención como a una luz que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana se levante en sus corazones:
sabiendo primero esto: que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada.
Porque la profecía no vino antiguamente por voluntad humana, sino que hombres santos de Dios hablaron impulsados por el Espíritu Santo.