Versículo destacado
2 Crónicas 2:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Salomón decidió construir una casa para el nombre del SEÑOR y una casa para su reino. "
2 Crónicas 2:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Salomón decidió construir una casa para el nombre del SEÑOR y una casa para su reino.
2 Salomón designó a setenta mil hombres para llevar cargas, a ochenta mil para cortar en la montaña y a tres mil seiscientos para supervisarlos.
3 Salomón envió este mensaje a Hiram, rey de Tiro: Tal como trataste con David, mi padre, y le enviaste cedros para que se construyera una casa donde habitar, así trata conmigo.
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La sabiduría que Dios le había dado a Salomón no era solamente para pensar o hablar con agrado, sino para actuar. Por eso la pone en práctica de inmediato. Decide, ante todo, construir una casa para el nombre del SEÑOR. Es justo que quien ocupa el primer lugar sea servido primero; por eso el templo viene antes que su palacio. Salomón no está construyendo principalmente para su propia comodidad o grandeza, sino para honrar el reino de Dios y procurar el bien de su pueblo. Las personas más sabias son las que se entregan más plenamente al honor de Dios y al bienestar de sus comunidades. No fuimos hechos para nosotros mismos, sino para Dios y para nuestra nación.
Después, Salomón envía un mensaje a Huram, rey de Tiro, para pedirle ayuda con sus planes. Su mensaje es muy parecido al de 1 Reyes 5:2 y siguientes, aunque aquí se explica con mayor detalle. Comienza recordándole a Huram la amistad que le había mostrado a David, el padre de Salomón. «Así como trataste bien a David, trátame también a mí», le dice Salomón. Debemos mostrar bondad a los amigos de nuestros padres, y también es razonable esperar bondad de ellos.
Salomón explica además el propósito del templo. Sería un lugar de adoración, donde se presentarían todas las ofrendas que Dios había establecido para su nombre. La casa debía construirse para Dios y usarse en su servicio. Ese también debe ser nuestro objetivo en todo lo que hacemos: que todo lo que tenemos y hacemos dé gloria a Dios. Salomón menciona los distintos servicios que se realizarían allí para instruir a Huram. Las verdades de la verdadera religión no se mantenían ocultas, como sucedía con los ritos secretos de la falsa adoración pagana.
También procura que Huram tenga una visión elevada del Dios de Israel. Grande es nuestro Dios por encima de todos los dioses, de todos los ídolos y de todos los gobernantes. Los ídolos no son nada, los gobernantes son pequeños, y ambos están bajo el gobierno del Dios de Israel. Por eso la casa debía ser grande, no porque pudiera igualar la grandeza de Dios —ningún edificio podría hacerlo—, sino porque debía mostrar la grandeza del honor que le rendimos. Sin embargo, aunque el templo fuera muy grande, no podría contener al Dios grande. Huram no debía pensar que el Dios de Israel habita en un templo hecho por manos humanas (Hechos 17:24). Los cielos mismos no pueden contenerlo. El templo sería solamente un lugar para que los sacerdotes y los adoradores ofrecieran sacrificios delante de él.
Salomón también muestra humildad respecto de sí mismo. Aunque es un rey poderoso, dice: «¿Quién soy yo para construirle una casa?». Ese es el espíritu correcto para toda obra que se hace para Dios. Debemos comenzar con una profunda conciencia de nuestra propia debilidad y de nuestra incapacidad para hacer algo que esté a la altura de la grandeza de Dios. La sabiduría también implica hablar con cuidado con quienes no comparten nuestra fe, para que nada de lo que digamos o hagamos les dé una idea equivocada acerca de Dios. Eso es lo que Salomón hace en su trato con Huram.
Luego Salomón presenta con mayor claridad sus peticiones. Le pide a Huram que le envíe a un hombre capacitado para dirigir la obra. Salomón ya tenía en Jerusalén y Judá trabajadores expertos que David había preparado (1 Crónicas 22:15). Por lo tanto, esto no significa que a los israelitas les faltaran artesanos. Salomón quería a alguien capaz de supervisar el trabajo, y Tiro contaba con hombres especialmente hábiles para grabar y realizar trabajos finos. Como la obra del templo debía ser de la mejor calidad, pide a los mejores trabajadores disponibles.
También solicita buenos materiales, especialmente cedro y otras maderas en grandes cantidades. La casa debía ser extraordinariamente grande, es decir, impresionante y magnífica, por lo que no se debía escatimar en gastos ni en cuidado. Finalmente, Salomón promete mantener bien a los trabajadores. Les dará trigo, cebada, vino y aceite en abundancia. No quiere que reciban una alimentación deficiente, sino que sean atendidos con generosidad y con alimentos de la mejor calidad. Quienes contratan trabajadores deben asegurarse no solo de pagarles justamente, sino también de darles lo necesario y saludable en cantidad suficiente. Los empleadores con recursos deben tratar a los trabajadores de bajos ingresos como querrían ser tratados si las circunstancias cambiaran.
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De este capítulo
2 Crónicas 2:2
"Salomón designó a setenta mil hombres para llevar cargas, a ochenta mil para cortar en la montaña y a tres mil seiscientos para supervisarlos."
2 Crónicas 2:3
"Salomón envió este mensaje a Hiram, rey de Tiro: Tal como trataste con David, mi padre, y le enviaste cedros para que se construyera una casa donde habitar, así trata conmigo."
2 Crónicas 2:4
"Mira, voy a construir una casa para el nombre del SEÑOR mi Dios, a fin de consagrársela, quemar delante de él incienso aromático, presentar continuamente el pan de la proposición y ofrecer holocaustos por la mañana y por la tarde, los sábados, las lunas nuevas y las fiestas solemnes del SEÑOR nuestro Dios. Esta es una ordenanza perpetua para Israel."
2 Crónicas 2:5
"La casa que voy a construir será grande, porque nuestro Dios es grande sobre todos los dioses."
2 Crónicas 2:6
"Pero ¿quién puede construirle una casa, puesto que el cielo y el cielo de los cielos no pueden contenerlo? Entonces, ¿quién soy yo para construirle una casa, excepto tan solo para quemar sacrificio delante de él?"
2 Crónicas 2:7
"Por tanto, envíame ahora un hombre experto en trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la púrpura, el carmesí y el azul, y que sepa hacer grabados junto con los expertos que están conmigo en Judá y en Jerusalén, a quienes dispuso David, mi padre."
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