Versículo destacado
1 Tesalonicenses 3:6 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
Pero ahora Timoteo regresó de donde estaban ustedes y vino a nosotros, y nos trajo buenas noticias de la fe y el amor de ustedes, y de que siempre guardan un buen recuerdo de nosotros y desean mucho vernos, así como nosotros también deseamos verlos a ustedes.
1 Tesalonicenses 3:6
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
6 Pero ahora Timoteo regresó de donde estaban ustedes y vino a nosotros, y nos trajo buenas noticias de la fe y el amor de ustedes, y de que siempre guardan un buen recuerdo de nosotros y desean mucho vernos, así como nosotros también deseamos verlos a ustedes.
8 porque ahora vivimos, si ustedes se mantienen firmes en el Señor.
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Aquí vemos la gran satisfacción de Pablo cuando Timoteo regresó con buenas noticias de los tesalonicenses. De este informe podemos observar varias cosas.
En primer lugar, Timoteo llevó un buen informe acerca de la fe de ellos; es decir, acerca de la firmeza con que continuaban creyendo el evangelio (1 Tesalonicenses 3:6). No habían sido sacudidos en su manera de pensar ni se habían apartado de su confesión cristiana. Su amor también permanecía, tanto su amor por el evangelio como por quienes lo anunciaban. Recordaban a los apóstoles con cariño y afecto, y lo hacían constantemente.
Los nombres de los apóstoles les eran queridos. Atesoraban el recuerdo de ellos y la enseñanza que habían recibido. Deseaban mucho volver a verlos y recibir de ellos más ayuda espiritual. Y el amor también era correspondido, porque el propio Pablo deseaba ansiosamente verlos. Es algo muy hermoso cuando existe este amor mutuo entre los ministros y las personas a quienes sirven. Esto ayuda al crecimiento de la fe y favorece el avance del evangelio. Puesto que el mundo aborrece a los creyentes, ellos deben amarse unos a otros.
En segundo lugar, Pablo nos dice cuánto consuelo le produjo este informe (1 Tesalonicenses 3:7-8). Afirma que, gracias a ellos, él y sus colaboradores fueron consolados en medio de toda su aflicción y angustia. Estas buenas noticias fueron suficientes para compensar todas las dificultades que enfrentaba. Podía soportar con mayor facilidad el sufrimiento, la persecución y los ataques externos al ver los buenos resultados de su ministerio y la fidelidad de quienes había guiado a Cristo.
Este informe también alivió su angustia interior. Pablo había temido haber trabajado en vano, pero ese temor disminuyó mucho cuando supo de la fe y la perseverancia de ellos. Las noticias le dieron nueva vida y energía para la obra del Señor. No solo fue consolado, sino que se llenó de gran alegría. Pudo decir: «Ahora vivimos, si ustedes permanecen firmes en el Señor» (1 Tesalonicenses 3:8). Habría sido profundamente doloroso para los apóstoles que quienes profesaban tener fe se volvieran inestables o se apartaran. Nada los animaba más que ver firmeza en los creyentes.
En tercer lugar, este buen informe llevó a Pablo a dar gracias y a orar por ellos. Estaba lleno de alegría y de alabanza a Dios (1 Tesalonicenses 3:9). Cuando estamos más alegres, también deberíamos ser más agradecidos. Aquello que nos produce gozo también debería impulsarnos a dar gracias. Esta es una manera de regocijarnos delante de Dios y de darle a nuestra alegría un propósito espiritual.
Pablo habla como si casi no pudiera expresar con palabras cuán agradecido estaba con Dios ni cuánto se alegraba por causa de ellos. Aun así, tuvo cuidado de que Dios recibiera la gloria por el consuelo que había recibido al saber que ellos estaban bien. Su corazón se había ensanchado de amor por ellos y de gratitud a Dios, y deseaba expresar ambas cosas lo mejor posible. Nuestra gratitud a Dios todavía es débil en esta vida, pero en el cielo le daremos gracias mucho mejor de lo que podemos hacerlo ahora.
También oraba por ellos noche y día; es decir, por la tarde y por la mañana, o con mucha frecuencia a lo largo del día y de la noche (1 Tesalonicenses 3:10). Incluso en medio de sus labores cotidianas o mientras descansaba, elevaba su corazón a Dios en oración. Así debemos orar siempre. Su oración era ferviente e intensa. Cuando estamos más agradecidos, también deberíamos dedicarnos más a la oración. Las personas por quienes damos gracias todavía necesitan nuestras oraciones.
Incluso quienes son nuestro mayor consuelo en este mundo deben seguir siendo objeto de nuestro cuidado, porque vivimos en un mundo de tentación y debilidad. Pablo todavía veía algo que faltaba en la fe de los tesalonicenses, y deseaba ir a ayudarlos a completar lo que les faltaba. Aun las personas más fieles tienen algo que todavía les falta en su fe. A veces la carencia está en lo que saben o creen, porque todavía no comprenden plenamente todas las verdades de Dios. Otras veces está en la claridad y la confianza de su fe, porque aún permanecen cierta oscuridad y algunas dudas. Y en ocasiones está en los efectos de la fe, porque sus frutos todavía no son tan evidentes ni tan completos como deberían ser.
Por eso, el ministerio de la Palabra y las ordenanzas —es decir, los medios públicos de gracia que Cristo le ha dado a la iglesia— son útiles y deben ser buscados y aprovechados para fortalecer lo que falta en nuestra fe.
De este capítulo
1 Tesalonicenses 3:1
"Por eso, cuando ya no pudimos soportarlo más, nos pareció bien quedarnos solos en Atenas;"
1 Tesalonicenses 3:2
"y enviamos a Timoteo, nuestro hermano, ministro de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para fortalecerlos y consolarlos respecto a su fe,"
1 Tesalonicenses 3:3
"a fin de que nadie se deje perturbar por estas aflicciones, pues ustedes mismos saben que estamos destinados a ellas."
1 Tesalonicenses 3:4
"Porque, en verdad, cuando estábamos con ustedes, les advertimos que sufriríamos tribulación; y así sucedió, como ustedes saben."
1 Tesalonicenses 3:5
"Por esta causa, cuando ya no pude soportarlo más, envié a averiguar acerca de la fe de ustedes, no fuera que de alguna manera el tentador los hubiera tentado y nuestro trabajo resultara en vano."
1 Tesalonicenses 3:7
"Por eso, hermanos, en toda nuestra aflicción y angustia fuimos consolados respecto a ustedes por medio de su fe;"
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