Versículo destacado
1 Reyes 8:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Entonces Salomón reunió ante el rey Salomón en Jerusalén a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los principales de las casas paternas de los hijos de Israel, para que subieran el arca del pacto del SEÑOR desde la ciudad de David, que es Sion. "
1 Reyes 8:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Entonces Salomón reunió ante el rey Salomón en Jerusalén a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los principales de las casas paternas de los hijos de Israel, para que subieran el arca del pacto del SEÑOR desde la ciudad de David, que es Sion.
2 Todos los hombres de Israel se reunieron ante el rey Salomón durante la fiesta del mes de Etanim, que es el séptimo mes.
3 Llegaron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca.
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El templo estaba ricamente decorado, pero sin el arca era como un cuerpo sin alma, una lámpara sin llama o, más precisamente, una casa sin habitantes. Todo el gasto y el trabajo invertidos en aquella magnífica construcción no significarían nada si Dios no la aceptaba. Si él no escogía ese lugar para poner allí su nombre, seguiría siendo solamente una estructura vacía. Por eso, cuando toda la obra quedó terminada (1 Reyes 7:51), todavía faltaba algo: llevar el arca al templo. Ese acto final fue la verdadera culminación de la obra, y este pasaje lo relata con solemnidad.
Salomón dirigió esta ceremonia, tal como David había dirigido el traslado del arca a Jerusalén. Ninguno de los dos consideró indigno seguir el arca ni guiar al pueblo a honrarla. Salomón se llama a sí mismo el Predicador (Eclesiastés 1:1) y también el maestro de las asambleas (Eclesiastés 12:11). Él reunió a aquella gran multitud (1 Reyes 8:1), y todos se congregaron a su alrededor (1 Reyes 8:2) durante la fiesta del séptimo mes: la Fiesta de los Tabernáculos, celebrada el día quince de ese mes (Levítico 23:34). David, como hombre piadoso, llevó el arca a un lugar apropiado cerca de él. Salomón, como gran rey, la llevó a un lugar más espléndido. Cada persona debe servir a Dios con los dones que ha recibido, y los hijos deben continuar la obra de Dios donde sus padres la dejaron.
Todo Israel estuvo presente en esta ceremonia, incluidos los jueces, los líderes de las tribus y las familias, y todos los funcionarios civiles y militares. Con razón, aquella reunión podía llamarse una asamblea de todo Israel. Se reunieron por dos motivos. Primero, querían honrar a Salomón y agradecerle por todo el bien que había hecho por la nación. Segundo, querían honrar el arca, mostrarle respeto y expresar su alegría porque ahora tendría un lugar permanente. Cuando el arca recibe reconocimiento público, eso puede tentar a quienes solo la siguen de manera falsa, pero también puede favorecer su verdadera causa. Por eso, todos los que la aman deben alegrarse, aunque con prudencia. Las bendiciones públicas requieren acciones de gracias públicas. Los que se presentaron ante el SEÑOR no llegaron con las manos vacías, sino que ofrecieron ovejas y bueyes en tal cantidad que no podían contarse (1 Reyes 8:5). El pueblo de los días de Salomón era próspero, vivía con comodidad y estaba alegre; por eso era apropiado que ofreciera a Dios y a su honor no solo su alegría, sino también parte de sus riquezas.
Los sacerdotes también cumplieron su función. En el desierto, los levitas llevaban el arca porque en aquel tiempo no había suficientes sacerdotes. Pero aquí, como este sería el último traslado del arca, los sacerdotes mismos la llevaron, tal como se les había ordenado cuando el arca rodeó Jericó. Se nos dicen tres cosas acerca de ella. Primero, qué había dentro: únicamente las dos tablas de piedra (1 Reyes 8:9). Estas eran un tesoro mucho más valioso que todas las ofrendas hechas por David y Salomón. El recipiente con el maná y la vara de Aarón estaban junto al arca, pero no dentro de ella. Segundo, qué llevaron junto con el arca: la tienda de reunión (1 Reyes 8:4). Probablemente llevaron al templo tanto el tabernáculo de Moisés, que estaba en Gabaón, como la tienda que David había levantado en Sion. En cierto sentido, estas dejaron de tener su santidad particular y se unieron a la santidad superior del templo, que ahora sería el lugar donde se buscaría a Dios. De manera semejante, todas las cosas santas de la iglesia en la tierra, que ahora son motivo de gozo y gloria, un día serán reunidas en la santidad perfecta del cielo. Tercero, dónde colocaron el arca: en el lugar apartado para su reposo, después de todos sus viajes (1 Reyes 8:6). La pusieron en el santuario interior del templo, donde se esperaba que Dios les hablara: el lugar santísimo. Allí quedó bajo las alas de los grandes querubines que Salomón había hecho (1 Reyes 6:27), lo cual mostraba la protección especial de los ángeles sobre la adoración de Dios y las reuniones de su pueblo. Las varas del arca sobresalían lo suficiente para verse desde debajo de las alas de los querubines y servían de guía al sumo sacerdote hacia el propiciatorio que estaba sobre el arca, cuando entraba una vez al año para rociarlo con sangre. Así, las varas todavía cumplían una función, aunque el arca ya no necesitaba ser transportada.
Entonces Dios mostró bondadosamente que aceptaba lo que se había hecho (1 Reyes 8:10-11). Los sacerdotes pudieron entrar al lugar santísimo hasta que Dios manifestó allí su gloria. Después de eso, nadie podía acercarse al arca, excepto el sumo sacerdote en el Día de la Expiación; aun él arriesgaba la vida si entraba de manera incorrecta. Por eso, la nube de gloria, la Shekiná, tomó posesión del lugar solamente después de que los sacerdotes salieron del santuario interior. La nube llenó no solo el lugar santísimo, sino todo el templo, de modo que los sacerdotes que quemaban incienso en el altar de oro no pudieron permanecer allí. Mediante esta manifestación visible de su gloria, Dios hizo varias cosas. Honró el arca y mostró que seguía siendo una señal de su presencia. Su gloria parecía haberse debilitado porque había sido trasladada tantas veces, guardada en lugares humildes y expuesta con demasiada facilidad. Ahora Dios mostró que todavía era preciosa para él y que quería que fuera honrada como cuando Moisés la llevó por primera vez al tabernáculo. También mostró su aprobación del templo y de sus utensilios como una obra realizada para su nombre y para ejercer su gobierno entre las personas. Infundió un temor reverente en toda la asamblea y, por medio de lo que vieron, confirmó lo que habían leído en los escritos de Moisés acerca de las manifestaciones gloriosas de Dios ante sus antepasados. Esto ayudaría a mantenerlos fieles al Dios de Israel y a protegerlos de la idolatría. También mostró que estaba dispuesto a escuchar la oración que Salomón estaba por hacer y, más aún, que había establecido su morada en aquel templo para animar a todo su pueblo a acudir allí a él. La gloria de Dios apareció en una nube, una nube oscura, para mostrar dos cosas. Primero, mostró cuán oscuro era el antiguo pacto en comparación con la luz del evangelio, por medio de la cual contemplamos la gloria del Señor a rostro descubierto, como en un espejo. Segundo, mostró cuán limitada es nuestra vida presente en comparación con la visión de Dios que será nuestro gozo en el cielo, donde su gloria se revelará plenamente. Ahora solo podemos decir lo que Dios no es. Entonces lo veremos tal como él es.
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De este capítulo
1 Reyes 8:2
"Todos los hombres de Israel se reunieron ante el rey Salomón durante la fiesta del mes de Etanim, que es el séptimo mes."
1 Reyes 8:3
"Llegaron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca."
1 Reyes 8:4
"Subieron el arca del SEÑOR, el tabernáculo de reunión y todos los utensilios sagrados que estaban en el tabernáculo; los sacerdotes y los levitas los subieron."
1 Reyes 8:5
"El rey Salomón y toda la congregación de Israel que se había reunido ante él estaban con él delante del arca, sacrificando tantas ovejas y tantos bueyes que no se podían contar ni calcular por su multitud."
1 Reyes 8:6
"Los sacerdotes introdujeron el arca del pacto del SEÑOR en su lugar, en el santuario interior de la casa, en el Lugar Santísimo, debajo de las alas de los querubines."
1 Reyes 8:7
"Porque los querubines extendían sus dos alas sobre el lugar del arca y cubrían desde arriba el arca y sus varas."
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