Versículo destacado
Josué 1:16 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Ellos contestaron: —Haremos todo lo que nos has ordenado e iremos adonde nos mandes. "
Josué 1:16
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
14 Dejen aquí a sus mujeres, niños y animales, en esta tierra que Moisés les dio de este lado del Jordán. Pero que todos los hombres aptos para la guerra tomen sus armas y vayan delante de sus hermanos para ayudarlos,
15 hasta que el Señor les dé a ellos un lugar de descanso, como se lo dio a ustedes, y hasta que ellos también sean dueños de la tierra que el Señor les va a dar. Después, ustedes podrán regresar a sus tierras de este lado oriental del río para tomar posesión definitiva de esta tierra que les dio Moisés, siervo de Dios.
16 Ellos contestaron: —Haremos todo lo que nos has ordenado e iremos adonde nos mandes.
17 Siempre te obedeceremos, como antes obedecimos a Moisés. Lo único que pedimos es que el Señor tu Dios te acompañe, como acompañó a Moisés.
18 Todo el que se oponga a ti o no obedezca todo lo que tú mandes morirá. Solo pedimos que tengas valor y firmeza.
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Esta respuesta no provino únicamente de las dos tribus y media, aunque ellas se mencionan justo antes. Fue la respuesta de los oficiales de todo el pueblo (Josué 1:10), quienes hablaron en nombre de toda la nación. Ellos aceptaron el nombramiento de Josué por parte de Dios como su líder, y lo hicieron con sinceridad, entusiasmo y firme determinación.
Prometieron obedecerlo (versículo 16). No lo obedecerían solamente como los súbditos obedecen a un gobernante, sino también como los soldados obedecen a su comandante, prestando mucha atención a sus órdenes. Un comandante le dice a uno: «Ve», y va; y a otro: «Ven», y viene (Mateo 8:9). De la misma manera, el pueblo de Josué dijo: «Haremos con gusto todo lo que nos mandes, sin quejarnos ni discutir. Iremos adondequiera que nos envíes, aun en la misión más difícil y peligrosa».
Debemos hacer este mismo tipo de promesa a nuestro Señor Jesucristo, el capitán de nuestra salvación. Debemos comprometernos a hacer lo que él nos ordena por medio de su Palabra y a ir adonde él nos envía por medio de su providencia, es decir, por medio de su sabia dirección de los acontecimientos. Josué sabía humildemente que no igualaba a Moisés en influencia ni en dones, y temía que el pueblo no lo siguiera como había seguido a Moisés. Por eso, ellos prometieron obedecer a Josué tan plenamente como habían obedecido a Moisés (Josué 1:17).
En realidad, no tenían motivos para presumir de su obediencia a Moisés. Él había comprobado que eran obstinados y difíciles de guiar (Deuteronomio 9:24). Lo que querían decir era que honrarían a Josué como debieron haber honrado a Moisés, y como algunos de ellos lo habían hecho, al menos en ciertas ocasiones. No debemos alabar tanto a quienes han muerto, por grandes que hayan sido en el servicio público o en el ministerio, que descuidemos el honor y el deber que debemos a quienes permanecen y ocupan su lugar, aunque no tengan los mismos dones. La obediencia que se ofrece por conciencia continuará aun cuando la providencia de Dios ponga a una nueva persona en autoridad.
También oraron para que Dios estuviera con Josué (Josué 1:17). «Solo que el Señor tu Dios esté contigo», dijeron; es decir: «Que él te bendiga, te guíe y te conceda éxito, como estuvo con Moisés». Se deben hacer oraciones y peticiones por todos los que tienen autoridad (1 Timoteo 2:1-2). Lo mejor que podemos pedirle a Dios para nuestros gobernantes es que su presencia esté con ellos, porque eso hará que sean una bendición para nosotros. Por tanto, cuando oramos por esto, también buscamos nuestro propio bien.
Su promesa de obedecer a Josué descansaba en esta esperanza: que la presencia de Dios estaría con él como había estado con Moisés. Quienes, según tenemos razones para creer, cuentan con el favor de Dios deben recibir de nosotros honor y respeto. Algunos interpretan estas palabras como un límite a su obediencia: «Te obedeceremos solo mientras veamos que el Señor está contigo, y no más allá». Pero ellos no sospechaban que Josué se apartaría del gobierno de Dios, así que no era necesario incluir tal advertencia.
También establecieron que cualquier israelita que desobedeciera las órdenes de Josué o se rebelara contra él debía morir (Josué 1:18). Si una ley así hubiera estado vigente en los días de Moisés, quizá habría detenido muchas de las rebeliones contra él. La mayoría de las personas teme más la espada de la autoridad humana que la justicia de Dios. Aun así, había una razón especial para esta ley en ese momento, porque estaban a punto de ir a la guerra en Canaán. En tiempos de guerra, la disciplina militar estricta es especialmente necesaria.
Algunos consideran que esta ley también anticipaba la promesa acerca del profeta que Dios levantaría como Moisés. Creen que esa promesa se refiere principalmente a Cristo, pero que también incluye a Josué como una figura que lo representa. En ese caso, cualquiera que no lo escuchara debía ser eliminado del pueblo (Deuteronomio 18:19). Dios dice: «Yo le pediré cuentas».
Por último, animaron a Josué a continuar con valentía y ánimo en la obra que Dios le había encomendado. Al pedirle que fuera fuerte y valiente, también prometían apoyarlo al obedecerlo con cuidado, valentía y disposición. Los líderes que realizan una buena obra reciben mucho ánimo cuando quienes los siguen lo hacen de buena voluntad. Josué era un hombre cuya valentía ya había sido probada, así que no tomó estas palabras como un insulto. Las recibió como una muestra de bondad y como una ayuda verdadera cuando el pueblo le dijo que fuera fuerte y valiente.
De este capítulo
Josué 1:1
"Después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, el Señor habló con Josué, hijo de Nun y ayudante de Moisés, y le dijo:"
Josué 1:2
"Ahora que mi siervo Moisés ha muerto, tú debes cruzar el río Jordán con todo el pueblo de Israel para ir a la tierra que voy a darles a ustedes."
Josué 1:3
"Tal como se lo prometí a Moisés, les daré toda tierra donde ustedes pongan el pie."
Josué 1:4
"Les daré el territorio que se extiende desde el desierto y la sierra del Líbano hasta el gran río Éufrates, incluido todo el territorio de los hititas, y hasta el mar Mediterráneo."
Josué 1:5
"Nadie podrá derrotarte durante toda tu vida. Yo estaré contigo como estuve con Moisés; nunca te dejaré ni te abandonaré."
Josué 1:6
"Ten valor y firmeza, porque tú repartirás esta tierra al pueblo, pues es la herencia que prometí a sus antepasados."
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