Versículo destacado
Deuteronomio 17:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" No ofrezcan como sacrificio al Señor su Dios ningún toro ni oveja que tenga algún defecto o algo malo, porque eso le resulta repugnante. "
Deuteronomio 17:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 No ofrezcan como sacrificio al Señor su Dios ningún toro ni oveja que tenga algún defecto o algo malo, porque eso le resulta repugnante.
2 Si en alguna de las poblaciones que el Señor su Dios les da se descubre que algún hombre o mujer hace lo que desagrada al Señor y quebranta su alianza
3 adorando a otros dioses y arrodillándose ante ellos, ya sea ante el sol, la luna o las estrellas, algo que el Señor no ha mandado,
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Esta es una ley destinada a proteger el honor de la adoración a Dios, asegurándose de que no se le ofreciera en sacrificio ningún animal con defecto (Deuteronomio 17:1). Esta advertencia aparece con frecuencia en las Escrituras: no debían sacrificar nada que tuviera una mancha, ya fuera un defecto visible o una enfermedad o debilidad oculta. Tal ofrenda era un insulto contra Dios. Dios es el ser supremo, por lo que lo que se le ofrece debe ser lo mejor de su clase.
Esto era especialmente importante en relación con los sacrificios del Antiguo Testamento, porque estos señalaban de antemano a Cristo, el Cordero sin mancha ni contaminación (1 Pedro 1:19). Jesús era perfectamente puro, sin pecado ni el menor indicio de pecado. En los últimos días de la comunidad judía, después de que el cautiverio babilónico los hubiera apartado de la idolatría, todavía fueron reprendidos por quebrantar esta ley al ofrecer animales ciegos, cojos y enfermos (Malaquías 1:8).
Aquí también aparece una ley para castigar a quienes adoraban dioses falsos. En el capítulo 13, inducir a otros a la idolatría se había establecido como un delito castigado con la muerte. Aquí se considera igual de grave dejarse llevar personalmente a ella. Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el hoyo. Dios quería que temieran este pecado, porque muchas leyes severas se dirigían contra él; también quería apartar de él a los demás, aun cuando no pudieran ser persuadidos por ninguna otra razón.
El delito consistía en servir o adorar a otros dioses (Deuteronomio 17:3). La ley menciona especialmente una de las formas más antiguas y atractivas de idolatría: adorar al sol, la luna y las estrellas. Si eso era tan aborrecible para Dios, también estaba mal adorar estatuas, imágenes talladas o incluso criaturas consideradas de poco valor. El punto central es que Dios no lo había mandado. Lo había prohibido repetidamente, y eso por sí solo debía haber sido suficiente. En la adoración, el mandato de Dios es nuestra norma y nuestra autorización.
Este pecado es perverso a los ojos de Dios, aunque las personas logren ocultarlo bien (Deuteronomio 17:2). Dios lo ve, y ninguna excusa ingeniosa puede hacer que lo apruebe. Es un pecado muy grave y el mayor insulto que se puede cometer contra el Dios todopoderoso. También es una violación del pacto. Dios había escogido a los israelitas para que fueran su pueblo especial, con la condición de que solo lo adoraran a él. Si daban a otro dios el honor que le pertenecía exclusivamente a él, quebrantaban ese pacto y perdían sus bendiciones.
El texto también llama a la idolatría una abominación en Israel (Deuteronomio 17:4). La idolatría era mala en cualquier lugar, pero resultaba especialmente repugnante entre los israelitas, un pueblo que había recibido un conocimiento tan claro del único Dios verdadero y viviente. Su pecado era mayor porque también era mayor la luz que habían recibido.
Si alguien era sospechoso de servir a otros dioses, fuera hombre o mujer, el asunto debía investigarse (Deuteronomio 17:4). Aunque al principio la verdad no estuviera clara, una investigación podía descubrirla. Si llegaba a comprobarse, no debía quedar sin castigo. Además, la investigación misma enseñaría a toda la nación a temer semejante maldad.
Aun así, nadie podía ser castigado sin pruebas sólidas (Deuteronomio 17:6). Por grave y peligroso que fuera el delito, no debían castigar a nadie si no había pruebas suficientes presentadas por al menos dos testigos. No podían, bajo el pretexto de honrar a Dios, hacerle daño a una persona inocente. Esta regla de los dos testigos en un caso que implicaba la vida ya había sido establecida anteriormente (Números 35:30), y Jesús volvió a citarla (Mateo 18:16).
Si la acusación quedaba comprobada, la sentencia era la muerte por lapidación, tanto para el hombre como para la mujer (Deuteronomio 17:5). Ser mujer no era una excusa. La ejecución debía llevarse a cabo a la entrada de la ciudad, para que la vergüenza fuera pública y la advertencia quedara a la vista de todos. Los testigos debían lanzar las primeras piedras, demostrando que respaldaban su testimonio y asumiendo la solemne responsabilidad por la muerte si habían declarado falsamente.
Después de eso, todo el pueblo debía unirse a la ejecución. De este modo, demostrarían su rechazo al pecado y quitarían el mal de en medio de ellos, tal como ya se había ordenado anteriormente (Deuteronomio 13:9).
De este capítulo
Deuteronomio 17:2
"Si en alguna de las poblaciones que el Señor su Dios les da se descubre que algún hombre o mujer hace lo que desagrada al Señor y quebranta su alianza"
Deuteronomio 17:3
"adorando a otros dioses y arrodillándose ante ellos, ya sea ante el sol, la luna o las estrellas, algo que el Señor no ha mandado,"
Deuteronomio 17:4
"y si llegan a saberlo, investiguen bien el asunto. Si resulta ser verdad que un acto tan repugnante se ha cometido en Israel,"
Deuteronomio 17:5
"llevarán ante el tribunal de la ciudad a quien haya cometido esta mala acción y lo condenarán a morir apedreado."
Deuteronomio 17:6
"La sentencia de muerte se dictará solo cuando haya declaración de dos o tres testigos, pues nadie podrá ser condenado a muerte por la declaración de un solo testigo."
Deuteronomio 17:7
"Los testigos serán los primeros en arrojarle piedras al condenado, y después lo hará todo el pueblo. Así acabarán con el mal que haya en medio de ustedes."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.